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    Pobreza, Estadísticas y Marketing

    No es lo mismo ni es igual | Pablo Mella, Centro Bonó.  
    Pobreza, estadísticas oficiales y marketing gubernamental
      
    Durante los dos meses que acaban de transcurrir, creadores de opinión pública del gobierno –incluyendo al mismo presidente de la nación– han repetido con satisfacción que ha habido una reducción de la pobreza en República Dominicana en los últimos dos años. Sin embargo, las instituciones y personas que se dedican al tema no encuentran bases suficientes para sostener semejante afirmación. La conclusión que se podría sacar es que se han estado utilizando las estadísticas oficiales sobre la pobreza para hacer marketing en favor de la imagen del gobierno actual. De ser así, estaríamos frente a una práctica propagandística que atenta contra la salud de la vida democrática dominicana.
    Como muchas personas que habitan el suelo dominicano no ven los vínculos entre tres temas tan diversos
    (pobreza, estadísticas oficiales y creación de imagen gubernamental), sería conveniente explicar en qué sentido un mal manejo de las estadísticas para fines propagandísticos afecta la cohesión social y, en consecuencia, la salud de la democracia posible en República Dominicana.
    1) Estadísticas y políticas públicas
    El diseño de las políticas públicas se basa en informaciones sobre la situación que vive la población.
    Si las estadísticas u otros registros de datos sobre la realidad socioeconómica son deficientes o equivocados, las políticas públicas serán erróneas y no cumplirán con su objetivo. Si fuera verdad que la pobreza ha disminuido tanto, se podrían sacar dos conclusiones válidas: (1) hay que seguir haciendo por un tiempo lo mismo que se está haciendo ahora; (2) en un plazo no muy lejano, ya no será tan importante preocuparse por los pobres en República Dominicana, porque su número será tan bajo, que con pocos recursos públicos se les podrá atender. Ahora bien, si resulta que no es exacta la afirmación de que la pobreza se reduce, entonces se sacarían conclusiones totalmente diferentes: (1) habría que dejar de hacer lo que se está haciendo ahora y, (2) de no llevarse a cabo una reorientación, los niveles de pobreza seguirán iguales o quizá aumentarán.
    A diferencia de lo que afirman los voceros del gobierno, estudios provenientes de otras instituciones y personas entendidas concluyen que los niveles de pobreza y desigualdad de la República Dominicana son altos en comparación con la región y que dichos niveles se han mantenido más o menos estables en lo que va del siglo XXI; si en algún momento se ha registrado una reducción de la pobreza, la misma no se ha mantenido consistente en el tiempo. Dichos estudios señalan además que la pobreza y la desigualdad constituyen el principal obstáculo para avanzar en la conformación de una sociedad cohesionada y democrática. En estos análisis queda explicado por qué las políticas sociales para enfrentar la pobreza no pertenecen exclusivamente a la esfera económica, sino también a la esfera de lo político, es decir, a la posibilidad de ejercer el poder o influir en la toma de decisiones. En efecto, en último término las políticas sociales están orientadas a garantizar la plena integración de toda la población en el proceso de construcción de una sociedad que garantiza una vida digna.
    La plena integración ciudadana en cuestiones de política social solo se logra si la voz de las personas más afectadas consigue influir en la toma de decisiones del gobierno. En ese sentido, la población que se desenvuelve en un mismo espacio territorial, independientemente de su estatuto legal, ha de sentirse satisfecha con un modelo de organización social porque respeta su dignidad personal y garantiza su integridad física. Esto incluye un nivel de bienestar material o riqueza que permita vivir en libertad; pero los estudios sociales muestran claramente en qué sentido la motivación más profunda para enfrentar la pobreza no es meramente económica, sino que tiene que ver con el cumplimiento de la justicia social y con el sentimiento de verse tratado en igualdad por los demás. La práctica de la justicia y el trato igualitario forman parte del núcleo de la vida democrática.

