Humanismo Integral | VN
Odio en línea e intolerancia
religiosa, formas de racismo en contra de la unidad
Declaración
del arzobispo Christophe Zakhia El-Kassis, observador permanente de la Santa
Sede ante las Naciones Unidas, en la 81º sesión de la Asamblea General sobre el
tema de la eliminación de la discriminación racial. El prelado advierte contra
las «ideologías materialistas y nacionalistas» que constituyen una afrenta a la
dignidad humana, piedra angular en la construcción «de una verdadera comunidad
internacional».
La dignidad
común a todo ser humano, «conferida por Dios» y «fundamental para la
construcción de una verdadera comunidad internacional», se ve hoy socavada por
formas de discriminación que se extienden a cada vez más ámbitos. Desde los
espacios en línea hasta los religiosos, pasando por la indiferencia hacia los
migrantes y refugiados. El arzobispo Christophe Zakhia El-Kassis, observador
permanente de la Santa Sede ante las Naciones Unidas, advirtió sobre las
«ideologías materialistas y nacionalistas» que socavan la unidad de la familia
humana en la declaración que presentó ante la Tercera Comisión de la 81ª sesión
de la Asamblea General de la ONU. Pronunciada ayer, 8 de octubre, la
intervención se refería al punto 68 del orden del día: «Eliminación del racismo,
la discriminación racial, la xenofobia y las formas conexas de intolerancia».
Defender la igualdad
Reafirmando la
enseñanza de la Iglesia, que considera igual e inviolable la dignidad de cada
ser humano, el arzobispo condenó el racismo, la discriminación, la xenofobia y
cualquier otra forma de intolerancia relacionada, por considerarlas un ataque a
«la unidad de la familia humana». Un concepto que el Papa León XIV volvió a
destacar durante su reciente viaje apostólico a Francia, cuando en Metz exhortó
a defender la igualdad «sin distinción de raza, color, clase o profesión».
Rechazar las
ideologías racistas
De hecho, una
auténtica comunidad internacional no puede mostrarse complaciente con las
«ideologías materialistas y nacionalistas» que obstaculizan la armonía de la
familia humana, reiteró El-Kassis. De hecho, el mal del racismo persiste en
diversas formas, «a pesar de los aparentes avances», y sigue manifestándose,
basándose «en la convicción errónea de que una persona, reducida a una mera
característica suya, es superior a otra». El representante vaticano se detuvo
luego en algunos ámbitos en los que las prácticas discriminatorias resultan
persistentes: en particular, los migrantes, los refugiados y los solicitantes
de asilo siguen siendo víctimas de ellas. En lugar de encontrar seguridad y una
vida mejor, como lo destacó el Pontífice durante la misa del pasado Jubileo
dedicada a ellos, a menudo se topan con «la frialdad de la indiferencia o el
estigma de la discriminación».
El odio en línea y religioso
Desde los
migrantes hasta los entornos digitales, en los que surgen nuevas formas de
exclusión y prejuicio que amplifican el odio y la polarización. «En la era
digital —señaló El-Kassis— la justicia social exige que los datos y las
tecnologías se utilicen para promover la dignidad de la persona y el bien
común». Por último, el obispo puso el foco en la intolerancia religiosa: «Ya
sea que se manifieste en forma de antisemitismo, cristianofobia, islamofobia u
otras formas de hostilidad basadas en prejuicios antirreligiosos», debe ser
«rechazada firmemente», afirmó. La intervención concluyó con el deseo de
intensificar los esfuerzos para «cultivar y promover el respeto por la dignidad
inalienable de cada persona humana y fomentar una cultura del encuentro y de la
apertura hacia los demás, en el respeto mutuo».



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