Reflexión | P. Ciprián Hilario, msc
Hombre de dolores,
rechazado y herido
(Viernes Santo, lecturas IsaÃas
52,13-53,12. Salmo 30,2-25. Hebreos 4,14-16;5,7-9 y San Juan 18,1-19,42)
Queridos hermanos y hermanas:
Hoy contemplamos el misterio más profundo de
nuestra fe: Jesús, el Hombre de dolores, rechazado y herido por amor a
nosotros. La Palabra de Dios nos va guiando paso a paso para entender este
gran misterio, de manera sencilla y cercana a nuestra vida.
1. Primera lectura (IsaÃas 52,13–53,12): El
Siervo sufriente. El profeta IsaÃas nos presenta a un hombre que
sufre, despreciado, rechazado, alguien ante quien la gente se tapa el rostro.
Este hombre carga con nuestros sufrimientos: “él
soportó nuestros dolores”. No sufre por sus pecados, sino por los nuestros.
Es como un cordero llevado al matadero, y no abre la boca.
¿Qué significa esto para nosotros?
- Que Jesús no
vino a quitar el dolor del mundo desde fuera, sino a cargarlo desde dentro.
- Muchos hoy
también sufren: enfermedades, problemas familiares, pobreza… y a veces
sienten que nadie los comprende. Cristo sà comprende, porque Él lo vivió.
2.
Salmo 30: Oración en medio del sufrimiento. El salmo nos enseña cómo
orar cuando estamos pasando momentos difÃciles: “Padre, en tus manos
encomiendo mi espÃritu”. Es un grito de confianza en medio del dolor.
Para la gente sencilla: Cuando no
entendemos lo que pasa, cuando sentimos angustia, podemos hacer esta oración
corta: “Señor, en tus manos pongo mi vida”.
No hace falta palabras complicadas, basta confiar.
3. Segunda lectura (hebreos 4,14-16;
5,7-9):
Jesús, Sumo Sacerdote que comprende
Aquà se nos dice algo muy hermoso:
-
Jesús conoce el sufrimiento humano.
-
Él también lloró, tuvo miedo, sufrió.
-
Pero fue obediente al Padre.
¿Qué
nos enseña esto?
- Que podemos
acercarnos a Dios sin miedo.
- Jesús no es
un Dios lejano, es un Dios cercano, que entiende nuestras luchas.
- Por eso,
cuando oramos, no estamos hablando con alguien que no sabe lo que sentimos.
4.
Evangelio (Juan 18,1–19,42): La Pasión del Señor
Aquà vemos paso a paso el sufrimiento de Jesús:
- Es
traicionado por uno de los suyos.
- Es negado
por Pedro.
- Es
injustamente juzgado.
- Es golpeado,
coronado de espinas y crucificado.
Y
aun asÃ:
- No responde
con odio.
- No se defiende
con violencia.
- Perdona y
ama hasta el final.
Para
entenderlo mejor: ¿Cuántas veces nosotros también hemos sido heridos
por otros? Jesús nos enseña que el camino no es devolver mal por mal, sino
responder con amor.
Ideas clave para llevar a casa:
- Jesús es el
Hombre de dolores: entiende tu sufrimiento.
- Él cargó con
lo que nosotros no podÃamos cargar.
- En el dolor,
podemos confiar en Dios.
- No estamos
solos: Cristo camina con nosotros.
- El amor es
más fuerte que el odio.
Conclusión:
Hermanos y hermanas, hoy no estamos simplemente
recordando un hecho del pasado. Estamos contemplando cuánto nos ama Dios.
Un amor que no se rinde, que no abandona, que se
entrega totalmente.
Pidamos al Señor que, al mirar su cruz,
aprendamos a:
- confiar más,
- amar más,
- y cargar con
paciencia nuestras propias cruces. Amén.


No hay comentarios:
Publicar un comentario
Promueve el diálogo y la comunicación usando un lenguaje sencillo, preciso y respetuoso...