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    El valor de escuchar

    Valor del Mes | P. Juan Tomás García, msc 


    El Valor de escuchar  
    El que escucha estas palabras mías y las practica, construye sobre roca (cfr Mt 7,24)

    El Proceso del Plan Nacional de Pastoral
    Estamos iniciando la segunda etapa del Tercer Plan Nacional de Pastoral. No está demás recordar que nuestro Plan de Pastoral está concebido para 30 años, con tres etapas de 10 años cada una. La segunda etapa estará dividida en tres fases de tres años cada una. Desde enero de 2019 hasta terminar el año 2021 estaremos centrados en la Palabra de Dios como objetivo de crecimiento y madurez personal y comunitario. Nuestro valor a cultivar estos tres años, como Iglesia que peregrina en la República Dominicana será: “Un pueblo discípulo misionero de Jesucristo que escucha, medita y vive su Palabra, en una experiencia personal y comunitaria de acogida y vivencia del Reino en conversión permanente”. Específicamente para el año 2019 resaltamos el valor: “Un pueblo discípulo Misionero de Jesucristo que escucha, medita y vive la Palabra de Dios”. El lema escogido para el 2019 es “Dichosos los que escuchan la Palabra de Dios y la cumplen” (Lc 11, 28).

    Escucha

    Este febrero somos invitados a impulsar el valor de la escucha. Escuchar significa poner atención, favorecer la apertura a Dios, escuchar a Dios en el interior, y captar los caminos que muestra; discernir su voluntad a partir de la escucha. Escuchar y poner en práctica lo captado desde la Palabra de Dios. "Todo el que escucha mis palabras y las pone en práctica será como el hombre que construyó
    su casa sobre roca. Se trata nuevamente de la importancia radical que tiene la Palabra de Dios en nuestra vida cristiana. Cuando nos distraemos y soltamos la Palabra de Dios, entonces nos agarramos de falsos pilares que nos debilitan y nos hacen fracasar como personas y como comunidades. Hablamos demasiado y escuchamos poco, nos falta “la roca del amor de Dios, la roca de la Palabra de Dios”. Y sin esta roca “no podemos profetizar, no podemos construir, aunque lo pretendamos, al final todo se derrumba”.
    Edificar sobre roca es oír, escuchar atentamente las palabras de Jesús y ponerlas por obra. Es una llamada a la coherencia, pues todos nos cansamos del bla, bla, bla…, cuando no se va implementando lo profesado, cuando no se vive el compromiso y la corresponsabilidad. Comenzamos a seguir a Jesús cuando nos sentimos atraídos y llamados por él. Por eso, la fe no consiste primordialmente en creer algo sobre Jesús sino en creerle a él. Vivir aquello que el Señor nos comunica en sus palabras, vivir amando, perdonando, llorando con los que lloran, siendo sencillos y limpios de corazón, trabajando por la paz y la justicia…

    Hacer conciencia de la importancia de la escucha

    Es tempo de darle a la palabra de Dios la importancia decisiva que tuvo en sus comienzos la experiencia de escuchar, en el seno de las comunidades cristianas, el relato de Jesús recogido en los evangelios. Estos cuatro escritos constituyen para los cristianos una obra única que no hemos de equiparar al resto de los libros bíblicos. Hay algo que solo en ellos podemos encontrar: el impacto causado por Jesús a los primeros que se sintieron atraídos por él y le siguieron. Los evangelios no son libros didácticos que exponen doctrina académica sobre Jesús. Tampoco son biografías redactadas para informar con detalle sobre su trayectoria histórica. Son «relatos de conversión» que invitan al cambio, al seguimiento a Jesús y a la identificación con su proyecto. Por eso tienen ser escuchados en actitud de conversión. Y en esa actitud han de ser leídos, predicados, meditados y guardados en el corazón de cada creyente y de cada comunidad. Una comunidad cristiana que sabe escuchar el relato evangélico de Jesús en actitud de conversión, comienza a transformarse.
    Seguir a Jesús consiste en «escuchar sus palabras» y en «ponerlas en práctica». La escucha es significativa también en las relaciones con nuestros hermanos, para poder avanzar en nuestra manera de evangelizar. Si no lo hacemos así nuestro cristianismo es una insensatez. No tiene sentido alguno. El hombre sensato construye su casa sobre roca firme. Por eso, cuando llegan las lluvias torrenciales y el agua desciende de los montes y soplan los fuertes vientos de los problemas, la casa no se hunde: «está cimentada sobre roca». Así es la Iglesia formada por creyentes que se esfuerzan por escuchar el Evangelio y ponerlo en práctica.
    Nuestro Plan de Pastoral construye sobre Jesús

    Hemos de creer mucho más en la fuerza transformadora del Evangelio. Las palabras de Jesús tienen más poder que nuestras doctrinas. Su Buena Noticia es más atractiva que todos nuestros sermones. Muchos que se sienten perdidos y viven sin esperanza podrían descubrir con alegría que no están solos, que pueden confiar en un Dios Padre y que pueden vivir con la esperanza de Jesús. Es lo que más necesitan.
    Los seguidores de Jesús daban a sus «palabras» una importancia trascendental. El cielo y la tierra podrán pasar; las palabras de Jesús, nunca. En Galilea habían conocido la fuerza de esa palabra que liberaba de la enfermedad, el sufrimiento, el pecado y los miedos. Ahora, en las comunidades cristianas, experimentan que introduce verdad en sus vidas, los «resucita» por dentro, los llena de vida y paz. Ser cristiano es «practicar» las palabras de Jesús, «hacer realidad» su evangelio. Si no se da esto, nuestro cristianismo es vano, pierde su sentido. El Plan de Pastoral está organizado para facilitar la enseñanza en la catequesis, en los sectores y la evangelización. Es importante saber que lo primero que hay que cuidar en la comunidad cristiana: es el «escuchar» y «poner en práctica» las palabras que vienen de Jesús. No hay otra manera de construir una Iglesia de seguidores ni un mundo mejor. ADH 832.

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