Reflexiones | P. Ciprián Hilario, msc
Santo Tomás de Villanueva
(Sábado
10 de octubre 2026. Vigésima sexta semana tiempo ordinario, lecturas: Gálatas
3,22-29; Salmo 104; Lucas 11,27-28)
Queridos
hermanos y hermanas:
Hoy
la Iglesia nos invita a celebrar a Santo Tomás de Villanueva, un hombre
que supo escuchar la Palabra de Dios, vivirla con profundidad y ponerla al
servicio de los demás, especialmente de los pobres y necesitados.
Las
lecturas que hemos escuchado nos presentan un camino muy sencillo y concreto:
pertenecer a Cristo, reconocer las maravillas de Dios y escuchar su Palabra
para ponerla en práctica.
1.
Gálatas: Todos somos hijos de Dios por la fe
San
Pablo nos dice: “Todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús.” Esta
primera lectura nos recuerda algo fundamental: nuestra dignidad no viene de lo
que tenemos, del dinero, de la posición social, del apellido o de los cargos
que ocupamos. Nuestra verdadera dignidad está en ser hijos e hijas de Dios.
Por
el Bautismo hemos sido incorporados a Cristo. Por eso San Pablo afirma: “Todos
sois uno en Cristo Jesús.”
Santo
Tomás de Villanueva comprendió profundamente esta verdad. Como hombre
de Iglesia y pastor, no vivió para buscar privilegios, sino para servir. Su
preocupación por los pobres y necesitados fue una expresión concreta de su fe.
Primer
elemento para nuestra vida: Recordemos que todos tenemos la misma dignidad
delante de Dios. No debemos despreciar a nadie por ser pobre, sencillo,
enfermo, anciano o por tener menos posibilidades que nosotros.
Segundo
elemento: La fe en Cristo debe unirnos. En nuestras familias y
comunidades debemos luchar contra las divisiones, los resentimientos y las
diferencias que nos separan.
Tercer
elemento: Ser cristiano no es solamente llevar un nombre, sino vivir
como hijo de Dios. Nuestra conducta debe demostrar aquello que creemos.
2.
Salmo 104: “El Señor se acuerda de su alianza eternamente”
El
Salmo nos invita a recordar las obras de Dios. El creyente es una persona que
no olvida lo que Dios ha hecho por él.
Muchas
veces recordamos fácilmente los problemas, las dificultades, las decepciones y
las cosas que nos han hecho daño. Pero podemos olvidar las bendiciones que Dios
nos ha regalado.
El
salmista nos invita a mirar hacia atrás y reconocer: Dios ha estado conmigo.
Dios me ha sostenido. Dios no me ha abandonado.
Santo
Tomás de Villanueva fue un hombre agradecido con Dios. Su vida
estuvo marcada por la confianza en la Providencia y por el deseo de compartir
con los demás los bienes que había recibido.
Cuarto
elemento para nuestra vida: Aprendamos a reconocer las maravillas que Dios
hace cada día. Hay muchas bendiciones que recibimos y que consideramos
normales: la vida, la familia, la salud, el trabajo, la comunidad, la
Eucaristía y la posibilidad de comenzar nuevamente.
Quinto
elemento: La gratitud nos hace generosos. Cuando una persona reconoce
que todo lo ha recibido de Dios, comprende que también está llamada a
compartir.
Sexto
elemento: No olvidemos la fidelidad de Dios en los momentos difíciles.
Si Dios nos ha ayudado antes, podemos seguir confiando en Él hoy.
3.
Evangelio: “Dichosos los que escuchan la Palabra de Dios y la cumplen”
Una
mujer, llena de admiración por Jesús, le dice: “Dichoso el vientre que te llevó
y los pechos que te criaron.”
Jesús
no rechaza a su Madre. Al contrario, nos lleva a comprender cuál es la
verdadera grandeza de María: “Dichosos los que escuchan la Palabra de Dios y
la cumplen.”
María
es precisamente la mujer que escucha la Palabra y la pone en práctica.
Aquí
encontramos el centro de nuestra reflexión de hoy. No basta con
escuchar la Palabra. Hay que vivirla.
