Actualidad Mundial | Daniele Piccini
La Santa
Sede: En el contexto internacional actual, urge confianza y solidaridad
La Misión
Permanente de la Santa Sede ante las Naciones Unidas en Nueva York, intervino
durante el DÃa Internacional de la Lucha contra la Islamofobia para reiterar la
importancia de combatir las discriminaciones que corroen los lazos
«espirituales, morales y sociales» entre los distintos grupos religiosos. Se
necesita una nueva «alfabetización digital» para impedir la propagación del
odio religioso en Internet.
«La
discriminación y la violencia contra los musulmanes no solo perjudican a los
individuos, sino que también comprometen el tejido espiritual, moral y social
de las sociedades en su conjunto, debilitando esos lazos de confianza y
solidaridad que la humanidad necesita especialmente en el contexto
internacional actual». Este es el pasaje central de la declaración de la Misión
Permanente de la Santa Sede ante las Naciones Unidas, pronunciada ayer, 16 de
marzo, en el Palacio de Cristal de Nueva York, con motivo de una reunión de
alto nivel por el DÃa Internacional de la Lucha contra la Islamofobia,
organizada por la Alianza de las Civilizaciones de las Naciones Unidas y la
Misión Permanente de la Organización de Cooperación Islámica ante las Naciones
Unidas.
Es prioritario proteger la libertad religiosa
Ha
identificado en la «persistencia de la islamofobia» una señal de la urgencia de
proteger la libertad religiosa. «La intolerancia, la discriminación y la
hostilidad» hacia musulmanes, judÃos, cristianos y otros fieles de las
religiones tradicionales son una consecuencia directa del «falta de
reconocimiento» y de la «falta de defensa» de «la libertad de religión y de
credo». Un derecho de la persona que, como aclaró el diplomático vaticano
citando el discurso de León XIV pronunciado el pasado octubre ante la
organización Ayuda a la Iglesia Necesitada, corroe los lazos sociales al
introducir desconfianza entre los grupos religiosos. «Cuando se niega esta
libertad, se priva a la persona humana de la capacidad de responder libremente
a la llamada de la verdad», subrayó el prelado. «Lo que sigue es una lenta
desintegración de los lazos éticos y espirituales que sostienen a las
comunidades; la confianza da paso al miedo, la sospecha sustituye al diálogo y
la opresión genera violencia».
La rápida propagación de la discriminación en Internet
También
destacó el papel de la web en la propagación de la «discriminación contra los
grupos religiosos». Internet, señaló, puede ser un entorno propicio para la
rápida difusión de «narrativas hostiles» e «influir en la percepción pública».
Un peligro al que hay que hacer frente mediante «iniciativas educativas más
sólidas» y una mayor «alfabetización digital», que ayude a los usuarios de las
plataformas en lÃnea a desarrollar el «pensamiento crÃtico» y la «libertad de
espÃritu».
Transformar las diferencias en riqueza
Reiteró
finalmente la urgencia de promover «un auténtico diálogo interreligioso», un
instrumento que puede transformar las diferencias en «fuente de
enriquecimiento» y garantizar que «ninguna religión sea explotada o
instrumentalizada». Argumento que corroboró con una cita del discurso del Papa
León XIV pronunciado el pasado 25 de octubre con motivo del sexagésimo
aniversario de Nostra Aetate: «El diálogo no es una táctica ni una herramienta,
sino una forma de vida, un viaje del corazón que transforma a todos los
involucrados, tanto al que escucha como al que habla».


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