Reportajes | Davide Dionisi
Reporteros sin Fronteras: se
duplica el número de países de riesgo para los periodistas
Más de 1.400
periodistas han recibido ayuda de Reporteros sin Fronteras tras abandonar su
país debido a amenazas o persecuciones. Afganistán, Rusia y Myanmar encabezan
la lista de crisis. El llamamiento a los Estados: «Garantizar la protección
contra la desinformación»
«En los
últimos cinco años, 1.468 periodistas procedentes de más de 60 países han
recibido apoyo de la organización tras verse obligados a huir de amenazas,
detenciones o la muerte. Se trata de una cifra asombrosa, y sin embargo solo
representa una pequeña parte de un fenómeno mucho más amplio». Así lo subraya
Vianney Loriquet, responsable del Índice Mundial de Libertad de Prensa de
Reporteros sin Fronteras (RSF). Con motivo del Día Mundial de los Refugiados,
la organización presenta un panorama alarmante que se hace eco de los
resultados del Índice Mundial de Libertad de Prensa 2026: «La extorsión, las
expulsiones y los abusos administrativos son una realidad cotidiana para muchos
de ellos tras verse obligados a huir. Para defender el derecho a una información
fiable, los Estados deben ofrecer una protección eficaz a los periodistas en el
exilio —la última línea de defensa contra la desinformación y la propaganda,
que están ganando terreno— en forma de garantías contra la devolución, visados
de emergencia, permisos de residencia permanentes, acceso a programas de
reasentamiento y apoyo que les permita reanudar su trabajo», continúa Loriquet.
El exilio forzoso
Los datos
facilitados por RSF hablan de 677 periodistas afganos, 160 rusos, 101 birmanos
y otros cientos procedentes de unos 60 países diferentes. Entre 2021 y 2025, el
exilio ha afectado a amplios sectores del periodismo independiente. Según los
datos de la oficina de asistencia de la organización, en 65 países al menos un
periodista se ha visto obligado al exilio; en 20 de ellos, al menos 10
reporteros han tenido que abandonar su país. Lejos de limitarse a una sola
región del mundo, este fenómeno sigue extendiéndose. En cinco años, el número
de países afectados se ha duplicado, pasando de 19 en 2021 a 40 en 2025. En el
mismo periodo, el número de periodistas en el exilio que han recibido
asistencia de RSF se ha mantenido elevado: 235 en 2021 y 243 en 2025.
Garantizar las condiciones de acogida
«Cuando un
periodista se ve obligado a huir de su país, el exilio no pone fin a las
amenazas», señala Victoria Lavenue, responsable de la Oficina de Asistencia de
RSF, y añade que «las condiciones de vida precarias, el aislamiento y la
represión transnacional suelen sumarse a las dificultades administrativas y
lingüísticas a las que hay que hacer frente en el país de acogida. «Sin
embargo, estos profesionales siguen ofreciendo una cobertura periodística
esencial, a menudo poniendo en riesgo su propia seguridad. Garantizar su
protección y permitirles continuar con su labor periodística», precisa, «no es
solo una obligación humanitaria: es un requisito fundamental para defender el
derecho a la información y mantener vivo el debate democrático. Los Estados tienen
la responsabilidad de proporcionarles condiciones de acogida, protección e
integración acordes con la magnitud de este desafío».
Los países afectados
Entre las
principales zonas de crisis, RSF destaca el África subsahariana, dado que el
conflicto en el este del Congo y la inestabilidad del Sahel (Malí, Chad,
Guinea, Burkina Faso, Senegal) abren nuevas rutas de exilio. En 2025, 21
periodistas congoleños huyeron con el apoyo de la ONG internacional que lucha
por la libertad de información y la libertad de expresión, al tiempo que
defiende a los periodistas perseguidos en todo el mundo. Le sigue América
Latina, donde los cárteles de la droga, la violencia política y los regímenes
autoritarios (Venezuela, El Salvador) alimentan las huidas. Solo desde
principios de 2026, ya han sido asesinados seis periodistas entre México,
Colombia y Guatemala. Luego está Afganistán, donde desde 2021 han huido nada
menos que 677 profesionales con el apoyo de RSF, casi la mitad del total
mundial. Sin embargo, muchos siguen siendo vulnerables: en Pakistán sufren
expulsiones forzosas y detenciones arbitrarias. Le sigue Myanmar, donde más de
100 reporteros apoyados por la ONG huyeron tras el golpe de Estado de 2021. Se
estima que unos 300 se encuentran refugiados en Tailandia, a menudo sin estatus
legal ni protección. Y también Rusia. Desde 2022, 160 periodistas rusos han
sido exiliados, pero la cifra real es diez veces superior. Moscú persigue a los
periodistas incluso más allá de sus fronteras: 66 profesionales han sido
condenados o detenidos entre 2022 y 2025. Por último, Egipto y Turquía, donde
se acoge a los corresponsales que han abandonado Sudán, Palestina, Siria y
Afganistán, pero, al mismo tiempo, se persigue a los periodistas locales
independientes.
Recomendaciones a los países de acogida
A la luz de
este panorama tan preocupante, Reporteros sin Fronteras propone varias medidas.
En primer lugar, garantías jurídicas, entre las que se incluyen visados de
larga duración, permisos de residencia y de trabajo, y mecanismos contra la
represión transnacional y el acoso en línea. A continuación, financiación
estructural para las redacciones en el exilio, desgravaciones fiscales y apoyo
a los polos mediáticos compartidos. Por último, la aplicación de tecnologías
anticensura, la certificación editorial, la formación en ciberseguridad, las
investigaciones de código abierto y la gestión jurídica.


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