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    domingo, 13 de septiembre de 2020

    A propósito del Día Mundial para la Prevención del Suicidio

    Actualidad | Melania Emeterio R.


    A propósito del Día Mundial para la Prevención del Suicidio      

    Aunque el tema no es grato al oído, la realidad implicada no se detiene por ello. El suicidio es una realidad concreta con la que viven y han vivido las sociedades desde hace mucho tiempo. El suicidio es un lobo que devora en silencio, en absoluta discreción desde el interior de las personas, y de los pensamientos más recónditos que operan como algo tenaz. Aun así, esto no quiere decir que se tenga que vivir, resignadamente con la ocurrencia de estos traumáticos eventos.

    Este 10 de septiembre es el Día Mundial para la Prevención del Suicidio, fecha impuesta por la Organización Mundial de la Salud, OMS, que busca la creación de la conciencia sobre el tema, y las acciones preventivas que deben implementarse. Quizás para muchas personas no sean desconocidos estos datos estadísticos que desde hace un buen tiempo están siendo manejadas por la OMS, y que alertan sobre el asunto de que:

    §  Cerca de 800, 000 personas se suicidan anualmente.

    §  Por cada suicidio hay mucho más intento o tentativas.

    §  El suicidio es la tercera causa de muerte en jóvenes de 15- 19 años.

    Probablemente en la actualidad todas estas cifras sean mucho más alarmantes.

    Estas informaciones, por lo visto, no causan mayores tormentos a los gobiernos, ni tampoco a la sociedad, pues lo razonan como hechos que siempre, Motu propio, han ocurrido. Este pensamiento carece de una reflexión y responsabilidad ética frente a estos hechos que responden consciente o no a la penetración, por cualquier vía, de la cultura de muerte que se va anclando en la sociedad en general, y al amparo de la indiferencia ante el dolor humano.

     Otra realidad ponderable sobre el suicidio, es que para él no existen excepciones de edad, condición social, ni sexo, y que aproximadamente cerca del 90% de estos sucesos vienen de los hombres. Entre l0s factores que precipitan el suicidio está la depresión, condición que tiene más de un motivo para hacer acto de presencia. Ella está al asecho de cualquier crisis de salud, familiar, laboral, política, pasional, entre otras. Siendo así, debería ser causa de mayor preocupación en Salud Pública. Se precisa de una declaración de prioridad en Rep. Dom.

     Si en estos momentos hay un acontecimiento que posee una carga evidente de efectos depresivos, es el Coronavirus. Aunque no se tengan a manos cifras estadísticas internacionales, no hay que ir muy lejos para saber que la depresión ha sido causa importante de muchos suicidios en estos siete meses de pandemia. En Dominicana se han producido hasta suicidios colectivos: padres se suicidan o lo intenta, previo a provocar suicidios en sus hijos. Este virus ha multiplicado los factores depresivos que inducen a este pensamiento autodestructivo. Veamos estos ejemplos:

    o   El padecimiento mismo de la enfermedad, y todo lo que ella implica.

    o   Las pérdidas de familiares y amistades cercanas.

    o   Dificultad para acceder a las pruebas y a medicamentos.

    o   Informaciones constantes y catastróficas sobre el Covid -19, provenientes de otros países.

    o   Pérdida masiva de empleos sin posibilidad inmediata de recuperarlos.

    o   Reclusión forzosa y extendida en el hogar.

    o   Pánico, inseguridad y desconfianza generalizada ante la posibilidad del contagio del virus.

    o   El distanciamiento social obligado.

    o   Proyectos personales truncos… Entre otros.

    En medio de este patético panorama, el no alcanzar a ver una luz en el túnel que defina en el tiempo esta realidad, hace más pronunciado el estrés, un estrés que puede ensancharse en la medida avanza el pensamiento pesimista y generalizado de que ya “no somos ni seremos los mismos que antes de la pandemia, que todo cambio”. Este conjunto de situaciones adversas conduce irremediablemente hacia la depresión de un número indeterminado de personas.

     A modo de denuncia, mas no de asombro, hay que decir que el olvido e indiferencia hacia quienes se suicidan es mayor en este tiempo del coronavirus. Estos casos siguen siendo vistos y valorados bajo el peso y el imperado del tabú, y el razonamiento discutible de que el suicidio es un acto voluntario. Esto es algo que la Rep. Dom. debe reflexionar hasta alcanzar otra valoración de lo humano Per se. En el libro “Entre la Indiferencia y el Ruido. El Suicidio en la República Dominicana”, de mi autoría, subrayo tres situaciones sobre el suicidio que nuestro país debe superar encarándolo objetivamente:

    1-Atacar los medios por los cuales el suicidio está influenciado por la cultura de muerte y todo aquello que la promueve.

    2- el bajo presupuesto dado a Salud Mental.

    3- La imperiosa necesidad de que haya un consenso operativo entre entidades estatales (Educación, Salud Pública) y asociaciones médicas, y del área de la sicología. Todo esto con intención y voluntad de prevenir el suicido en todas las edades y sectores sociales. Si OMS ha promovido el Día Mundial para la Prevención del Suicidio es porque está convencida, por los estudios realizados, y la experiencia con los países, que este hecho es prevenible. Dominicana necesita introducirse en esa dinámica preventiva.

    La investigación ya citada indica que desde el año 2001 hasta el primer semestre del año 2017 murieron por suicidio 8,037 distribuidas en 6907 hombres, y 1,130 mujeres. Entre la diversidad de motivos registrados en estas muertes, la depresión fue cuantitativamente la causa de suicidio de mayor repetición. Si se observan las estadísticas de suicidios del año 2019, estas revelan que para dicho periodo se produjeron 610 suicidios, 523 fueron de hombres, y mujeres, 87. En relación con el motivo de suicidios en el 2019, las estadísticas elaboradas por la Policía Nacional indican que el 42% del total respondió a la causal depresión ya que por este motivo se suicidaron 256 personas.

    Las estadísticas policiales de los primeros seis meses del año en curso nos dicen que se cuantificaron 294 suicidios, y entre ellos 138 tuvieron como causa depresión. Bien se sabe que en las estadísticas, por razones varias, hay muchos subregistro, pero si en medio de esa realidad el motivo la depresión da una cifra tan elevada, es un indicador de que a esa vertiente hay que ponerle un interés con rango de urgencia, Quienes estudian la salud mental, lo saben desde siempre, pero bajo el imperio del Covid, la depresión se manifiesta de una manera abrupta.

    Sin embargo, bajo la convivencia con este feroz huracán de tierra, que es el Covid-19, lo que más se está lamentando es la reducción de la economía, la apertura del año escolar, y el derrumbe del turismo. La piel de quienes trabajan con los números es sensible solo a ellos. Estas son preocupaciones altamente comprensivas, pero lo que preocupa es el poco énfasis en la pérdida de vidas humanas y el sufrimiento de sus familiares. Las muertes, casi 2,000, deberían proyectarse como un duelo nacional, como un derrumbe, y no como hechos rutinarios que se lamentan en el instante, pero no quitan el sueño.

    Por razones comprensibles, en este Día Mundial para la Prevención del Suicidio ha de ponerse suficiente atención a los suicidios, y enfocarse en la prevención como una manera de proyectar interés por la vida humana, para que así se contribuya al desmonte de la cultura de muerte, tan muy arraigada en la sociedad dominicana, y del mundo.

     

     

     


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