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    Neurobiología del amor

    Temas de salud | Marcia Castillo  


    Neurobiología del amor
    Durante tres días la bandera blanco azul ondeó a mitad de asta recordando el adiós y la profunda tristeza que embargaba al pueblo Uruguayo y al resto del mundo, corría mediados de mayo del año 2009 y el poeta de “Poemas de los otros” había fallecido… Dejaba una estela de luz y una impronta en las nuevas generaciones, legaba amor en sus hermosos versos y miles de frases son en nuestra juventud un colofón de declaración   amatoria, Mario Benedetti había dicho además “Y para estar total, completo, absolutamente enamorado, hay que tener plena conciencia de que uno también es querido, que uno también inspira amor”.
    ¿Qué quería decir Benedetti con eso de inspirar amor? Es algo espiritual, aleatorio o es puramente una reacción bioquímica.
    Los neurocientistas dicen que cuando una persona se enamora, se activan en su cerebro doce áreas que actúan como una sola segregando toda una serie de fabulosas sustancias químicas: dopamina, oxitocina, adrenalina… Pequeños elixires capaces de producirnos esa conocida sensación de euforia, de pasión, de atracción…
    Un conglomerado mágico donde se activa también el núcleo caudado y el putamen, asociados a la motivación y la recompensa, consiguiendo que caigamos en ese remolino de sensaciones tan características:
    • Deseo de intimidad y unión física con la otra persona.
    • Búsqueda de reciprocidad y miedo al rechazo.
    • Continuos pensamientos con la otra persona, de tal modo que no podemos concentrarnos ni centrarnos en nuestra cotidianidad.
    • Cambios fisiológicos: ansiedad, nervios, insomnio…
    • Idealización de la otra persona.
    En ese tenor la ciencia nos explica bastante sobre la neurobiología del amor comenzando por discernir tres aspectos pivotales:
    1. El impulso sexual. Este deseo que busca gratificación y satisfacerse a sí mismo, se produce principalmente: dopamina, endorfinas, noradrenalina y adrenalina, generando una falla del juicio objetivo y un bloqueo de los potenciales peligros, en el estado de excitación sexual y el  orgasmo se inhiben las áreas del lóbulo frontal disminuyendo nuestra capacidad crítica, debido a la hipo actividad prefrontal. Esto nos puede conducir a tomar decisiones inconvenientes para nosotros, de igual forma la noradrenalina nos da el empuje para estar con la pareja realizando muchas actividades y eliminar los obstáculos cuestión de satisfacer nuestros anhelos, nuestra conducta se orienta hacia un objetivo.

     2. El amor romántico, donde surgen las ganas y motivación para estar con esa persona especial, no sólo en la  intimidad, aquí  se asocia  la dopamina y otros neurotransmisores; pues durante el sexo y el orgasmo se suman la oxitocina y la vasopresina, produciendo el sentimiento de vínculo y de conexión con la otra persona. Helen Fisher estudiosa de la neurociencias y antropología explica que el amor romántico es un impulso que nos hace ansiar, y puede incluso, ser más poderoso que el deseo sexual.

    3. El apego a una pareja de largo plazo, la búsqueda de estados de calma y seguridad que se puede sentir con una pareja duradera. Algunos expertos como la Dra. Fisher, afirman que el amor romántico evolucionó para permitirnos enfocar nuestra energía de apareamiento en una sola persona y de esa forma conservar tiempo y energía para otras actividades convenientes para nuestra evolución.

    ¿Pero se puede simplificar el amor a una mera reacción química, a una cascada de neurotransmisores o circuitos? ¡Es claro que no del todo! Dijo el poeta “cuando teníamos todas las respuestas nos cambiaron todas las preguntas” porque en esta sociedad, donde impera la explicación más fácil, no podemos obviar el rol que tiene en nuestra personalidad, factores genéticos, miméticos y ¿por qué no hacer un guiño adicional a la aleatoriedad que nos hace coincidir?

    Nuestra invitación es a entender los aspectos neuroquímicos de este sentimiento pero sin blindar el corazón al misterio y al encantamiento de amar y sentirse amando, cerramos con las palabras del Filósofo: “La idea es sencilla, el amor es el camino, el nexo de unión con aquello que llamamos perfecto, divino, hermoso, sirve de enlace y comunicación, llenando el vacío que existe entre lo visible y lo invisible. Por amor somos capaces de hacer y vivir aquello que el cuerpo biológico no puede”. ADH 834

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