
Conferencia Episcopal Dominicana.
El Sacerdote: Elegido, llamado, consagrado y enviado.
Como es costumbre, nuestros Obispos dirigen una “Carta Pastoral al pueblo dominicano, al inicio de cada año, en la solemnidad de la Virgen Nuestra Señora de La Altagracia, Madre Protectora de nuestro pueblo, con la finalidad de desearle paz y felicidad y a la vez compartir una reflexión que marque la vivencia del año.”
La Carta Pastoral este año está dedicada de manera muy especial a una reflexión sobre el sacerdocio, acogiendo la propuesta que nos ha hecho el Papa Benedicto XVI, quien convocó un Año Sacerdotal (19 de junio 2009 – 11 junio 2010), con motivo de los 150 años de la partida del Padre Juan MarÃa Vianney (Santo Cura de Ars), Patrono de todos los sacerdotes, de gran testimonio y vida ejemplar como pastor. Además los Obispos expresan su sentir ante la situación penosa que vive el hermano paÃs de HaitÃ.
Los obispos presentan en la Carta la esencia y misión del Sacerdote: elegido, llamado, consagrado y enviado. En este sentido, nos dicen, que es una persona elegida por Dios y llamada por Dios, consagrada para El, enviada por El. Y n os recuerdan que “Es aleccionador y muy significativo saber que desde el dramático encuentro de las tres culturas: la indÃgena, la española y la africana, la figura del sacerdote, a pesar de sus debilidades, siempre ha estado presente a lo largo de nuestra accidentada historia. Los sacerdotes se destacan, a lo largo de los siglos, por su indiscutible amor y dedicación a la Iglesia y a la Patria.
Recuerdan además, con nombres y acontecimientos concretos, a sacerdotes diocesanos y religiosos, y sus comunidades, que a lo largo de nuestra historia han dejado una impronta en la vida social y eclesial nuestra.
La Conferencia del Episcopado hace un llamado a la comunidad nacional e internacional para que acudan a auxiliar a HaitÃ, cuya capital Puerto PrÃncipe y otras cinco localidades, fueron prácticamente destruidas por un terremoto que dejó miles de personas muertas y heridas la semana pasada.
En su Carta Pastoral, los obispos lamentan la difÃcil situación por la que atraviesa el pueblo haitiano. “Nos solidarizamos con ellos, tanto por medio de la oración que es nuestra fortaleza, como por medio de la ayuda material, porque la fe sin obras es vana”, dice la pastoral.
Añade que “ante una cultura de derroche y de confort por la que atraviesa el mundo actual, la misma naturaleza nos hace abrir los ojos ante la extrema pobreza que viven hoy muchos hermanos nuestros”.
“Exhortamos a nuestros fieles y a todas las personas de buena voluntad a seguir realizando gestos de solidaridad con acciones continuadas en favor de HaitÃ, que podrÃan ir desde la oración por los fallecidos y afectados, hasta la donación de alimentos, medicamentos, aportes efectivos y también el acompañamiento directo a las familias desamparadas”, agrega.
Dice que los partidos polÃticos se han apartado de los principios ideológicos, y convertido en una maquinaria de oferta y demanda clientelar, generando un clima de corrupción nunca visto en el paÃs.
Sostiene que la “dictadura del relativismo”, tal como lo llama el papa Benedicto XVI, va creando un nuevo tipo de mentalidad que se expresa en el afán de dinero y de poder; en el pragmatismo y el consumismo y de una economÃa de mercado que solo ha servido para excluir a millones de personas, aumentando la brecha entre ricos y pobres.
Indica que todo eso ha ido debilitando los valores humanos, familiares, sociales, éticos y morales, generando la inseguridad, delincuencia, violencia, crimen y corrupción que amenazan la sana convivencia y la identidad de la sociedad.
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