    2) Las declaraciones del gobierno y la realidad de la pobreza dominicana
    El presidente Danilo Medina y su equipo de gobierno han declarado recientemente que la pobreza se redujo en 6 puntos porcentuales en 18 meses.
    Han querido dejar como conclusión que esa reducción milagrosa de la pobreza se debe a las políticas sociales del gobierno en el campo. Estas afirmaciones simplifican el tema, si se comparan con los estudios anteriormente señalados. Las declaraciones del gobierno no vinculan adecuadamente las cifras ofrecidas con otras evidencias acerca del amenazado nivel de la cohesión social dominicana: ¿a qué se debe tanta violencia callejera? ¿Por qué hay tantas protestas populares en el país?
    Las declaraciones del gobierno no son consistentes con las variables macroeconómicas del país y con ejercicios matemáticos elementales. ¿Cómo entender que unas 534,149 personas salieron de la pobreza en tan poco tiempo, cuando la historia económica del país de los últimos años nunca ha registrado ese ritmo de reducción de la pobreza, incluso en situaciones más favorables de crecimiento económico? En el estudio que sirve de base a la afirmación de una reducción de la pobreza del 6% se aclara que es incorrecto medir la evolución de los niveles de pobreza comparando meses distintos y por eso resulta más recomendable comparar el mes de marzo del 2012 con el mismo mes del 2014. Si se cambia el período de tiempo comparado, la reducción de la pobreza sería de 3.5 puntos porcentuales al pasar de e 39.7% a 36.2%. Es una gran diferencia decir 6% que decir 3.5%. De todos modos, una reducción de la pobreza en 3.5% en pocos meses sería muy significativa y podría considerarse un verdadero milagro.
    Según el estudio del MEPyD que ha servido de base a la nueva campaña gubernamental, la reducción en la pobreza obedece fundamentalmente a cambios sucedidos en el sector rural, en donde los niveles relativos de pobreza son más agudos. Se argumenta que el fenómeno es explicable por un importante incremento en los niveles de ocupación en las zonas rurales, y que esta creación de puestos de trabajo obedece a los diversos programas implementados por el gobierno para el fomento de la producción agropecuaria. La noticia luce muy alentadora y toda la sociedad dominicana debería estar contenta si la información ofrecida por el gobierno pudiera constatarse empíricamente; sin embargo preocupa el hecho de que esos cambios no son consistentes con otras variables económicas que serían necesarias para una reducción de la pobreza tan significativa. Entre las variables económicas que explicarían una reducción de la pobreza tan grande se encontrarían: un crecimiento del PIB de un 12%, una reducción drástica del desempleo y un incremento significativo de los ingresos reales de la población. Ante la ausencia de estas variables, importantes especialistas nacionales cuestionan las cifras gubernamentales. Además, como ya se ha dicho, las mismas parecen contradecir los más recientes estudios realizados por organismos internacionales en materia de pobreza y desigualdad en el país.
    Existe, por otro lado, un problema teórico que afecta la comprensión de la pobreza en territorio dominicano. El enfoque de la pobreza monetaria utilizado por el gobierno corresponde a un paradigma ampliamente cuestionado en el mundo académico que investiga la pobreza. Si bien es verdad que la situación socioeconómica de una familia está determinada en buena medida por sus ingresos, hoy se tiende a considerar que la pobreza es un fenómeno de múltiples causas e implicaciones, un fenómeno a la vez económico, social y cultural.
    Para una comprensión más cabal de la pobreza hoy se tiende a adoptar enfoques multidimensionales. Sin embargo, cabe advertir que estos mismos enfoques están sometidos a las agendas políticas de personas y grupos y pueden servir de base para olvidar las causas que explican la situación de pobreza de importantes segmentos de la población. Si no se atacan esas causas, muy probablemente la situación de precariedad material y existencial reaparecerá en poco tiempo.
    Aun en el caso de que se puedan exhibir aumentos reales en el ingreso de los sectores populares, todavía queda por enfrentar la concentración de la riqueza en pocas manos, que trae como consecuencia el debilitamiento de la influencia de las mayorías. Quizá eso explica por qué el presidente observó la Ley que declararía la Loma Miranda en parque nacional, en contra de un amplio clamor popular. Con una riqueza social mejor distribuida, el clamor popular sería más escuchado, pues la recolección de impuestos estaría más repartida. Mientras tanto, parece que seguiremos en manos del gran empresariado trasnacional y sus aliados locales.

    3) Profundizar el estudio de la pobreza como parte del ejercicio democrático
    Un juicio equilibrado sobre el gobierno dominicano en los últimos años habrá de valorar positivament
    e los esfuerzos que han buscado mejorar la calidad de la información estadística que permite visibilizar la situación que viven los hogares dominicanos. Por el contrario, debe lamentarse cuando se ofrecen cifras frías de agregados macroeconómicos que hablan de mucha estabilidad y de gran crecimiento, pero que no significan nada para la calidad de vida de los pobres. Solo datos prudentes y ponderados sobre la pobreza podrán servir de base para organizar las políticas y actividades que ayudarán a mejorar la calidad de vida en suelo dominicano. Es decir, solo datos confiables de la pobreza pueden considerarse como aportes para el ejercicio democrático. En ese sentido, el análisis de coyuntura del Centro Bonó de septiembre 2014 recomendó cautela a la hora de publicar cifras y difundir conclusiones que pudieran ser apresuradas. El marketing de logros sobredimensionados puede ser contraproducente para todo el mundo, pues daría pie para decir que hay que seguir haciendo lo que se está haciendo.
    Queda claro, entonces, por qué hace falta profundizar las investigaciones y los debates sobre este tema central para la cohesión social. De ahí deriva la importancia de que todas las personas e instituciones implicadas o interesadas en el tema de la pobreza procuren el mayor rigor técnico posible en sus estudios y evitar el uso político de investigaciones si no están convenientemente probadas. El llamado es más perentorio para las instituciones públicas, las cuales deben cumplir con el mandato legal y democrático de compartir de forma regular y sistemática las informaciones y estudios que permitan edificar a la ciudadanía sobre temas que a todos afectan. Sin estadísticas oficiales confiables, será imposible realizar estudios y análisis no oficiales que enriquezcan el debate público y, en consecuencia, será imposible alcanzar una comprensión satisfactoria del problema en cuestión. Y sin este tipo de conocimiento confiable, la política social no será más que apariencia, sin nada de sustancia. Los resultados negativos se harán sentir en un par de años; por eso urge alcanzar una comprensión sincera y honesta de la pobreza que sirva de base confiable para no tener que lamentar cosas que podemos remediar. ADH 783.

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