Podemos
venir a Misa, escuchar el Evangelio, participar en grupos, rezar el Rosario y
recibir los sacramentos; pero la pregunta es: ¿qué hacemos después con la
Palabra que hemos escuchado?
-
Si escuchamos que debemos perdonar, debemos
perdonar.
-
Si escuchamos que debemos ayudar al necesitado,
debemos ayudar.
-
Si escuchamos que debemos amar al prójimo, debemos
amar.
-
Si escuchamos que debemos reconciliarnos, debemos
dar el primer paso.
-
Si escuchamos que debemos abandonar aquello que
nos aleja de Dios, debemos comenzar a cambiar.
Santo
Tomás de Villanueva entendió que el Evangelio tenía que convertirse en obras
concretas de caridad. Su amor a Dios se manifestó en su amor a los pobres.
Séptimo
elemento para nuestra vida: No dejemos la Palabra de Dios solamente en
nuestros oídos; llevémosla al corazón y a nuestras manos.
Octavo
elemento: La verdadera devoción se demuestra con obras. No basta decir:
“Señor, yo creo en ti”. Hay que preguntarnos: ¿cómo estoy viviendo mi fe?
Noveno
elemento: Escuchar a Dios exige obediencia. La Palabra de Dios muchas
veces nos invita a hacer aquello que nos cuesta: perdonar, pedir perdón,
compartir, servir, tener paciencia y comenzar de nuevo.
4.
Santo Tomás de Villanueva: un hombre que hizo vida el Evangelio
Santo
Tomás de Villanueva nos deja un hermoso testimonio. Fue un hombre de oración,
de formación, de servicio y de caridad. Su grandeza no estuvo simplemente en
ocupar una posición importante dentro de la Iglesia, sino en utilizar lo que
tenía para servir a los demás.
Él
nos enseña que los bienes materiales, los conocimientos, los cargos y las
responsabilidades que recibimos no deben convertirse en instrumentos para
nuestro propio beneficio, sino en medios para hacer el bien.
Por
eso, al celebrar hoy su memoria, podemos preguntarnos:
-
¿Qué estoy haciendo con la Palabra de Dios que
escucho?
-
¿A quién estoy ayudando?
-
¿A quién necesito perdonar?
-
¿Con quién necesito reconciliarme?
-
¿Qué puedo compartir con una persona que tiene
necesidad?
-
¿Estoy viviendo mi fe solamente de palabras o
también con obras?
5.
Para llevar a nuestra vida
Hermanos
y hermanas, podemos quedarnos hoy con diez elementos sencillos:
-
Somos hijos de Dios: vivamos con dignidad y
respeto.
-
Todos tenemos la misma dignidad: no
despreciemos a nadie.
-
La fe en Cristo debe unirnos: trabajemos
por la unidad.
-
Recordemos las obras de Dios: no olvidemos
sus bendiciones.
-
Seamos agradecidos: la gratitud abre el
corazón.
-
Confiemos en Dios: Él permanece fiel.
-
Escuchemos la Palabra: Dios quiere hablarnos.
-
Pongamos la Palabra en práctica: la fe
necesita obras.
-
Sirvamos a los más necesitados:
especialmente a los pobres y vulnerables.
-
Sigamos el ejemplo de Santo Tomás de Villanueva: que nuestra
vida sea una respuesta concreta al amor de Dios.
Conclusión
Queridos
hermanos y hermanas, hoy Jesús nos dice: “Dichosos los que escuchan la Palabra
de Dios y la cumplen.” Esta es una invitación para todos nosotros.
Que
Santo Tomás de Villanueva interceda por nuestra comunidad, para que sepamos
escuchar a Dios con un corazón humilde y responderle con nuestra vida.
Que
cuando alguien nos vea, pueda descubrir no solamente que somos personas que
hablamos de Dios, sino personas que aman, sirven, perdonan, comparten y ayudan.
Pidamos
al Señor que la Palabra que hoy hemos escuchado no se quede solamente aquí,
dentro del templo, sino que vaya con nosotros a nuestras casas, a nuestras
familias, a nuestros trabajos y a nuestros barrios.
Señor,
danos un corazón como el de Santo Tomás de Villanueva: un corazón que te
escuche, que confíe en ti y que sepa convertir tu Palabra en obras de amor. Amén.



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