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    Isaías, el profeta optimista

    Biblia | P. William Arias 


    Isaías, el profeta optimista

    La mayoría de las lecturas del tiempo de Adviento son tomadas del libro del Profeta Isaías, por eso vale la pena detenernos un momento en su persona y en todo su itinerario profético, para tener una mayor comprensión de sus textos y así tener una mejor interpretación acorde con lo que este tiempo litúrgico busca y pretende, que es abrirnos y mantenernos en la esperanza cristiana.

    Isaías nació probablemente en Jerusalén hacia el 760 a.c., tenía un gran conocimiento de de la política nacional e internacional de Israel, esto lo familiarizó con dos temas fundamentales de su mensaje: La elección de Jerusalén y las promesas a la casa de David expresada en la profecía de Natán al Rey David (2Sam 7), algo que hará visible en el anuncio de la llegada del Enmanuel (Is 7,1-9,6).

    Su vocación profética la recibió hacia el 740 a.c., tendría unos 20 años de edad; fue una experiencia en el templo (6,1-10), que le dio un profundo sentido de la grandeza y santidad de Dios y le abrió un nuevo horizonte ético, teológico y político. La santidad de Dios fue el eje de su mensaje. Realizó una serie de acciones simbólicas que unió a su mensaje, como andar desnudo y descalzo por Jesrusalén, para anunciar el rechazo divino de la política oficial  del reino y de trato con los imperios del momento (20, 1-6). Habla de una esposa a la que llama la ´´profetisa´´ y de unos hijos con nombres simbólicos (8,3). Parece que trató con mucha familiaridad a los reyes ante los cuales se pronunció sobre los asuntos de estado. El texto bíblico no habla sobre su muerte, pero una leyenda judía lo presenta cruelmente asesinado por el Rey Manases que  ordenó partirlo por la mitad con una sierra.

    Sus profecías están contenidas en una obra  de una gran belleza poética, siendo una de las más hermosas obras literarias de la Biblia. Desde fines del siglo XVIII d.c., y principio del XIX d.c.,  se comenzó a poner en duda la integridad de todo el libro y entonces  es dividió el  en tres secciones o libros: el primer Isaías del capítulo 1 al 39, el segundo o Deutero-Isaías del 40 al 55 y el tercero o Trito-Isaías del 56 al 66, la razón era que cada uno se ubicaba en una época de Israel distinta por lo que decía: El primero ubicaba al profeta en el tiempo de la monarquía, el segundo en la época del Exilio de Israel en Babilonia y el tercero en el regreso del Exilio; pero hoy día se ve a Isaías como una sola obra profética, es decir, los mensajes del Isaías que ejerció su actividad profética en la segunda mitad del siglo VIII a.c., en Jerusalén, luego esos mensajes fueron releídos e interpretados en las nuevas realidades del Exilio y del post-exilio, con la intención de actualizar el mensaje profético en las nuevas circunstancias.

    Pero en sí el libro proclama un mensaje de Juicio, Salvación y Esperanza para el pueblo de Israel que experimentó, la opresión política, económica y militar de los imperios de su época y ante estas situaciones el libro afirma la necesidad de mantener la confianza en Dios, que siempre interviene en el momento oportuno para salvar a su pueblo. En él se dan cita unos temas que buscan hacer presente la confianza y la esperanza en Dios, tales como la búsqueda de consolación para el pueblo, no como resignación pasiva y acrítica, sino como seguridad  de la intervención divina; también el tema de la Gloria de Dios, que en términos hebreos, se describe como Kabot, un tema central de toda la obra, junto a Sion y a Jerusalén como lugares de la ciudad santa y el tema del  Resto, como grupo que se salva de los juicios divinos por su fidelidad a Dios; junto a estos temas está la proclamación de Dios como Rey que viene a inaugurar su reino escatológico, como un hecho aún más glorioso de los vividos por Israel, proyectando una carga de optimismo  inigualable hasta ese momento vivido por Israel y por cada uno de nosotros. ADH 819

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