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    De Medellín a la Laudato Sí

    Ecología Integral | Jovanny Kranwinkel*


    Octubre, mes del patrono de la Ecología  
    De Medellín a la Laudato Sí

    En el mes de octubre, el día 4, celebramos la fiesta de San Francisco de Asís, patrono entre otras cosas de la Ecología. Nombrado así por el Papa San Juan Pablo II a pedido de los ecologistas. Ese día se cierra lo que en muchos países en la actualidad se está celebrando desde el primero de septiembre, “el tiempo de la Creación”, fecha en que se celebra la Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación.
    Es un tiempo especial para todos los que cuidamos nuestro ambiente, con los ojos de admiración hacia esa maravillosa creación que Dios nos creó. Como creaturas hechas por él tenemos la responsabilidad de lo que nos pidió al crearnos: “sembrarla y cuidarla”.    
    San Francisco supo conectarse con esa dinámica de Dios cantando aquel hermoso “Himno a las Creaturas”, que comienza con las palabras “Laudato Sí mi Signore” de donde el Papa Francisco toma el título de su Encíclica Social.
    Cuando queremos entender cómo un cristiano debe ver la ecología y el cuidado de la naturaleza, contemplemos a San Francisco de Asís y veremos en su proceso de abajamiento y despojo de todo, se vio a sí mismo como una creatura más creada entre todas por Dios y las quiso como si fueran sus hermanas. Así consta en su maravilloso himno de las creaturas.
    En el mes de agosto de este año celebramos los 50 años de la Segunda Conferencia del Episcopado Latinoamericano en Medellín en el año 1968, acontecimiento que marcó la vida de la Iglesia latinoamericana. Fue la primera vez que un Papa visitaba nuestro continente.
    El Beato Pablo VI en su discurso inaugural entre otras cosas expresó: “Sabemos que el desarrollo Económico y social ha sido desigual en el gran continente de América Latina; y que mientras ha favorecido a quienes lo promovieron en un principio, ha descuidado la masa de las poblaciones nativas, casi siempre abandonadas en un innoble nivel de vida y a veces tratadas y explotadas duramente. Sabemos que hoy os percatáis de la inferioridad de vuestras condiciones sociales y culturales, y estáis impacientes por alcanzar una distribución más justa de los bienes y un mejor reconocimiento de la importancia que, por ser tan numerosos, merecéis y del puesto que os compete en la sociedad.”
    Los Obispos de nuestro continente estaban preocupados por una Iglesia pobre para los pobres y nos dejaron como legado en el documento que: “Es tarea que corresponde a las Conferencias Episcopales, atendiendo a las particulares necesidades y urgencias de cada país. A todas anima el mismo Espíritu de Dios que impulsa a una renovación profunda y a un generoso servicio a los hombres. A todas preocupa el problema de una auténtica promoción humana, en relación con las exigencias de la justicia y de la paz, de la familia y demografía, de la educación y de la juventud. A todas interesa la tarea esencial de la evangelización y crecimiento de la fe, que atiende a una renovada pastoral popular y de las élites, a una catequesis viva y orgánica, a una liturgia fructuosa y expresiva.
    Era un gran reto asumir el sentir general que surgió allí: “A todas preocupa una revisión evangélica de la Iglesia visible y sus estructuras, que anime los movimientos apostólicos de laicos, el ministerio y vida de los sacerdotes, la actividad de los religiosos y religiosas, la actualizada y sólida formación del clero, el testimonio de la pobreza evangélica, la coordinación pastoral en sus diversos niveles, la utilización sabia de los medios de comunicación social.”
    Aunque Medellín no tuvo el tema de la Ecología implícito en sus documentos, esta preocupación del desarrollo que expresó el Papa Pablo VI motivó a que la Iglesia Latinoamericana se preocupara por crear una estructura de trabajo acompañando, como un eje transversal en la actualidad, la Ecología Integral.
    El culmen para realizar este trabajo pastoral ha sido la Encíclica Social “Laudato Si” sobre el cuidado de la casa común, agregándose a la colección magisterial de doctrina social, invitando a todos los hombres que habitamos en esta tierra a reflexionar sobre los daños que le estamos haciendo y que pudieran ser irreversibles.
    En este sentido se realizó un Congreso Conmemorativo de los 50 años de Medellín. El CELAM distribuyó el trabajo en 22 Comunidades de Vida y Aprendizaje, siendo una de estas la de “Desarrollo Integral y Cuidado de la Creación” que nos tocó coordinar con más de 30 representantes de varias conferencias Episcopales, entre ellos Cardenales, Obispos, Sacerdotes, consagradas y laicos comprometidos con la Pastoral Ecológica.
    Fue un nuevo Pentecostés mirar toda la realidad de nuestra Iglesia Católica y más adelante compartiremos parte del documento final en términos de Ecología Integral que se está trabajando.
    Un grupo de dominicanos asistimos presencialmente a ese Congreso, entre Obispos, sacerdotes, consagradas y laicos comprometidos, para traer a nuestra Iglesia Local el impulso de seguir siendo la Iglesia de Jesucristo presente en nuestro país.
    Octubre nos da la oportunidad de que siendo el mes de la reforestación podamos contribuir en la reconstrucción de ambientes deteriorados y deforestados. Hagamos el propósito de sembrar aun sea en nuestra propia casa de un árbol que nos recuerde que somos administradores de esta casa. ADH 827.
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    *Quien suscribe es el Secretario Ejecutivo de la Comisión Nacional de Pastoral de Ecología y Medio Ambiente de la Conferencia del Episcopado Dominicano.


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