• Noticias

    sábado, 3 de julio de 2021

    El tren de la Vida


    Cultura y Vida | Sandy Yanilda Fermín

     


    El tren de la Vida

     

    Hace unos días, una de mis hijas decidió abordar un tren que la llevaría a varias ciudades, en busca de una aventura. Tenía mucho tiempo, soñando con ese innovador viaje. Llegó el gran día y cuando abordó, nos despedimos tristes; sin embargo, se fue feliz, porque para ella significó un gran desafío y una meta que alcanzar.

     

    ¡La travesía!

    La imaginaba en la ventanilla del tren a toda prisa, su hermosa sonrisa, un sol brillante, la brisa tocando su mejilla y revoloteando su cabellera dorada. Ansiosa por llegar a su primera parada.

     

    El primer transfer llegó y el día se nubló. Largas horas de espera. Al límite de la desesperación. El plan cambió, a poner todo en las manos de Dios.

     

    En su estadía en la primera ciudad, solo le dije: Disfruta del lugar y dale las gracias a Dios por haberte detenido. Quizás en la vía, pudo haber rieles fuera del carril y Dios quiso cuidarte.

     

    En la segunda parada, había desaciertos e inseguridad de lo que sucedería; sin embargo, nos mantuvimos positivas en el Señor de que el tren estaba seguro, porque detrás de su chofer, la confianza era Jesús y Él estaba al frente de todo. Él tenía control de lo que sucedía. Pedíamos la fuerza del espíritu Santo, al ritmo del tren y no diera marcha atrás, sino adelante…

     

    La tercera parada fue muy larga, no había señales de comunicación, pero estábamos conectadas en la oración. Llegó el Tren, tomó un taxi y por fin se visualizó el lugar donde llegaría, donde encontró un nuevo amanecer y una aventura por realizar.

     

    Durante esta travesía de mi hija, reflexioné sobre lo siguiente:

     

    El tren de la vida: lo comparamos con ese futuro que tenemos por delante y cada uno de los vagones son nuestro pasado. Los asientos vacíos, son cada una de las personas que fuimos conociendo en cada parada. Durante nuestro recorrido en la vida, tenemos paradas con alegría, otras con muchas tristezas, otras no previstas.

     

    A veces queremos ir a toda prisa, como va el tren y nos descuidamos del hermoso paisaje que Dios nos regala cada día. Otras veces parecemos locomotoras que va a toda máquina, en vez de disfrutar de quien nos acompaña en el viaje.

     

    Cuando nos desmontemos del tren de la vida, dejemos un legado hermoso en el espacio de cada corazón que nos acompañó en el trayecto. Cuando vean nuestro asiento vacío, reflejen nuestra imagen confiada y alegre, por haber abordado un tren, con una familia esperanzadora, unos amigos incondicionales y un Jesús que nos espera con los brazos abiertos; un Jesús que mueve nuestro Tren, que mueve nuestras Vidas y queremos que se siente y nos acompañe para contarle de nuestras historias.

     

    Quiero siempre abordar el tren donde esté Jesús. Quiero siempre abordar el Tren donde no le tema al futuro, sino que disfrute el trayecto, en el momento presente.

     

    Yo espero a mi niña con los brazos abiertos en la estación de la alegría, con una experiencia positiva y capaz de afrontar la vida.


    Foto: Pamela Garlibeth Javier Fermín, es mi niña, en ese entonces tenía 7 años y viajaba en un tren de New York, en la primavera de 2008


    No hay comentarios:

    Publicar un comentario

    Promueve el diálogo y la comunicación usando un lenguaje sencillo, preciso y respetuoso...

    Para Vivir Mejor

    Entradas Recientes

    La Familia

    Amigo del Hogar | Revista

    Orientada esencialmente a la familia desde una visión humano-cristiana, la Revista Amigo del Hogar nace en el año 1942, como obra evangelizadora de los Misioneros del Sagrado Corazón (MSC).

    ¿Quiénes Somos?

    Somos una comunidad religiosa fundada por el P. Julio Chevalier en el año 1854, en Issoudun, Francia. El proyecto al que buscamos ser fieles es, desde el Corazón misericordioso de Jesús, anunciar el amor de Dios al mundo.

    Temas de Salud

    Entradas populares