Sacramentos | Sandy Yanilda Fermín
Parroquia
San José celebra con alegría el Sacramento de la Confirmación
La parroquia
San José se llenó no solo de personas, sino de fe y alegría. Era evidente la
presencia del Espíritu Santo, que ungió y transformó muchos corazones, marcando
sus vidas y renovando en ellos la gracia del Bautismo.
El pasado 17 de
marzo, en el inicio de la Solemnidad de San José, la Parroquia San José, celebró
la confirmación del primer grupo de 54 adolescentes, la celebración de la
eucaristía fue presidida Monseñor José Amable Durán Tineo, obispo auxiliar de
la Arquidiócesis de Santo Domingo y Vicario Episcopal de la Vicaria Santo
Domingo Oeste.
El pasado 19 de
marzo, en el marco de la Solemnidad de San José, la Parroquia San José celebró la
confirmación del segundo grupo de 60 adultos. La celebración contó con la
presencia de Monseñor Carlos Tomás Morel Diplán, arzobispo coadjutor de la
Arquidiócesis de Santo Domingo y concelebrada por nuestro párroco Tulio Matos
Cordero y el P. Carlos Rodríguez.
Hubo un momento
en la celebración que difícilmente se olvidará. Fue único, porque los
presentes, vimos el rostro humano y pastoral de la Iglesia, fue un gesto significativo
y profundo, Monseñor Carlos Tomás Morel Diplán, invitó a los confirmandos a
acercarse al altar. Fue un hecho poco común, Monseñor se acercó de una manera sencilla
mostrando una cercanía que muchos no habían experimentado antes. No hubo filas
ni distancias. Solo una invitación a acercarse. Entre pasos tímidos y miradas
llenas de asombro, jóvenes y adultos rodearon el altar, formando un círculo
vivo de fe.
Se dibujaba el asombro
en los rostros de los jóvenes y adultos, quienes vivieron el sacramento, con alegría
y una paz serena que hablaba más que las palabras. Se sentía la cercanía, se
sentía la Iglesia, como si por un momento, cada uno encontró su lugar, de una
manera sin igual. Este gesto sencillo permitió experimentar la Iglesia como un
espacio de encuentro, donde cada uno pudo sentirse acogido y cercano. Especialmente
en cada abrazo entre padrinos, madrinas y sus ahijados, signo de una fe que se
transmite como si fueran sus propios padres, como lo expreso el arzobispo.
Como el Sacramento
de la Confirmación es para todas las etapas de la vida, los adultos vivieron
este encuentro con mucha fe, se veía su sonrisa, la cual nos animaba a todos,
pero en especial, su espiritualidad y en cuanto a los jóvenes, vivieron este
momento de manera única pero especial.
El ambiente de
alegría y comunión marcó toda la celebración, prolongando este gozo propio de
la novena que ya había sido profundamente significativa para nuestra parroquia.
La
organización, la espiritualidad y la alegría vivida en estas celebraciones son
fruto del acompañamiento cercano y la guía firme de nuestro párroco, el
padre Tulio Matos Cordero, quien promueve la unidad en todas sus realidades,
el orden en cada detalle y, sobre todo, que Dios, Jesús, la Virgen María y San
José ocupen siempre el primer lugar.
Los testimonios
vividos reflejan la acción sencilla pero profunda de Dios en cada corazón:
María Elizabeth
expresa:
“Aún me siento
sorprendida y maravillada por todo lo que hace el Señor y me emociono con las
virtudes de San José. Como decía el obispo, Dios es quien pone la intención en
el corazón, porque es un don suyo; no es mérito humano, sino obra del Espíritu
Santo”.
En otro orden,
María Elizabeth, cariñosamente conocida como Moralba, compartió que cuando le
fue encomendada la misión de impartir la catequesis de Confirmación junto a su
esposo Roberto Beltrán y el equipo de catequistas: Obispo Paniagua, Idaliza
Rodríguez, Zaida Rodríguez y Valeria Martínez, lo asumieron como un mandato
divino.
Inspirados por
el Espíritu Santo, y motivados por el Padre Tulio, quien les expresó:
“Hay que dar la catequesis de confirmación y la asumirá la tercera comunidad neocatecumenal”,
respondieron con un “sí” inmediato.
Desde ese
momento, todo se puso en marcha. El día de inicio de la catequesis, la
parroquia se llenó completamente y ahí, inició el hermoso trabajo apostólico
que Dios les tenía preparado.
Thaiz
Altagracia Pérez Ortega.
“Viví mi
confirmación con mucha emoción. Fue un momento muy importante para mí, un paso
significativo en mi vida. Me comprometo con Jesucristo a fortalecer mi fe cada
día, vivir según sus enseñanzas, practicando sus valores y ser mejor persona”.
Diego Alejandro
Mesa Zorrilla
“Desde que recibí
la Confirmación siento que Dios ha fortalecido mi fe y me guía mejor en mis
decisiones me siento más seguro de vivir como cristiano y hacer el bien. Mi
compromiso ahora es seguir acercándome a Dios, orar más y ser un buen ejemplo
para los demás viviendo según sus enseñanzas”.
Juana de Jesús
“Ha sido una
experiencia maravillosa. El Señor ha transformado mi vida. Fue un gran privilegio,
exhorto a quienes aún no se han confirmado a que lo hagan; en Jesús encontramos
plenitud”.
Dios me ha
llamado a ser luz, a santificarme cada día más, a crecer en la fe y aprender de mis hermanos, a dar amor y a
tratar bien al prójimo. A dar testimonio de que las pruebas nos purifican. Me
siento millonaria, esto era lo que necesitaba. Mi madre anhelaba que yo también
me confirmara, y le doy gracias a Dios por llamarme a su redil”.
Lis Mary
Santana
“Dios ha hecho
en mi corazón algo muy especial. Este sacramento reafirma mi bautismo. Me
comprometo a serle fiel, a apartarme del pecado y a vivir según su voluntad. He
recibido una bendición más, además de todas las que Él ya me ha dado. A través
de este sacramento, de la catequesis y de todo lo aprendido, el día de mi
confirmación me sentí muy alegre al recibir la unción del Espíritu Santo”.
Estos
testimonios recogen la sencillez con la que Dios actúa y cómo cuando se
responde con disponibilidad, él se encarga de hacer el resto. Al finalizar la celebración,
monseñor no se retiró de inmediato. Permaneció entre la feligresía,
compartiendo con sencillez, sonrisas, saludos y fotografías.


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