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    Reflexión valores de la identidad nacional

    Humanismo Integral | Ignacio Miranda


    Reflexión de los valores de la Identidad Nacional para el 2019  

    La celebración del 175 Aniversario de Nuestra Independencia Nacional se caracteriza por coincidir con   un año pre-electoral. Lo peor que nos podría suceder es ignorar esa realidad.
    No me canso de decir que   los acontecimientos históricos y noticiosos siempre son útiles, porque sirven igualmente para enmendar errores y reiterar aciertos.
    Lo mejor sería usar este día para reflexionar sobre los valores de nuestra identidad.  Por esta razón quiero compartir algunas ideas con los amables lectores de Amigo del Hogar.
    La fuente esencial de la identidad dominicana está contenida en el Juramento Trinitario y los símbolos patrios.

    Valores de la identidad nacional

    La amplia y rica lista de valores de la identidad nacional, que encarnaron fielmente los padres de la Patria, y gracias a ellos, en este mes celebramos nuestra independencia. Muchas personas se han sumado a esta noble y heroica labor a través de toda nuestra Historia, a pesar de las traiciones, falta de unidad e indiferencias de algunos.
    Cooperación, soberanía, independencia, libertad, verdad, unidad, fidelidad, son valores que, directa o indirectamente, aparecen sugeridos en nuestra fuente original, como compromiso de la identidad nacional.
    Practicar estos valores culturales y espirituales, y respetar las riquezas naturales que contiene “la madre tierra” en que nacimos, es lo que define la dominicanidad.

    Cultura del humanismo cristiano
    Cultura es la forma de comportamiento de todo pueblo.
    Humanismo es el comportamiento personal que da primacía al ser humano sobre las cosas.
    Cristianismo es el comportamiento similar al estilo de vida que practicó Jesucristo.  
    Siendo la cultura dominicana de origen cristiano, independientemente de la visión del mundo que tenga un dominicano, su identidad le exige un compromiso con los valores de la dominicanidad.
    Humanismo cristiano es conocimiento, práctica y difusión del estilo de vida de Jesucristo aplicado al plano temporal de lo social, lo económico y lo político

    Política de inspiración cristiana

    La acción política está interconectada con el comportamiento social y económico. Por tanto, como todo ser humano que vive en comunidad y carece de recursos para alcanzar su desarrollo, el cristiano que ejerce la actividad política está en el deber de actuar de conformidad con los valores del humanismo cristiano. Si asume una función política y en su ejercicio no le es posible actuar de acuerdo con su visión del mundo, entonces debe renunciar.
    Para el humanismo cristiano el fin de la sociedad es el bien común. En consecuencia, según la función que ocupemos en la sociedad, y nuestra capacidad personal, todos tenemos el deber de trabajar por el bienestar colectivo.
    El Estado es la estructura orgánica de la sociedad.
    Entre las personas y el Estado existen una serie de instituciones y entidades que constituyen los cuerpos intermedios, como son las cooperativas, los sindicatos, las juntas de vecinos, los municipios, asociaciones empresariales, profesionales, políticas, etc.
    Los cuerpos intermedios son fundamentales en una sociedad democrática par la participación decisoria y receptora a fin de que las personas pueden ejercer sus derechos y cumplir sus deberes sociales, económicos y políticos.
    Estas estructuras para cumplir sus objetivos, con sentido de excelencia y sostenibilidad, debe estar en proporción a sus recursos físicos y humanos.
    De ahí que, la grandeza a que debemos aspirar los dominicanos no consiste en competir en el número de provincias, municipios, ministerios o generales, con otras naciones con poblaciones veinte o treinta veces mayores que la nuestra. Todo lo contrario, aunque todavía existen políticos proponiendo incrementar este absurdo, necesitamos planes de reducirlo y rescatar los valores de nuestra identidad nacional. 

    El trabajo como fundamento del desarrollo

    La laboriosidad es el eje central del progreso personal y comunitario. De esto deben tomar conciencia las personas y los conductores de la sociedad, desde los padres de familia, pasando por los dirigentes de los cuerpos intermedios, hasta llegar a los gerentes estatales, medios de comunicación y comunicadores, incluyendo a los religiosos orientadores para la vida trascendente.
    Algunas traducciones bíblicas, cuya razón desconozco, atribuyen a San Pablo la expresión “el que no trabaje que no coma”, muy popular entre nosotros, aunque comúnmente violada.
    Cotejando otras expresiones de este maestro de la laboriosidad y el humanismo con su estilo de vida, prefiero las instrucciones sugeridas en Tes 3, 2-11, según la última traducción de la Biblia que conozco, hecha por Luis Alfonso Schökel.
    Esto me parece más justo y razonable, pues muchas personas no pueden trabajar por una serie de razones: edad, enfermedad, desempleo; otros no lo hacen por holgazanería o contaminados por la cultura del poder y el tener, cuya imagen es el dinero fácil, rápido y mucho, que les produzca el mayor placer.
    Los principales medios de esta cultura, son el juego de azar, el narcotráfico, el comercio de artículos robados, la fragmentación funcional y territorial del Estado.
    Estos comportamientos traen como consecuencia el antivalor de la violencia en diferentes formas de manifestación, como homicidio, suicidio, demencia, robo, y otros males personales y sociales, que se incrementan con la impunidad y complicidad de funcionarios.
    San Benito, nos presenta una norma para la excelencia de la laboriosidad del trabajo, muy conocida, pero poco practicada: “ora et labora”, que traducida al español significa “reza y trabaja”.
    Yo prefiero decir: hacer del trabajo una oración por la profundidad de su excelencia que, en definitiva, se traduce en espiritualidad laboral.

    Democracia
    Tanto los dirigentes de los cuerpos intermedios como los conductores del Estado, son gerentes al servicio del bien común que deben estar dotados de capacidad para la función que ejercen por su instrucción, experiencia, honestidad y humanidad.
    Para el humanismo cristiano, el fundamento de la democracia es la libertad, cualidad esencial del ser humano que, como expresión de su dignidad, elige los dirigentes que entiende que lo puede representar con eficacia, eficiencia y humanidad.

    EN RESUMEN, en los valores de la identidad nacional podemos encontrar la respuesta para solucionar los males que impiden nuestro desarrollo, si procuramos aplicarlos con sentido de excelencia y sostenibilidad, de manera integral, a partir de tres líneas básicas:
    Equidad, como expresión de la menor brecha en la participación de todos los dominicanos en todas nuestras riquezas. Ecología, como promoción y defensa de todo ser viviente a partir de la persona humana. Educación, no solo en instrucción y tecnología, sino también en el respeto a la dignidad humana, la primacía del bien común sobre los intereses particulares y en la equidad, que se enraíza en la justicia para producir el fruto de la paz.
    GOBERNADOS, GOBERNANTES Y ASPIRANTES A GOBERNAR, DEBEMOS CELEBRAR EL 175 ANIVERSARIO DE NUESTRA INDEPENDENCIA CON LAS PERSPECTIVAS DE QUE A PARTIR DE LAS ELECCIONES DEL 2020 TENGAMOS UNA DEMOCRACIA FUNDAMENTADA EN LA LIBERTAD. ADH 831.

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