Actualidad Mundial | Benedetta Capelli
Parolin: El uso de la fuerza
prevalece sobre el derecho, volver al multilateralismo
Este 17 de
enero, el Cardenal Secretario de Estado tuvo una “Lectio magistralis” en la
conferencia "La acción diplomática de la Santa Sede ante los nuevos
desafÃos globales", organizada por la Pontificia Academia Eclesiástica: el
multipolarismo imperante impulsa hacia una paz armada o el establecimiento de
una actitud de desconfianza mutua entre los Estados. Se requiere previsión y un
sano realismo para ser "constructores de paz".
Paz y justicia: voces que siguen
alzándose en diversas regiones del mundo como pilares del orden en las
acciones. La condena del uso de la fuerza para resolver conflictos, la
necesidad de soluciones que impliquen educación, formación e investigación. La diplomacia
como vÃa para construir el bien común y, para quienes trabajan en la Santa
Sede, el compromiso de compartir el sufrimiento de las personas y sanarlo con
esperanza evangélica. Estos son algunos de los puntos que el cardenal Pietro
Parolin destacó en su discurso inaugural, "Paz y Justicia en la Acción
Diplomática de la Santa Sede ante los Nuevos DesafÃos". El Secretario de
Estado intervino en la conferencia celebrada esta mañana, 17 de enero, en el
Sala Ducal del Palacio Apostólico, con motivo del 325º aniversario de la
fundación de la Pontificia Academia Eclesiástica. La conferencia se centró en
el tema "La Acción Diplomática de la Santa Sede ante los Nuevos DesafÃos
Globales".
Como Cardenal Protector y Gran
Canciller de la Pontificia Academia Eclesiástica, Parolin, en la festividad de
San Antonio Abad, patrono de la institución, recordó el propósito de la
Academia: preparar a jóvenes sacerdotes para el servicio diplomático de la
Santa Sede, convirtiéndose, como enfatizó, en "constructores de paz".
En su discurso, el Secretario de Estado destacó el "contexto crÃtico, como
mÃnimo, para las relaciones internacionales", caracterizado por "las
cicatrices de la guerra, las violaciones de la vida humana, la destrucción, la
incertidumbre y una sensación generalizada de desorientación". La fuerza
de las armas y la voluntad de poder sustentan ahora las decisiones polÃticas, y
en este sentido, debemos reconocer que «el orden internacional ya no es el de
hace 80 años con la creación de la ONU, el Sistema de las Naciones Unidas, y
las nuevas formas de entendimiento y colaboración entre los Estados, formuladas
de conformidad con el derecho internacional y en el marco del mismo».
La fuerza sustituye a la justicia, la guerra a la paz
«La fragilidad de las estructuras
globales, el aumento de las tensiones incluso en situaciones que parecÃan
reconciliadas, el incremento de los diversos tipos de crÃmenes internacionales,
la creciente brecha entre los niveles de desarrollo de los pueblos y los
paÃses» son el resultado de la sustitución de la fuerza a la justicia y de la
sustitución de la guerra a la paz. La seguridad, enfatiza el cardenal, requiere
un enfoque más amplio, desde la alimentación, la educación y la atención
sanitaria hasta la seguridad religiosa, «que debe garantizarse frente a la
violencia» de quienes relegan lo trascendente a una dimensión privada. Esto
pone en tela de juicio principios como la autodeterminación de los pueblos, la
soberanÃa territorial y las normas que rigen la propia guerra. En efecto,
asistimos a la relativización de todo el aparato construido por el derecho
internacional en ámbitos como el desarme, la cooperación para el desarrollo, el
respeto de los derechos fundamentales, la propiedad intelectual, el comercio y
el tránsito comercial.
Multilateralismo en crisis
Por lo tanto, es necesario ofrecer
respuestas y soluciones eficaces que abandonen la idea del uso de la fuerza, la
voluntad de poder y el desprecio por las normas. «Es hora», afirma Parolin, «de
contribuir al desarrollo de una doctrina que responda a la situación actual,
que sea a la vez una propuesta educativa, formativa e investigadora». Este es
un camino que la Santa Sede recorre a través de la diplomacia, «buscando en
todos los niveles de actividad y responsabilidad la posibilidad de buscar vÃas
y medios para garantizar un orden internacional basado en la justicia y en el
que el principio y el fin de la convivencia sea la paz».
El Secretario de Estado enfatiza
que la conciencia y la razón ya no tolerarán las violaciones de la soberanÃa en
las más diversas formas, el desplazamiento forzado de poblaciones enteras, los
cambios en la composición étnica de los territorios, la privación de los medios
necesarios para la actividad económica ni la limitación de las libertades. El
sistema multilateral de relaciones internacionales se encuentra en una profunda
crisis, y esto se evidencia en el uso de normas sustitutivas, en acuerdos basados
únicamente en la ventaja e interés de unos pocos, y en la incapacidad de abordar los problemas comunes
mediante soluciones que involucren a todos.
