Nuestra Fe | P. Ciprián Hilario, msc
No tengan miedo... Yo me pondré de su parte
(Domingo
21 de junio 2026. Duodécima semana tiempo Ordinario, lecturas: Jeremias
20,10-13 Salmo 68,8-35. Romanos 5,12-15. San Mateo 10,26-33)
Queridos
hermanos y hermanas:
En
este XII Domingo del Tiempo Ordinario, la Palabra de Dios nos invita a vivir
desde la confianza y la esperanza. El tema que ilumina nuestra reflexión es: “No
tengan miedo... Yo me pondré de su parte”. En un mundo marcado por las
incertidumbres, los conflictos y las preocupaciones, Dios nos recuerda que
nunca abandona a quienes confían en Él.
Veamos
algunos elementos que nos ayudan para la vida de hoy, siguiendo el orden de las
lecturas:
1.
Jeremías 20,10-13: Dios está al lado del que sufre. El profeta
Jeremías atraviesa uno de los momentos más difíciles de su vida. Se siente
perseguido, vigilado y traicionado por quienes lo rodean. Sus enemigos esperan
verlo caer. Sin embargo, en medio de esa prueba, proclama una gran verdad: “El
Señor está conmigo como fuerte soldado.”
¿Qué
nos enseña esto hoy?
-
Muchas veces también nosotros experimentamos
incomprensiones, críticas o rechazos por vivir nuestra fe y nuestros valores.
-
Hay momentos en que parece que el mal tiene la
última palabra y que los justos quedan solos.
-
Jeremías nos enseña que la confianza en Dios es
más fuerte que el miedo y que las amenazas.
Cuando
ponemos nuestra vida en las manos del Señor, descubrimos que Él no nos abandona
en las dificultades, sino que camina con nosotros y nos sostiene.
2. Salmo 68: El clamor del que confía en Dios. El salmista presenta la oración de una persona que sufre, pero que no pierde la esperanza. A pesar de sentirse humillado y perseguido, sigue elevando su voz al Señor.
Para
nuestra vida:
-
El sufrimiento no debe alejarnos de Dios, sino
acercarnos más a Él.
-
La oración es el lugar donde encontramos fuerza
para seguir adelante.
-
Dios escucha especialmente el clamor de los
pobres, de los débiles y de quienes ponen su confianza en Él.
En
tiempos de angustia, el creyente no se encierra en la desesperación; levanta
los ojos al cielo y espera la ayuda del Señor.
3.
Romanos 5,12-15: Donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia. San Pablo
establece una comparación entre Adán y Cristo. Por el pecado de un hombre entró
el mal en el mundo, pero por Jesucristo llegó un don mucho mayor: la gracia y
la salvación.
Este
mensaje es muy actual:
-
A veces contemplamos tanta violencia, corrupción,
injusticia y pecado que podemos pensar que todo está perdido.
-
Sin embargo, Cristo tiene más fuerza para salvar
que el pecado para destruir.
-
La gracia de Dios siempre es más grande que
nuestras caídas y debilidades.
El
cristiano no vive dominado por el pesimismo. Nuestra esperanza tiene nombre:
Jesucristo, vencedor del pecado y de la muerte.
4.
Mateo 10,26-33: No tengan miedo. En el Evangelio escuchamos tres veces
la misma invitación de Jesús: “No tengan miedo.”
Los
discípulos iban a enfrentar persecuciones y dificultades, pero Jesús les pide
que confíen porque Dios cuida de ellos con amor infinito.
¿Qué
significa esto para nosotros?
-
No tener miedo de vivir nuestra fe públicamente.
-
No tener miedo de defender la verdad y la
justicia.
-
No tener miedo de ser diferentes en una sociedad
que muchas veces se aleja de Dios.
-
No tener miedo de anunciar el Evangelio con
palabras y con obras.
Jesús
utiliza una imagen conmovedora: si Dios cuida de los pájaros y conoce hasta el
número de nuestros cabellos, cuánto más cuidará de cada uno de sus hijos.
La
confianza en Dios no elimina los problemas, pero nos da la certeza de que nunca
estaremos solos.
Algunas
aplicaciones para nuestra vida
-
Vencer el miedo con la confianza en Dios.
-
El miedo paraliza; la fe nos pone en camino.
-
Permanecer fieles en medio de las dificultades.
-
Como Jeremías, debemos seguir anunciando la verdad,
aunque encontremos oposición.
-
Fortalecer nuestra vida de oración.
-
Quien ora descubre la presencia de Dios incluso en
las pruebas.
-
Dar testimonio de Cristo sin vergüenza.
Jesús
nos invita a reconocerlo delante de los hombres para que Él nos reconozca
delante del Padre.
Vivir
con esperanza. El mal no tiene la última palabra; la gracia de Cristo es más
poderosa.
Conclusión
Queridos
hermanos y hermanas, la Palabra de este domingo nos recuerda que la vida
cristiana no está libre de dificultades, pero tampoco está abandonada a la
suerte. Dios conoce nuestras luchas, escucha nuestras oraciones y camina a
nuestro lado.
Por
eso, en medio de cualquier situación, escuchemos la voz de Jesús que hoy nos
repite: “No tengan miedo.” Y hagamos nuestra la confianza de Jeremías: “El
Señor está conmigo.” Quien vive sostenido por esta certeza puede afrontar
cualquier dificultad porque sabe que Dios siempre se pondrá de su parte.
Que
la Santísima Virgen María, mujer de fe y de confianza, nos enseñe a vivir sin
miedo y a poner nuestra vida enteramente en las manos del Señor. Amén.


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