Reflexión | P. Ciprián Hilario, msc
¿A quién das las perlas?
(Martes
23junio 2026. Duodécima semana tiempo ordinario, lecturas: 2Reyes
19,9-11.14-21.31-35.36. Salmo 47,2-3.4,10-11. Mateo 7,6.12-14)
Queridos
hermanos y hermanas:
La
Palabra de Dios de hoy nos invita a reflexionar sobre un tema muy importante
para nuestra vida cristiana: ¿A quién das las perlas? Jesús nos habla de
las perlas como símbolo de aquello que es valioso, santo y precioso: nuestra
fe, la Palabra de Dios, los sacramentos, nuestros dones y la gracia que hemos
recibido. Veamos algunos elementos que nos ayudan para nuestra vida, siguiendo el
orden de las lecturas.
1.
En la primera lectura: Dios protege lo que le pertenece
En
el libro de los Reyes vemos cómo el rey Ezequías recibe amenazas del
poderoso Senaquerib. Humanamente parecía imposible vencer a aquel enemigo, pero
Ezequías no pone su confianza en las armas sino en Dios. Lleva la carta al
templo y la presenta ante el Señor.
-
Ezequías reconoce que Dios es el verdadero dueño
de su vida.
-
No entrega su confianza a los poderosos de este
mundo, sino al Señor.
-
Dios escucha la oración humilde y actúa en favor
de su pueblo.
Aquí
encontramos una primera enseñanza: una de las perlas más valiosas que poseemos
es nuestra confianza en Dios. No debemos entregarla a los ídolos del dinero,
del poder o del orgullo. La confianza pertenece al Señor.
2.
El Salmo: Dios es nuestra fortaleza.
El
salmista proclama: "Grande es el Señor y muy digno de alabanza".
-
Jerusalén aparece como la ciudad protegida por
Dios.
-
Los enemigos se llenan de temor porque descubren
que Dios está en medio de su pueblo.
-
El pueblo recuerda constantemente el amor y la
fidelidad del Señor.
También
nosotros debemos cuidar la perla de nuestra fe. Cuando la alimentamos con la
oración, la Eucaristía y la vida comunitaria, permanecemos firmes en medio de
las dificultades.
3.
En el Evangelio: No den lo santo a los perros ni las perlas a los cerdos.
Jesús
utiliza una imagen fuerte para enseñarnos el valor de las cosas sagradas.
¿Qué
significa?
-
Que debemos valorar los dones que Dios nos ha
dado.
-
Que no debemos despreciar ni banalizar la fe.
-
Que es necesaria la prudencia para compartir los
tesoros espirituales.
Las
perlas son la Palabra de Dios, la gracia, la verdad del Evangelio y nuestra
relación con el Señor. Hay personas que las reciben con alegría y las hacen
fructificar; otras las rechazan y las desprecian.
Esto
no significa despreciar a nadie, sino aprender a evangelizar con sabiduría,
respetando los tiempos y la libertad de cada persona.
4.
La regla de oro: una perla para todas las relaciones humanas
Jesús
añade: "Traten a los demás como quieren que ellos los traten a
ustedes."
-
Si queremos respeto, respetemos.
-
Si queremos comprensión, comprendamos.
-
Si queremos perdón, perdonemos.
-
Si queremos amor, amemos.
Esta
enseñanza es una verdadera perla del Evangelio que transforma nuestras
familias, comunidades y relaciones.
5.
Entrar por la puerta estrecha
Finalmente,
Jesús nos invita a entrar por la puerta estrecha.
-
La puerta ancha es la del egoísmo, la comodidad y
la indiferencia.
-
La puerta estrecha es la de la fidelidad, el
sacrificio y el amor verdadero.
-
Seguir a Cristo exige decisiones concretas y
perseverancia.
Quien
valora las perlas del Reino está dispuesto a pasar por la puerta estrecha,
porque sabe que conduce a la vida.
Conclusión
Queridos
hermanos y hermanas, hoy el Señor nos pregunta: ¿A quién das las perlas?
-
No entreguemos nuestra confianza a los falsos
ídolos.
-
Conservemos la perla preciosa de la fe.
-
Compartamos el Evangelio con prudencia y amor.
-
Vivamos la regla de oro tratando a los demás como
queremos ser tratados.
-
Entremos cada día por la puerta estrecha que
conduce a la vida eterna.
Que
la Santísima Virgen María nos enseñe a custodiar las perlas que Dios ha puesto
en nuestras manos y a emplearlas para la gloria de Dios y el bien de nuestros
hermanos. Amén.


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