• Noticias

    Una relectura de la Carta Pastoral de enero 1960

    Entrevista | Redacción Amigo del Hogar

    Investigador Reynaldo R. Espinal
    La Carta Pastoral del Episcopado Dominicano de enero de 1960:
    Una relectura 59 años después

    Reynaldo R. Espinal impartió una conferencia en la Academia Dominicana de la Historia, en enero de este año, en la cual trató las implicaciones de la Carta Pastoral de 1960 en el marco de las relaciones Iglesia-Estado, al final de la dictadura trujillista. Su documentada disertación, aplaudida por los participantes, nos mueve a iniciar una serie de entrevistas con Espinal y, desde el contexto social, político y religioso que expone, conocer mejor el impacto del documento eclesial.

    1.     ¿Cuál era la situación de la Iglesia Católica al tomar Trujillo el poder?
    Precisamente una semana antes de que Trujillo fuera investido como presidente, mediante la sentencia emanada de la Corte de La Vega del 4 de mayo de 1929, ratificada por el Tribunal Supremo en fecha 8 de agosto de 1930, quedaba abolida la existencia jurídica de la Iglesia Católica en la República Dominicana.

    Mons. Pittini -                    Mons. Pepén

    2. ¿Usted sostiene que existía una debilidad institucional, tanto de la Iglesia como del Estado?
    Es evidente que, en los albores de la tiranía, la iglesia dominicana acusaba rasgos de debilidad institucional. Y cito al historiador Emelio Betances, al señalar que “…en cierta forma la debilidad institucional de la iglesia ocurrió paralelamente a la del Estado dominicano, pues la constitución de este se caracterizó por su precariedad institucional e incapacidad de ordenar la sociedad, controlar la población y ejercer la soberanía…”

    3. ¿Cómo se desarrolló la relación Iglesia-Estado en ese momento?
    Con su proverbial habilidad, Trujillo y sus asesores advirtieron de inmediato la importancia de sostener una relación armoniosa con la Iglesia Católica, y es lo que explica su temprana disposición de restaurarle sus fueros, lo que se concretizó, inicialmente, con la ley 117 promulgada el 20 de abril de 1931, mediante la cual se le reconoce a la iglesia católica dominicana su personalidad jurídica y de todas aquellas instituciones que por virtud de disposición canónica dependan de ella.

    4. Sin embargo, hay posturas que difieren, como el caso del padre Castellanos
    El Padre Rafael Conrado Castellanos fue un patriota y sacerdote rectilíneo, apunta el historiador Rodríguez Demorizi. Recuerda su gallardía al no mencionar el nombre de Trujillo en la misa de la festividad de nuestra Señora de la Altagracia en Santiago; y en la Catedral, al oponerse a los aplausos mientras Trujillo pronunciaba el panegírico ante el féretro de Francisco J. Peynado. En la ocasión, cuando el público comenzó a aplaudir, el Padre Castellanos en actitud airada expresó: “En ninguna parte del mundo en los templos se aplauden mortales” y dirigiéndose a Trujillo le ordenó: ¡Prosiga!”.

    5. ¿Qué favoreció mantener esa relación armoniosa a que aspiraba el dictador?
    En gran medida, el nombramiento del salesiano italiano Monseñor Ricardo Pittini en 1935 como Arzobispo de Santo Domingo. Desde su óptica, entendió que actuar con prudencia era necesario y no conflictuar con el régimen para que la Iglesia pudiera desarrollar su misión pastoral y afianzarse. A partir de entonces, muchas fueron las disposiciones mediante la cuales se evidenció el afianzamiento de los vínculos entre la Iglesia y el Estado. Punto culminante en el afianzamiento de las relaciones fue la firma del Concordato en 1954, mediante el cual las mismas alcanzan su plena consolidación.

