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    Nuestra Señora de la Pascua

    Espiritualidad del Corazón / Equipo Cor Novum


    Nuestra Señora de la Pascua

    Mujeres que recuerdan y miran. El corazón hace referencia a la totalidad de la persona, a su centro original e íntimo, a lo que hay en ella de más interior y más total, a aquella dimensión profunda que orienta el deseo y la búsqueda:
    "Yo dormía pero mi corazón estaba en vela (...) Me levanté y recorrí la ciudad por las calles y plazas buscando al amor de mi alma..." (Cant 5,2; 3,3).
    Es ese apasionamiento el que se desborda en la gama de emociones que reflejan los textos:
    "Buscan a Jesús Nazareno, el crucificado..."(Mc 16,6).
    "...llenas de miedo y gozo"(Mt 28,8).
    "...quedaron espantadas (...), temblando y fuera de sí. Y de puro miedo, no dijeron nada a nadie (Mc 16,4.8).
    "Estaban desconcertadas (...) y recordaron sus palabras..."(Lc 24,4.8).
    "María estaba frente al sepulcro, fuera, llorando (...) Le dice Jesús: -Mujer, ¿por qué lloras?, ¿a quién buscas? (...) Le dice Jesús: - ¡María! Ella se vuelve y le dice en hebreo: ¡Rabbuni!” (Jn 20.11.15-169).

    Los ojos expresan hacia fuera todo ese mundo interior y lo conectan con la realidad; por eso la mirada de alguien es reveladora de lo que hay en ella de más profundo y auténtico.
    "¿Habéis visto al amor de mi alma?"(Cant 3,2) pregunta la muchacha del Cantar, con la naturalidad con que el que ama da por supuesto que todas las miradas serán atraídas por el que se ha adueñado de la suya.

    "María Magdalena y María de José observaban dónde lo colocaba" (Mc 15,42-47).
    "Las mujeres que lo habían acompañado desde Galilea fueron detrás para observar el sepulcro y cómo habían colocado el cadáver"(Lc 23,55).
    "Alzaron la vista y observaron que estaba corrida la piedra"(Mc 16,4).
    "Va María Magdalena al sepulcro y observa que la piedra está retirada del sepulcro"(Jn 20,1).
    "...se inclinó hacia el sepulcro y ve dos ángeles vestidos de blanco" (Jn 20,11).
    "...se vuelve y ve a Jesús de pie"(Jn 20,14).
    "...vieron un joven vestido con un hábito blanco"(Mc 16,5).
    "...quedaron espantadas, mirando al suelo" (Lc 24,5).
    "Miren el lugar donde lo habían puesto"(Mc 16,6).
    "...irá por delante a Galilea; allí lo verán" (Mt 28,7).
    "...volvieron diciendo que habían tenido una visión de ángeles" (Lc 24,24).


    "Llega María anunciando a los discípulos: He visto al Señor (Jn 20,18).
    A través de sus sentimientos y de su mirada descubrimos lo que "habita" la interioridad profunda de estas mujeres: aquello que buscan, recuerdan y miran está absolutamente polarizado en Jesús a quien llevan grabado "como un sello sobre su corazón, como un sello sobre su brazo" (Cant 8,6).
    Su imagen, grabada en el cristalino de sus ojos, está para ellas presente en cualquier realidad. Estuvieron "mirando de lejos" al crucificado y han quedado fascinadas por él (cf Gal 3,1).
    Su ausencia ha despertado en ellas el deseo y la búsqueda y ha integrado todos sus afectos: temor, desconcierto, gozo, llanto..., no tienen otro centro de atracción más que él. Si no hay en ellas esperanza de resurrección y van a ungir un cadáver, la intensidad de un amor "fuerte como la muerte" (Cant 8,6) va a conducirlas a la fe.
    La reflexión anterior es parte de un artículo de la teóloga Dolores Aleixandre, Mujeres en el Sepulcro. Una historia que es nuestra, para profundizar los relatos evangélicos de la muerte a la resurrección del Señor.
    Nuestra Señora de la Pascua es un título apropiado para este tiempo, pues a la María la podemos comprender mejor dentro del misterio pascual de Cristo. Para favorecer la obra del misterio pascual en su ser personal, ella se abandonó totalmente al Espíritu.

    Señora del Silencio y de la Cruz.
    Señora del Amor y de la Entrega.
    Señora de la Palabra recibida
    y de la palabra empeñada.
    Señora de la Paz y la Esperanza.
    Señora de todos los que parten,
    porque eres la Señora
    del camino y de la Pascua.
    (Oración del Cardenal Pironio).


    Intención del Papa Francisco en Abril:

    POR LA EVANGELIZACIÓN:
    Para que, mediante el esfuerzo de sus propios miembros, la Iglesia en África sea fermento de unidad entre los pueblos, signo de esperanza para este continente.


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