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    sábado, 19 de junio de 2021

    El dogma de la maternidad divina


    Mariología | Juan Corona Estévez, MSC

     




    El dogma de la maternidad divina (continuación)

     

    En los dos temas anteriores sobre mariología se abordó el dogma de la maternidad divina de María, ahondando en ellos la dimensión bíblica y teológica desde lo que presenta el Magisterio de la Iglesia. Ver: La maternidad divina de María y El dogma, María Madre de Dios. En esta ocasión, seguimos reflexionando en torno a este dogma, pero ahora desde una perspectiva más sistematizada.

     

    De entrada, es bueno recordar que la maternidad de María, según la afirmación de algunos teólogos, constituye el corazón del misterio mariano, por cuanto fundamenta y explica las relaciones únicas y exclusivas de María con Cristo su Hijo, con los miembros de la Iglesia, y con la generalidad de los seres humanos, llamados a incorporarse a Cristo, puesto que en Él encuentran la certeza de su salvación.

     

    De ahí, se puede decir, que este hecho ha sido de cierta forma, el punto de arranque de la reflexión y enseñanza de la Iglesia sobre el misterio de la Virgen. Misterio que es celebrado en la Liturgia desde los primeros siglos, que ha sido desencadenante de la piedad popular mariana y, además, ha servido como fuente de inspiración constante y generalizada del arte en su vertiente mariana.

     

    El concilio Vaticano II, en la Lumen Gentium 53, nos habla de la maternidad de María como principio unificador y esclarecedor de todo el misterio de ella. Siguiendo ese mismo orden, el teólogo Antonio Calero, expone que María es verdaderamente madre de Jesús, puesto que ella aportó a la generación de su Hijo, todo lo que cualquier madre aporta al hecho generativo de su hijo. Por eso, la dimensión humana, biológica, histórica, de su maternidad, impide hacer de ella un mito.

     

    Ahora bien, cuando hablamos del dogma en sentido general, hay que decir que este no ha surgido de una curiosidad superficial, meramente histórica. Por ello, debe ser entendido en su contexto histórico y cultural, ya que, todos los dogmas están situados en una determinada cultura y tiempo. De aquí surge la necesidad de utilizar claves hermenéuticas para comprenderlos en su sentido original y para reactualizar y resituar su verdad en nuevos contextos históricos y culturales.

     

    No cabe duda que hoy, tras el Vaticano II, hemos llegado a un nuevo equilibrio teológico motivado por elementos nuevos que se han introducido en el ámbito de la teología. Por tanto, los dogmas marianos “quedan integrados en el sistema teológico de la Iglesia y son superados por nuevos ecosistemas teológicos que el Espíritu sigue inaugurando para construir la verdad”.

     

    Referencia

    Calero, Antonio M., María en el misterio de Cristo y de la Iglesia. Editorial CCS, Madrid, 1990, pp.121-123.

    García Paredes, José C.R., Mariología. Biblioteca de autores cristianos, Madrid, 1995, pp. 283-306.

     

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