    6. Todavía existe un malestar con el Concordato, firmado con un “dictador”, ¿No cree usted?
    En abono a la verdad histórica preciso es reconocer  que la firma de este instrumento internacional era un aspiración propuesta desde el nacimiento mismo de la República, pues como señalara Don Vetilio Alfau Durán, en el informe que acompañó el proyecto del  Pacto Fundamental de 1844, sus redactores se encargaron de consignar que “el estado actual del clero y de los asuntos eclesiásticos requiere imperiosamente un pronto remedio” y ponderando  la magnitud del problema, consideraron que la solución más lógica era “concluir un Concordato con la Santa Sede. Este propósito se hizo expreso también en el artículo 208 de la primera Carta Magna que mandataba al presidente de la República a “entablar negociaciones con la Santa Sede a fin de concertar un Concordato”.

    7. La firma sella el afianzamiento de las armoniosas relaciones Iglesia-Estado…
    Podemos mencionar dos hechos que lo demuestran. Ya en 1955, al cumplirse el primer año de la firma del Concordato y los 25 de la Era, el Padre Zenón de Aza Castillo, escribe desde Roma un resonante artículo mediante el cual propone, por primera vez, que se otorgue a Trujillo el título de Benefactor de la Iglesia. La actitud servil y lisonjera de Zenón de Aza hacia el régimen, le valió ocupar destacadas posiciones. Otro hecho importante en el afianzamiento de esas relaciones fue la celebración en febrero del año 1956 del Congreso Internacional de Cultura Católica.

    8. ¿Puede mencionar alguna causa externa que influyera en ese momento?
    Sí, el factor del comunismo en las relaciones entre la consolidación de las relaciones Iglesia- Estado en el marco de la guerra fría, momento que coindice con el afianzamiento de Trujillo -en clara sintonía con los lineamientos de la Política Exterior norteamericana- como “campeón del anticomunismo”. El factor del comunismo en la consolidación de dichas relaciones merece un análisis más amplio.

    9. ¿Cómo se cuajó el giro de la Iglesia que la condujo a la Carta Pastoral de 1960?
    Aproximarse a la comprensión de la profunda mutación experimentada en la relación Iglesia- Estado al final de la década de 1950 en la República Dominicana, implica tener presente que un cambio de rumbo advino para la iglesia católica universal al asumir su conducción el Papa Juan XXIII, específicamente en 1958.

    10. ¿Cuál fue la implicación de Juan XXIII, el papa del Concilio Vaticano?
    Su estilo difería notablemente de su predecesor el Papa Pio XII; era, sin duda, un Pastor más cercano y atrayente, cuya propuesta para conducir la Iglesia se condensó en postular que esta precisaba de “una nueva puesta al día” o dicho en italiano, de un nuevo “aggiornamento”. Este Papa tenía los pies sobre la tierra y se había propuesto que su Pontificado fuera cada vez más cercano a los hombres.

    11. ¿Cómo se evidenció el cambio que comenzaba con el pontificado de Juan XXIII?
    La designación de Monseñor Lino Zanini, que sustituía en funciones a Monseñor Salvatore Siino, como Nuncio Apostólico el 16 de junio de 1959, apenas dos días después del arribo de los expedicionarios de la “Raza Inmortal” por las montañas de Constanza. La actitud de Zanini no fue grata al régimen desde sus inicios. Las instrucciones que había recibido de la Secretaría de Estado, la Cancillería Vaticana, eran precisas: “conservar prudente distancia y mantener frías relaciones con Trujillo y su régimen”. Otras actitudes subsiguientes, aunque envueltas con las finas sutilezas de la diplomacia pontificia, pusieron de manifiesto las tempranas tensiones entre Zanini y el régimen.

    En la próxima entrega Reynaldo R. Espinal nos seguirá contando el cambio que trajo el pontificado del papa Juan XXIII y la nueva era en las relaciones Iglesia-Estado. ADH 834.

    No hay comentarios :

    Publicar un comentario

    Promueve el diálogo y la comunicación usando un lenguaje sencillo, preciso y respetuoso...