Reflexión | P. Ciprián Hilario, msc
El Hijo del Hombre es Señor del Sábado
Homilía
martes 20 de enero 2026 sobre las lecturas 1 Samuel 16,1-13. Salmo 88,20-28.
Marcos 2,23-28
Queridos
hermanos y hermanas en Cristo, hoy las lecturas nos invitan a reflexionar
sobre cómo Dios elige y unge a sus siervos para una misión que trasciende las
normas humanas, culminando en la revelación de Jesús como Señor absoluto,
incluso del sábado. Partiendo de 1 Samuel 16,1-13, donde Dios unge a David
como rey; el Salmo 89,20-28, que celebra la elección eterna de David; y Marcos
2,23-28, donde Jesús defiende a sus discípulos en el campo de grano, el tema
central "El Hijo del hombre es señor del sábado" nos muestra que
la verdadera autoridad divina no se somete a rigideces humanas, sino que se
centra en el bien del hombre y la misericordia de Dios. A continuación, les
señalo 8 elementos clave derivados directamente de estas lecturas y el tema,
que estructuran esta homilía para iluminar nuestra fe:
1.-
La elección divina más allá de las apariencias (de 1 Samuel 16,1-13): Dios rechaza
a los hijos mayores de Jesé por su aspecto exterior y elige a David, el más
joven y pastor humilde, ungiéndolo en Belén. Esto nos enseña que Dios mira
el corazón, no el exterior, prefigurando cómo Jesús, el "Hijo del
hombre", es el ungido definitivo que trasciende juicios humanos sobre
el sábado.
2.-
La unción como signo de misión eterna (de 1 Samuel 16,1-13 y Salmo 89,20-28): Samuel
unge a David con cuerno de aceite, y el Espíritu del Señor se posa sobre él.
El salmo lo extiende: "Hallé a David, mi siervo, lo ungí con óleo
sagrado". En el tema, Jesús se presenta como Señor del sábado,
mostrando que su unción mesiánica autoriza a reinterpretar la ley para el bien
humano, no para su carga.
3.-
El rechazo de lo convencional por lo humilde (de 1 Samuel 16,1-13): Los hermanos
de David eran fuertes y aptos para la guerra, pero Dios opta por el pastor.
Esto conecta con Marcos 2,23-28, donde los fariseos critican a los
discípulos por "violar" el sábado cosechando espigas, ignorando que
Jesús, como David en el santuario (aludido en Marcos), tiene autoridad para
nutrir a su pueblo más allá de las tradiciones rígidas.
4.-
La fidelidad de Dios a su ungido (de Salmo 89,20-28): El salmo
proclama: "Mi mano estará firme con él, mi brazo lo hará poderoso",
asegurando una alianza eterna. Aplicado al tema, Jesús, el Hijo del hombre,
encarna esta fidelidad: como Señor del sábado, no anula la ley, sino que la
cumple, recordándonos que el sábado fue hecho para el hombre, no al revés
(Marcos 2,27).
5.-
La defensa de la necesidad humana sobre la norma (de Marcos 2,23-28): Los
discípulos tienen hambre y recogen espigas en sábado; Jesús responde citando a
David comiendo los panes de la proposición. Esto ilustra el tema: el Hijo
del hombre prioriza la vida y la misericordia, mostrando que el sábado es un
don para el descanso y la alimentación espiritual, no una trampa legalista.
6.-
Jesús como nuevo David, Señor de la ley (conexión entre 1 Samuel, Salmo y
Marcos):
David, ungido en 1 Samuel y alabado en el salmo, entra al santuario en
necesidad (1 Samuel 21, aludido en Marcos). Jesús se identifica con él:
"El Hijo del hombre es señor también del sábado". Este elemento
revela a Jesús como el Mesías davídico que libera de yugos humanos,
invitándonos a verlo como autoridad suprema en nuestra vida cotidiana.
7.-
El Espíritu como poder transformador (de 1 Samuel 16,1-13 y Salmo 89): El Espíritu
invade a David desde su unción, y el salmo lo confirma como compañero eterno.
En el Evangelio, Jesús ejerce esta autoridad espiritual al declarar su señorío
sobre el sábado, recordándonos que el verdadero descanso sabático viene del
Espíritu de Cristo, no de observancias externas, para renovar nuestra fatiga
espiritual.
8.-
La invitación a la libertad en Cristo (síntesis del tema con las lecturas): Las tres
lecturas convergen en que Dios elige humildemente para elevar, ungiendo con
poder eterno. Jesús, como Hijo del hombre y Señor del sábado, nos libera de
legalismos para enfocarnos en el amor y la justicia. Hoy, ¿permitimos que
Jesús sea Señor de nuestro "sábado" –nuestro tiempo, trabajo y
descanso– para servir al prójimo con misericordia?
Hermanos,
que esta Palabra nos impulse a vivir como ungidos por Cristo, priorizando el
corazón sobre la forma. Que el Hijo del hombre sea nuestro Señor en todo. Amén.


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