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    El camino a la calidad de vida

    Humanismo Integral | Ignacio Miranda: 
    Equidad Integral: el camino a la calidad de vida
     
    Sentida o real, la calidad de vida es una necesidad que todos debemos satisfacer para vivir a plenitud. Y el camino para llegar a ese objetivo es la equidad integral.
    Plenitud, equidad, integralidad, sostenibilidad, libertad, verdad, unidad, austeridad, solidaridad, personalismo, comunitarismo, justicia, paz, espiritualidad, son valores fundamentales definitorios de la alta calidad de vida.
    Hemos expresado, en reiteradas ocasiones, que educación en valores es una terminología de frecuente uso, que no produce las metas propuestas. ¿Por qué?. A nuestro juicio, porque el discurso carece de sólidos principios normativos que, encarnen, en primer lugar, sus proponentes y los conductores de la sociedad, traduciéndolos en estilo de vida como virtud que perciban quienes vean las acciones de estas personas.
    Hace tiempo que venimos diciendo que una de las características de la época que nos toca vivir, es el antivalor de la superficialidad, que se traduce en el juicio apresurado que, no solo se manifiesta en las palabras sino también en los hechos.
    A menudo confundimos la rapidez con la prisa. La superficialidad no nos deja entender que la prisa se alimenta de la emoción, mientras la profundidad se basa en la razón.
    Sería conveniente, para poder entender mejor este artículo, que nos hiciéramos esta pregunta: ¿cuántas veces, por querer llegar rápido a un sitio no nos hemos metido en un callejón sin salida?. La consecuencia es que llegamos más tarde porque no nos detuvimos un instante a razonar cuál era el mejor camino. O peor aún, como expresa un proverbio: “quien sale sin saber hacia dónde va, de repente podría encontrarse donde no quería llegar”.
    ¿Cómo alcanzar el anhelo de la plenitud de vida?. Esta respuesta la podemos encontrar en “Equidad Integral”, un libro que finca su raíz más profunda en la justicia y procura producir el fruto de la paz permanente para todos.
    El libro requiere de la valentía necesaria para asumir la conversión de pasar de la superficialidad a la profundad, de la emoción a la racionalidad, de la improvisación a la planificación, de los intereses particulares al bien común, del comportamiento del tener, sobre todo dinero, fácil, rápido y abundante, a la primacía del ser, valorando las personas sobre las cosas, y, anteponiendo lo espiritual a lo material, en un proceso dinámico sostenible.
    Vivir a plenitud requiere de la cooperación de todos los agentes económicos, comenzando por los consumidores en capacidad de producir, continuando por los trabajadores, los inversionistas y el Estado. Cada uno, en el ámbito de su función, debe encarnar los valores y principios que dan identidad a este objetivo.
    DECÁLOGO DE PRINCIPIOS NORMATIVOS DE LOS CONSUMIDORES
    El fin legítimo de la Economía es satisfacer las necesidades reales de todos los consumidores, elevando su calidad de vida al más alto nivel de excelencia posible. Proponemos diez principios normativos aplicables a los consumidores.
    1) Todos somos consumidores. Una gran proporción del agente consumidor no está en capacidad de producir y, consecuentemente, algunos debemos hacerlo para sí mismo y para otros.
    2) Practicar el valor del trabajo. El medio esencial para adquirir los recursos destinados a satisfacer nuestras necesidades debe fundamentarse en el trabajo.
    San Pablo nos ofrece una lección, en el Capítulo XX del libro de los Hechos de los Apóstoles, válida para consumidores y trabajadores:

    “No he deseado dinero, oro ni ropa de nadie; saben por experiencia que estas manos han ganado lo necesario para mí y mis compañeros. En todo les he hecho ver que hay que trabajar así para socorrer los necesitados, acordándonos de las palabras del Señor Jesús: “Hay más dicha en dar que en recibir.
    3) Presupuesto. Cada agente económico, comenzando por el consumidor, debe elaborar un presupuesto, detallando sus gastos y calculando una proporción de éste destinada al ahorro.
    4) Irracionalidad del Crédito. En general, el crédito es irracional. Esto así porque hipoteca, y, reduce los futuros ingresos, por dos vías: el abono a cuenta y el pago de intereses.
    5) La falacia de la solvencia. El argumento de endeudarse como expresión de solvencia, es una falacia cultural, que ha hecho caer al consumidor en la trampa del cazador capitalista. Esto así, porque no hay mayor garante que la propiedad, que comienza por el ahorro.
    6) Medios para incrementar la propiedad. La economía solidaria es el medio más eficaz para incrementar la propiedad en varias veces los ahorros, bajo el principio de esfuerzo personal y cooperación comunitaria
    7) Destino legítimo del préstamo. Todo préstamo debe ser usado para incrementa la propiedad. La primera opción es la inversión, sea de autogestión, como cuando se establece una empresa individual; o de cogestión, haciéndose socio de una empresa cooperativa.
    8) El enemigo número uno de la calidad de vida. El juego de azar es el principal enemigo de la calidad de vida, porque reduce la propiedad real que representa el ahorro, a cambio de una probabilidad remota, que es la esperanza incierta de ganar un premio.
    9) Incremento del poder adquisitivo. La capacidad de compra no se alcanza por medio del incremento del ingreso. Vale decir por un aumento salarial, cuando se depende de un empleador. Lo importante es que cada peso recibido tenga una mayor capacidad de compra, lo que llamamos poder adquisitivo (PA). A este fin se llega por tres vías: a) reducción del impuesto al consumo, b) disminución de la especulación, c) que los consumidores se asocien en programas de economía solidaria de consumo, estableciendo nichos que reduzcan a su menor expresión la intermediación, comprando directamente al productor, o al menos, al mayorista.
    10) Asociación de Consumidores. Los consumidores debemos integrarnos, como grupo de presión, formando una asociación para defender nuestro derecho a elevar la calidad de vida, partiendo de la disminución de los impuestos al consumo, por parte del Estado; y de los precios justos y productos sanos ofrecidos por los suplidores, bajo el lema de que sin demanda, la oferta perece.
    EN RESUMEN
    La familia es el eje central que debe mover la calidad de vida por tratarse del principal grupo primario de la sociedad y, consecuentemente, la unidad fundamental del consumo, la escuela forjadora de los valores que conducen a las buenas costumbres, y la institución forjadora de los conductores de la sociedad. Defender los valores familiares de la conyugalidad entre el hombre y la mujer, paternidad, maternidad, filiación y fraternidad constituye es el punto de partida para llegar a la equidad integral.
    Equidad integral es la aproximación entre los polos opuestos, con el fin de alcanzar el más alto nivel de vida posible de todos los miembros de la sociedad, mediante el esfuerzo personal y la cooperación comunitaria.
    La vida plena de las personas es un criterio de ecología integral que incluye la defensa y promoción de todos los seres vivientes, de los que forman parte las plantas y los animales.
    Al objetivo de la plenitud de vida sólo puede llegarse mediante el bien común, que consiste en la participación de todos los miembros de la sociedad en todas las riquezas sociales, económicas, culturales y espirituales de ésta. Esta participación debe ser tanto en el orden receptor como también el decisorio. ADH 792

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