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    Discurso de Pedro en casa de Cornelio

    Lectura Orante | P. Marcos Plante, MSC 



    Discurso de Pedro en casa de Cornelio  
    Léase con atención este bello discurso de Pedro en Hechos 11,34-48. Subráyese algunas palabras o frases que llamen su atención.
    1º Interpretación del texto: Este discurso inicia una bella catequesis sobre el kerigma o sea la salvación que Jesús de Nazaret aporta a todos los que creen en él. Primero, Pedro presenta a Jesús como Señor de todos, pues, no hace distinción de personas, y, a continuación, lo describe como la Palabra que trae la paz. Ciertamente no hace diferencia entre las personas, pues, Dios manda a Pedro a casa de un pagano y, esto, a pesar de ser prohibido por la ley judía. Pedro anuncia a Jesús como la Palabra, el Logos, que trae el mensaje del Reino de Dios que es un Reino de salvación universal.
    En su catequesis, Pedro rememora toda la trayectoria del profeta Jesús que, bautizado por Juan, comenzó inmediatamente su predicación acerca del Reino desde Galilea. Dios lo consagró comunicándole el Espíritu Santo con todo poder para sanar enfermos y expulsar demonios. De verdad, el Espíritu de Dios estaba con Jesús, pues, resulta ser el mismo Dios hecho carne.
    Luego, Pedro se proclama como testigo de lo que aconteció con Jesús. Al cabo de tres años, los judíos lo mataron colgándolo de un madero. Se comprende porque Jesús no cumplía toda la ley como lo enseñaban los maestros de la ley. Sólo basta recordar la ley del Sabbat que, según Jesús, fue exigida para el reposo del ser humano y no como una simple obligación del ser humano para el Sabbat. Y el templo que Jesús, según decía, él iba a reconstruirlo a los tres días. Además, se identificaba a Dios. Según la ley, mereció la muerte.
    Pero sobrevino lo increíble, Dios lo resucitó de entre los muertos al tercer día de su sepultura. Y el Resucitado se apareció a los Doce; como testigos les mando a predicar a todos los pueblos y a dar testimonio de que fue puesto por Dios como juez de vivos y muertos. En efecto, los que creen en él reciben, por su Nombre, el perdón de los pecados.
    En este momento del discurso, se posó sobre todos los que escuchaban el Espíritu Santo y todos hablaban en lenguas y alababan a Dios. De modo que se extrañaron mucho los judíos de que los paganos recibían como ellos el poder del Espíritu.
    Entonces, Pedro concluyó: ¿Quién podría negar el agua del bautismo a quienes han recibido el Espíritu Santo, igual que nosotros? Y mandó bautizarlos en Nombre de Jesucristo.
    2º Meditación: Este mensaje de Dios me llena de gozo. Sobre mí, que no soy judío como Jesús y los primeros testigos, el Espíritu se me brinda como huésped del alma y corazón. Tanto como Pedro, soy testigos de lo que hizo y enseñó Jesús para renovar el mundo. Se trata de quitarle a Satanás su dominación sobre la humanidad para que recobre el gozo del reino de Dios. Ojalá todos los que creen en Jesucristo como Señor de vivos y muertos dejen que el Espíritu inspire su vida y su relación con los hermanos de cualquier raza, lengua o nación.
    3º Oración: Señor, en mi lecho me acuerdo de ti, en mis vigilias medito en ti, porque tú has sido siempre mi ayuda, y a la sobra de tus alas salto de gozo. Mi vida está unida a ti y tu mano me sostiene. Sal 63, 7-9. Mi oración, Señor, es de reclamarme siempre tu testigo. El testigo de la salvación que por tu vida, muerte y resurrección garantizas a todos los que creen en ti.
    4º Contemplación: En mi contemplación, estoy viviendo el ambiente de gozo y estupor de los oyentes ante las palabras de Pedro que, como testigo, revive la profecía de Jesús sobre un nuevo mundo descrito como Reino de Dios. Se trata de un reino dónde se vive en justicia, paz y gozo entre hermanos y hermanas deseosos de Dios. ADH 825.

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