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    Mensaje Superiores y Superioras Mayores CONDOR

    Vida Consagrada | Superiores y Superioras CONDOR


    Mensaje de los Superiores y Superioras  
    Conferencia Dominicana de Religiosos y Religiosas   
    “Salgamos al encuentro de la vida desde la comunión y la participación”

    Hermanos y hermanas:
    Reciban nuestro saludo fraterno.      
    Nosotros, Superiores y Superioras Mayores de la Conferencia Dominicana de Religiosos y Religiosas (CONDOR), reunidos en Asamblea Anual del 16 al 18 de octubre de 2017, con el lema: “Salgamos al encuentro de la vida desde la comunión y la participación”, queremos hacerles llegar nuestro saludo de ánimo y esperanza.
    Han sido unos días de gracia para orar, reflexionar, compartir, comprometernos… La presencia de tres obispos que han celebrado la Eucaristía cada día ha reforzado nuestro sentido de comunión con La Iglesia “pueblo de Dios”, que peregrina en República Dominicana realizando el Plan Nacional de Pastoral.
    En los momentos de encuentros celebrados hemos descubierto congregaciones y rostros nuevos y esta novedad nos llena de alegría; también hemos echado en falta personas e instituciones que necesitamos como vida consagrada para hacer más evangélica y humana nuestra labor. 
    Somos conscientes de que la sociedad dominicana está cambiando. Es un tópico que usamos en nuestras conversaciones. El contexto de violencia, corrupción e impunidad en que vivimos nos obliga a tomar en serio situaciones que hasta ahora solo percibíamos como lejanas y ajenas.
    Hemos recibido la invitación a hacer ¡qué acontezca! es decir, que como vida consagrada salgamos aprisa al encuentro de la vida, de la justicia, especialmente de los más vulnerables que están en la periferia y a trabajar por una vida más humana y digna con actitudes de acogida, escucha, cercanía, compasión y misericordia… Porque vivimos en una sociedad secularizada e individualista que pide signos para creer y tenemos el desafío de dar testimonio de comunión, fraternidad, unidad y participación, proclamando a Cristo como sentido último de nuestra vida.
    “El contexto de violencia, corrupción e impunidad en que vivimos nos obliga a tomar en serio situaciones que hasta ahora solo percibíamos como lejanas y ajenas.
    Hemos contemplado la comunión y la participación desde una relación trinitaria y a Jesús que nos invita a ser compasivos, a ensanchar las entrañas y el corazón al estilo de la Trinidad, modelo de relación y hermandad. La espiritualidad trinitaria nos estimula a la escucha. Creemos que la mutualidad y la reciprocidad en las relaciones son las claves de la nueva sociedad.
    Resuenan en nosotros y nosotras, los aprendizajes de tantos religiosos y religiosas que están en zonas de frontera, su testimonio que confronta las pasividades, conformismos y mediocridades en las que se desgasta la vida y pierde encanto la consagración de muchos otros. Experimentamos el desafío de mantener la esperanza, recrear la alegría y salir al encuentro.  Hoy se nos urge a prestar atención a la cultura en la que estamos sumergidos, sólo ese ejercicio nos librará de la auto-referencialidad que desgasta toda posibilidad de vida y novedad, de riesgo y osadía en el compromiso.
    Asimismo, desde la reflexión en la comunión y participación trinitaria hemos contemplado las heridas de la comunión -los acontecimientos, actitudes y aspectos que rompen con la vida comunitaria-, las llamadas de la comunión -a la que nos sentimos convocados por el Espíritu de cara a la realidad de las heridas- y los procesos de conversión hacia la comunión -los caminos que nos llevan a vivir el proceso de conversión para lograrla-.
    Experimentamos el desafío de mantener la esperanza, recrear la alegría y salir al encuentro.  Hoy se nos urge a prestar atención a la cultura en la que estamos sumergidos, sólo ese ejercicio nos librará de la auto-referencialidad…
    Los desafíos que tenemos ante nosotros son fuertes. Con la ayuda de Dios esperamos poderlos afrontar. En concreto, y como forma de puntualizar este compromiso, para este próximo año, queremos:
    -        Revitalizar las Filiales;
    -        Recuperar, como vida consagrada, el sentido profético frente a la realidad; y
    -        Compartir lo reflexionado y orado estos días con nuestras comunidades.
    Nos despedimos invitando a cada uno de los y las consagrados a vivir nuestro lema de comunión y participación (insertándonos en la vida de nuestra Iglesia particular y su Plan Nacional de Pastoral) comprometiéndonos a llevar a cabo estos compromisos que animan el caminar de la vida consagrada.


    Superiores y Superioras Mayores de la
    Conferencia Dominicana de Religiosos y Religiosas (CONDOR),






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