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    Padre Andrés Savard, un catequista de catequistas

    Sacerdote catequista | José Danilo Piña  


    Padre Andrés Savard
    Un Catequista de Catequistas

    Nos dice San Pablo (Rom. 10, 17) que la fe viene de la escucha de la Buena Noticia de Cristo. Si esa Palabra se hace carne, sangre, testimonio viviente que conduce al encuentro con El, entonces somos testigos de los abundantes frutos engendrados por un auténtico evangelizador.

    Tal es el caso del Padre Andrés Savard (MSC), sacerdote que ha sido portavoz fiel de la Palabra de Dios durante más de 50 años sirviendo como auténtico creyente, hombre coherente convencido de su fe, rindiendo incuestionables frutos en el impulso del proceso evangelizador a través de la catequesis en República Dominicana.

    Su obra formadora se inició entrados los años 60, tras su regreso de cursos de renovación catequética post-concilio, en Manizales, Colombia. Hasta entonces, la catequesis consistía en inculcar la fe mediante la formulación de cuestionarios que inducían respuestas preestablecidas acerca del Magisterio de la Iglesia y de los evangelios.   
       
    Un nuevo impulso del anuncio de la Palabra, promovió el enfoque creativo con los educadores en la fe, dando inicio en San José de Las Matas, a instancias del obispo Roque Adames (epd), en el Centro de Formación San Carlos Borromeo, recién establecido en estrecha colaboración con las Hermanas del Perpetuo Socorro y que, una vez probada su eficacia, se replicó en todas las regiones del país.

    Testimonio catequético
    La Hermana Ligia Espaillat (Hna. del Perpetuo Socorro), cofundadora de aquel centro, resume con su testimonio la pedagogía eficaz de este sacerdote, que, aunque conserva su acento canadiense, ha logrado germinar, espigar y acrecer la vocación de catequistas en el corazón de varias generaciones de dominicanos:

    Tres valores notables hacen al Padre Savard contagiar los corazones de los catequistas: Fe, entrega y entusiasmo. Fe profunda, sencilla, humilde, alegre, sincera, llena de vida, expresada de tal forma que no deja indiferente al que lo escucha, que impregna el corazón. Una entrega que no toma en cuenta factores o circunstancias como tiempo, atmósfera, lluvia, lugar, frío, calor, lo que sea, para estar presente a cumplir su compromiso en la formación en la fe. Y un entusiasmo para dar a conocer la Doctrina que hace vivir a quien lo escucha, con ardor y naturalidad, las verdades esenciales. Su entusiasmo evangelizador inspira al otro a querer ser también catequista”.

    Actualmente el Padre Andrés Savard, quien cumple 86 años este noviembre, sirve como misionero en la diócesis de San Juan de la Maguana, conformando el Equipo Sacerdotal de la parroquia Santísimo Redentor junto a los presbíteros Manuel Segura y Frank Datilus. En opinión del obispo diocesano Monseñor José Grullón Estrella, la comunidad parroquial de Buena Vista bajo su responsabilidad, se caracteriza por una singular comunión siendo una de las más animadas en esta porción de iglesia.

    Compartir la experiencia de vida
    Empero, Padre Andrés señala que todo este dinamismo evangelizador “No consiste tanto en comunicar lo que se aprende como lo que se vive, no es transmitir el mensaje aprendido sino la experiencia vivida en el encuentro con Jesús”, advierte. Tampoco se trata de dar consejos como de dar testimonio del amor de Dios a través de su Hijo.

    Evangelizar es la misión de la iglesia y el verdadero catequista no es solo quien lleva el mensaje sino quien también es mensaje. Acaso la clave de Padre Andrés Savard, maestro de la Palabra, catequista y formador de catequistas, incansable propagador de la fe y de la iglesia, es que ha hecho de su vida un libro creíble abierto al Evangelio.

    Este noviembre, mes del Catequista, demos gracias a Dios por este admirable Misionero del Sagrado Corazón (MSC), para que siga consagrado al ministerio evangelizador, siendo eco genuino y fiel reflejo de Jesús. ADH 839

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