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    El Fundamentalismo

    Biblia | P. William Arias
    El Fundamentalismo. 
    En los comienzos del siglo pasado, en Estados Unidos, ante el auge de los que se llamó en el protestantismo la teología liberal, que era un movimiento teológico que quiso poner en sintonía la teología con los avances de pensamiento que se registraron al final del siglo IX y principios del XX, un pastor protestante quiso mediante una series de folletos conservar lo que él llamaba los fundamentos de la fe cristiana y a partir de ahí surgió el término fundamentalismo para hablar de el abordaje teológico que se hace sin sentido crítico y al margen de los avances modernos, sobre todo en el campo de la Biblia.

    Hoy día esta es una palabra que ha rebasado el campo donde surgió, que fue la teología, y se extiende desde la sociología, como fenómeno social, la política hasta la economía; pues hoy día se habla de que vivimos en una sociedad donde el fundamentalismo campea por todos los lados, ya que estamos viviendo en un mundo donde ya, a nivel de las ciencias y comportamientos culturales, no se puede hablar de verdades absolutas y como decía el Papa Benedicto XVI antes de su elección, aparece hoy día un relativismo exagerado. Por esta situación de inseguridad que se vive en el mundo, a nivel de pensamiento y de costumbres, es que el fundamentalismo aparece como lugar seguro donde se puede encontrar refugio hasta que la tormenta en que se vive hoy desaparezca.

    Por eso no nos debe de extrañar que a niveles bíblicos, la gente prefiera una lectura y una interpretación, como decimos: Al pie de la letra del texto bíblico. Resulta ser una lectura más cómoda y menos complicada, e incluso hasta menos comprometedora con las realidades del mundo. Este es el tipo de lectura preferido por las gentes que conforman las sectas y algunas agrupaciones católicas, e incluso mucha gente sale de la Iglesia católica hacia los grupos sectarios ante una lectura no-fundamentalista de la Biblia en nuestra Iglesia.

    La lectura fundamentalista consiste en no salir del texto, que por ese lado no está mal, pues una lectura real y con cierto carácter de la Biblia debe partir y circunscribirse al texto, pero el problema más serio es a la hora de hacer Hermeneútica, es decir, interpretar, pues como se ha dicho, el texto procede y fue escrito de una cultura muy diferente a la nuestra y en un tiempo muy lejano del nuestro e incluso con una teología muy diferente al quehacer teológico de hoy y por lo tanto amerita el auxilio de otras áreas, para clarificar el sentido y el mensaje que la Palabra de Dios quiere transmitirnos con toda su riqueza. El fundamentalista cree, que el recurso a las ciencias por parte de la teología bíblica, entorpece y nubla la interpretación y se pone a decir al texto, lo que el interprete o la ciencia quiere, pero es todo lo contrario, el fundamentalismo empobrece la interpretación bíblica, la priva de toda su riqueza de contenido, cree que con esto se protege la fe del creyente y las verdades bíblicas, pero lo que se hace es un engaño al creyente, pues con ello se impide que el conozca toda la verdad contenida en las Sagradas Escrituras.

    El reto que tenemos hoy por delante es luchar contra los fundamentalismos imperantes en el mundo hoy, a nivel nuestro contra el fundamentalismo bíblico, tenemos que ser como el Apóstol Felipe en Hechos de los Apóstoles 8 26-40, acercarnos a la gente y dar una real y verdadera interpretación de los textos bíblicos, sin miedo, con la seguridad de que lo que estamos haciendo auxiliados por las ciencias, es suscitado por el mismo Espíritu de Dios Autor principal de la Biblia. ADH 777 Marzo.

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