• Noticias

    Y creó Dios los cielos y la tierra

    Ecología Integral | Jovanny Kranwinkel



    Y creó Dios los cielos y la tierra  

    Somos seres "terrenales" y vivimos en esta vida "terrenal" porque somos de la Tierra. El inicio de las Sagradas Escritura además lo deja muy claro cuando en Gn 1, 1 lo expresó afirmando quien es el creador de todo cuando dice: “Y creo Dios los cielos y la Tierra”. No hay peor cosa para nadie ser "desterrado" por eso lo más sagrado para el pueblo elegido por Dios era estar en su "tierra".
    En este mes de abril, específicamente el 22, se celebra el día mundial de la Tierra que nos hace poner la mirada a este lugar en el que vivimos y morimos que se llama "Tierra". En nuestro credo afirmamos lo que creemos, que Dios el creador del cielo y de la tierra. De hecho, al morir nos "entierran" reposando nuestros despojos del lugar de donde fue tomado nuestro cuerpo.
    Entonces nos preguntamos, ¿estamos conscientes de la importancia del lugar en el que vivimos? Este planeta ha sido el hogar de todos los seres vivos que actualmente somos sus inquilinos y nos ha sido entregado la responsabilidad de cuidarlo de generación en generación.
    Variedad de vida en el Universo
    Observando tan solo los otros ocho planetas de nuestro sistema solar, vemos son extremadamente diferentes. De no tener forma de vida aparente ninguno de ellos, a tener la tierra una inmensa variedad de vida, lo cual evidencia que el Creador tuvo particularidad con este planeta Tierra sobre los demás cercanos. No se descarta que, en una gran distancia, puede ser que haya otras formas de vida.
    San Francisco de Asís, patrono de los Ecólogos, en su famoso Cántico de las Creaturas, la llama madre: “Loado seas, mi Señor, por nuestra hermana la madre Tierra, la cual nos sustenta y gobierna, y produce diversos frutos con coloridas flores y hierba.
    Las Sagradas Escrituras está llena de la presencia de esta palabra donde aparece 2,238 veces, desde el principio hasta el final que en el apocalipsis (21,1) nos da la esperanza de la nueva creación de Dios al final de los tiempos: “Luego vi = un cielo nuevo y una tierra nueva = - porque el primer cielo y la primera tierra desaparecieron, y el mar no existe ya.”
    El hombre es cohabitante en la tierra, donde viven otras especies tanto animales como vegetales, por lo tanto, no es el único propietario y no tiene el derecho exclusivo de uso del planeta. Pero en su misión de administrador, muchas veces ha primado el egoísmo y la falta de solidaridad con las demás especies y contra sí mismo.
    Es penoso y ya nos lo había alertado S.S. el Papa Emérito Benedicto XVI en su Mensaje por la Jornada de la Paz en el año 2010:” en los últimos decenios estamos consumiendo tan rápidamente e irresponsablemente los recursos naturales, sin que le dé tiempo a la naturaleza reponerlos para que sean usados equitativamente por todos los seres vivos de esta Tierra.” Esto definitivamente genera un peligro desbalance natural, creando unas implicaciones comprometedoras a innumerables formas de vida, que posiblemente hasta desaparecerán definitivamente del planeta.
    La tierra en Laudato Sí
    Por eso el Papa Francisco en la Encíclica Laudato Si, desde sus puntos iniciales y en los 86 puntos en que aparece la palabra “tierra” expresa en el no. 2: “Esta hermana clama por el daño que le provocamos a causa del uso irresponsable y del abuso de los bienes que Dios ha puesto en ella. Hemos crecido pensando que éramos sus propietarios y dominadores, autorizados a expoliarla. La violencia que hay en el corazón humano, herido por el pecado, también se manifiesta en los síntomas de enfermedad que advertimos en el suelo, en el agua, en el aire y en los seres vivientes. Por eso, entre los pobres más abandonados”.
    Es tan dramático el panorama que el Sumo Pontífice ha tenido que expresarlo con fuertes palabras: “La tierra, nuestra casa, parece convertirse cada vez más en un inmenso depósito de porquería. En muchos lugares del planeta, los ancianos añoran los paisajes de otros tiempos, que ahora se ven inundados de basura.” (no. 21). Este es uno de los grandes daños, son nuestros propios desechos que mal manejados nos envenenan y le quitan la belleza original a la creación de Dios.
    Es nuestra responsabilidad personal, eclesial y ciudadana, mantener los recursos naturales que tiene nuestra Tierra, para que la vida continúe en nuestra Casa Común según el diseño amoroso del Creador.
    Acogemos el llamado que nos hace El Santo Padre: “Cada comunidad puede tomar de la bondad de la tierra lo que necesita para su supervivencia, pero también tiene el deber de protegerla y de garantizar la continuidad de su fertilidad para las generaciones futuras. Porque, en definitiva, «la tierra es del Señor» (Sal 24,1), a él pertenece «la tierra y cuanto hay en ella» (Dt 10,14)”. (LS 67). ADH 822
    _________________________________________
    Jovanny Kranwinkel es Secretario Ejecutivo de la Comisión Nacional de Pastoral de Ecología y Medio Ambiente de la Conferencia del Episcopado Dominicano.

    No hay comentarios :

    Publicar un comentario

    Promueve el diálogo y la comunicación usando un lenguaje sencillo, preciso y respetuoso...