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    lunes, 18 de enero de 2021

    Una espiritualidad de las relaciones

    Espiritualidad del Corazón | Hans Kwakman MSC

     


    Una espiritualidad de las relaciones

     

    Las historias bíblicas de la creación están impregnadas de una profunda sabiduría. En lenguaje simbólico nos dicen que en la creación de Dios todo está conectado. Las ciencias físicas investigan y estudian cómo nació el cosmos. Los relatos bíblicos proclaman que la existencia humana se basa en cuatro relaciones íntimamente conectadas: nuestra relación con Dios, con el prójimo, con nosotros mismos y con el cosmos (LS 66).

     

    El Papa Francisco cita el Salmo 33: "Por la palabra del Señor son hechos los cielos" (Sal 33, 6). Al hacerlo, enfatiza que el universo y la humanidad no llegaron a existir por casualidad, sino que Dios nos lo dió como un rico y abundante regalo. La palabra creativa de Dios expresa su libre creación, que surge de su amoroso Corazón.

     

    La creación se nos da así como un regalo, y estamos llamados a respetar este regalo y a cuidarlo con mimo. Al cuidar el orden de la creación con respeto, honramos a Dios como Creador. “Una espiritualidad que olvida que Dios es el Creador Todopoderoso es inaceptable” (LS 75).

     

    Sin embargo, cuando no respetamos las riquezas de la tierra, pecamos contra Dios, el Creador, así como también pecamos contra Dios cuando descuidamos deliberadamente nuestra relación con nuestros semejantes o con nosotros mismos. Para explicar esto, el Papa Francisco cita las palabras del Patriarca Bartolomé, líder de la Iglesia Ortodoxa Oriental: "Destruir la diversidad biológica de la creación de Dios; dañar la integridad de la tierra al causar el cambio climático; despojar a la tierra de sus bosques o abolir sus humedales, ensuciar el agua, la tierra, el aire y la vida en la tierra, son pecados. Cometer un crimen contra el mundo natural es pecar contra nosotros mismos y contra Dios " (LS 8).

     

    El abuso de las riquezas de la tierra es una violación de nuestra relación con Dios, con nuestros semejantes y con nosotros mismos. En ese caso, no somos fieles a nuestro compromiso de amar a Dios y Su creación.


    REFLEXIÓN

     

    “Seguir a Jesús significa

    ser guiado por el Espíritu

    pues Él fue guiado por el Espíritu en cada etapa de su vida.

     

    Esto implica un verdadero discernimiento personal

    pero nunca individualista.

    El Espíritu de Dios es siempre el Espíritu de comunión,

    comunión con nuestras hermanas y hermanos

    y comunión con toda la creación.

     

    No es difícil ver al Espíritu en acción

    en los grandes movimientos de nuestro tiempo:

    El movimiento ecologista,

    el movimiento que busca la justicia y la paz,

    sobre todo para los pobres de la Tierra,

    y el movimiento feminista

    que busca la plena igualdad de la mujer.

    A pesar de todos los fallos humanos y pecados

    que juegan un papel en estos movimientos,

    en ellos el Espíritu de Dios

    está trabajando poderosamente,

    llamándonos a que participemos

    en estos movimientos de liberación y esperanza.

     

    Ser guiados por el Espíritu a principios del siglo XXI

    es estar involucrados en la transición

    de “un período de devastación humana en la Tierra”

    a un período en que los hombres

    estarán presentes en el planeta

    de una manera mutuamente beneficiosa”

     

    Edwards, Denis. Ecología en el Corazón de la Fe

    Libros Orbis. Versión Kindle

     

     

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