Reflexión | P. Ciprián Hilario, msc
La
Eucaristía, el Sacerdocio y el Servicio
(Jueves
Santo, lecturas: Éxodo 12,8.11-14. Salmo 115,12-18. 1Corintios11,23-26. San
Juan 13,1-15)
Queridos
hermanos y hermanas:
Hoy
celebramos un día muy especial: el misterio de la Eucaristía, el Sacerdocio y
el Servicio. Vamos a comprenderlo de manera sencilla siguiendo el orden de las
lecturas.
1.
Primera lectura: (Éxodo 12,8.11-14). Aquí se
nos presenta la Pascua judía. El pueblo de Israel come el cordero, de pie y
preparados para salir, porque Dios los va a liberar.
El
cordero sacrificado es figura de Jesús. La sangre
en las puertas salva al pueblo: así la sangre de Cristo nos salva del pecado.
Comer el cordero no era solo un recuerdo, era participar de la liberación.
Enseñanza
sencilla: Dios no solo nos libera, sino que quiere que
participemos de esa salvación. Por eso, la Eucaristía no es solo recordar, es
vivir la presencia de Jesús que nos salva hoy.
2. Salmo
(115,12-18). El salmista dice: “¿Cómo pagaré al Señor
todo el bien que me ha hecho?”
- La
respuesta es clara: “Alzaré la copa de la salvación”.
- Esa
copa es signo de agradecimiento y entrega.
Enseñanza
sencilla: La mejor forma de agradecer a Dios no es solo
con palabras, sino participando en la Eucaristía y ofreciéndole nuestra vida.
3.
Segunda lectura: (1 Corintios 11,23-26). San Pablo
nos transmite lo que él mismo recibió: la institución de la Eucaristía.
- “Esto
es mi cuerpo… esta es mi sangre”.
- Jesús
se queda con nosotros en forma de pan y vino.
- Nos
manda: “Hagan esto en memoria mía”.
Aquí nace
también el Sacerdocio:
-
Jesús confía a sus apóstoles el
poder de consagrar.
-
El sacerdote hace presente a
Cristo en cada misa.
Enseñanza
sencilla: Cada misa no es algo repetido, es el mismo
sacrificio de Cristo que se hace presente. Y el sacerdote no actúa por sí
mismo, sino en nombre de Jesús.
4.
Evangelio: (Juan 13,1-15). Aquí vemos algo sorprendente:
- Jesús
lava los pies a sus discípulos.
- El Maestro se hace servidor.
- Hace lo
que hacían los esclavos.
Luego
dice: “Les he dado ejemplo”.
Enseñanza
sencilla: La Eucaristía no se puede separar del
servicio. Quien comulga a Cristo, debe vivir como Cristo: sirviendo,
perdonando, ayudando.
Conclusión
(mensaje central):
Hoy
entendemos tres cosas unidas:
-
Eucaristía:
Jesús se queda con nosotros como alimento.
-
Sacerdocio:
Jesús se hace presente a través de sus ministros.
-
Servicio:
Jesús nos enseña a amar sirviendo.
Aplicación
para la vida:
-
Participar en la misa con fe, no
por costumbre.
-
Valorar y orar por los
sacerdotes.
-
Servir en casa, en la comunidad,
con humildad.
Pregunta
final para reflexionar:
Así como
Jesús se entregó y sirvió… ¿Estoy dispuesto yo a hacer lo mismo por los demás? Amén.


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