Multipolarismo
El multilateralismo ha dado paso a
un multipolarismo caracterizado por el recurso al conflicto —militar, económico
e ideológico—, que también sustenta las orientaciones polÃticas y los sistemas
de alianzas. Para el cardenal Parolin, «el derecho de los Estados a garantizar
su propia seguridad no autoriza la activación de acciones preventivas ni
ataques cada vez más alejados del derecho internacional». La paz, según la
creencia popular, parece posible si se aniquila al enemigo, y este «puede
convertirse en un pueblo, una nación, una institución o un espacio económico
que se oponga a la visión del más fuerte del momento».
Se requiere una acción decisiva
Según el cardenal, «se está
extendiendo un desprecio por la paz y la justicia», que se manifiesta de formas
cada vez más violentas, y no se pueden ignorar las «posiciones adoptadas por
algunos protagonistas de la vida internacional que contradicen la idea y el
objetivo del bien común». Solo la acción multilateral, continúa el Secretario
de Estado, «puede prevenir, resolver o gobernar» las injusticias que dan lugar
a conflictos. Necesitamos contrarrestar la mentalidad de que la guerra resuelve
los problemas, a pesar de ser inhumana y deshumanizante. Debemos impulsar la
renovación de las instituciones intergubernamentales, haciéndolas funcionales.
Mostrar previsión y un sano
realismo es el método para superar la sensación de impotencia que pueda surgir
y para garantizar las condiciones capaces de superar el dolor y la angustia de
las vÃctimas de los conflictos y la injusticia. Para el diplomático papal, esto
significa compartir los problemas y la vida misma de las personas, los pueblos
y los Estados, con la luz que proviene del Resucitado y el compromiso de llevar
la Buena Nueva a todos los pueblos.
Pennacchio: Renovación en la continuidad
En su discurso de bienvenida, el
presidente de la Pontificia Academia Eclesiástica, monseñor Salvatore
Pennacchio, agradeció al Papa León su mensaje, enfatizando que «la preparación
técnica y cientÃfica, si bien necesaria, no puede separarse de una sólida vida
interior». Para el Prelado —quien recordó el proceso de reforma de la Academia,
iniciado por el Papa Francisco con el quirógrafo "El Ministerio
Petrino"— celebrar el 325º aniversario de la institución significa mirar
la historia como "un patrimonio vivo, afrontar el presente con
responsabilidad y orientar el futuro con confianza, conscientes de que la
Pontificia Academia Eclesiástica está llamada a renovarse en la continuidad de
su identidad y al servicio de la misión de la Santa Sede".
Buonomo: La Historia de una larga reforma
En su discurso, el Director
CientÃfico de la Academia, Vincenzo Buonomo, repasó las etapas de la reforma de
la PAE, que ofrece a los estudiantes "una formación que integra el estudio
de las disciplinas jurÃdicas, históricas, polÃticas y económicas con la
experiencia cientÃfica". "Un recorrido enriquecedor", explicó,
"que incluye prácticas en la SecretarÃa de Estado y las Representaciones
Pontificias, asà como un año misionero fuera de la diócesis de origen". Un
recorrido para adquirir los elementos constitutivos de la acción diplomática de
la Santa Sede "y su capacidad para actuar, negociar, superar barreras y
desarrollar gestos y acciones concretas en favor de la paz, la libertad
religiosa para todos los creyentes y el orden entre las naciones".
Decano Poulides: Diplomacia, un camino hacia la paz
El Decano de Embajadores del Cuerpo
Diplomático acreditado ante la Santa Sede, George Poulides, recordó que llegar
a las periferias del mundo es una verdadera misión, porque la diplomacia está
llamada a ser la voz de los que no tienen voz. Mirando a los embajadores de la
paz: el Venerable Siervo de Dios PÃo XII, San Juan XXIII y San Pablo VI,
quienes trabajaron en situaciones de conflicto, Poulides enfatizó que la Santa
Sede siempre ha sido una "voz de paz", de diálogo con todos. Solo
reafirmando nuestra plena confianza en la diplomacia como herramienta de
entendimiento mutuo podremos honrar el compromiso de quienes nos precedieron en
este servicio a la humanidad, fundando la Organización de las Naciones Unidas
hace precisamente ochenta años. Este aniversario —concluyó— nos lleva a todos a
esperar una promoción cada vez más renovada y un fortalecimiento constante de
las instituciones internacionales y regionales que constituyen espacios de
entendimiento entre los pueblos.


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