Meditación | VN
Fernández: para comprender
plenamente necesitamos ser iluminados
El Prefecto
del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, Víctor Manuel Fernández, dirige una
meditación al comienzo de la sesión plenaria de su dicasterio: “para
comprenderlo todo plenamente necesitamos ser iluminados por Dios, nos hace
falta invocarle, orar, escucharle, dejarnos guiar por Él en medio de las
sombras”.
“No preguntes
a la luz, sino al fuego”, es la meditación que ha dirigido en la apertura de la
Sesión Plenaria del Dicasterio para la Doctrina de la Fe este martes 27 de
enero, el cardenal Víctor Manuel Fernández. Quien ha iniciado su reflexión con
una invitación: “En tiempos recientes, en la oración, he escuchado una fuerte
invitación a la humildad intelectual, recordando aquellas antiguas
palabras: Ubi umilitas ibi sapientia. Me gustaría comenzar nuestra
reunión, en este contexto de oración, con una invitación a esa humildad en la
reflexión teológica”.
TEXTO COMPLETO DE LA MEDITACIÓN
Luego
reflexiona sobre los límites del hombre para la comprensión la totalidad de las
cosas, a pesar de capacidad para pensar: “Sin embargo, esta capacidad universal
del pensamiento no significa que las personas humanas tengan capacidad de
exhaustividad, de percepción integral de la realidad. Incluso con la ayuda de
las tecnologías más poderosas imaginables, es imposible que la mente humana sea
consciente de la realidad en su totalidad y en todos los aspectos. Esto sólo es
posible para Dios”, dice.
“Somos
incapaces de interpretar todos los significados y matices de una realidad, de
una persona, de un momento histórico, de una verdad”, expresa el cardenal
Fernández.
Y haciendo
alusión a los soportes tecnológicos, señala que “cuanto más avancen la ciencia
y la tecnología, más necesitamos mantener viva esa conciencia del límite, de
nuestra necesidad de Dios para no caer en un terrible engaño, el mismo que
llevó a los excesos de la Inquisición, a las guerras mundiales, a la Shoá, a
las masacres en Gaza, todas situaciones a veces justificadas con argumentos
falaces”.
“El problema
es que lo mismo puede ocurrir en la vida de todos nosotros. De hecho, repetimos
ese engaño viviendo demasiado seguros de lo que sabemos”
El Prefecto
del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, hace un llamado a tomar conciencia en
dos cuestiones, en primer lugar “que para comprenderlo todo plenamente
necesitamos ser iluminados por Dios, nos hace falta invocarle, orar,
escucharle, dejarnos guiar por Él en medio de las sombras. La fe nos asegura
que realmente podemos hacerlo, y que es posible que Él nos ilumine para ver
mejor. Confiamos en Él (credere Deo)”.
Y en segundo
lugar tomar conciencia en “que debemos reflexionar, pensar, analizar la
realidad, pero escuchando a los demás, acogiendo sus perspectivas que nos
permiten percibir otros aspectos de la realidad misma gracias a otros puntos de
vista. Por esta razón, es bueno que prestemos atención a las ‘periferias’ desde
donde las cosas se ven de forma diferente”.
Fernández
recordó una afirmación reciente del Papa León XIV: “ninguno posee la verdad
toda entera, todos la debemos buscar con humildad, y juntos”. En consecuencia,
propuso “una Iglesia que no se cierra en sí misma, sino que permanece a la
escucha de Dios para poder, al mismo tiempo, escuchar a todos”
“Por supuesto,
esto es aún más cierto respecto a las verdades de la fe -dice Fernández-. Hoy
en día, un teólogo normalmente posee conocimientos limitados a una disciplina
teológica o a un tema aislado, mientras que los misterios de la fe se
entrelazan en una preciosa jerarquía, en la que el conjunto se ve iluminado
especialmente por aquellas verdades centrales que constituyen el corazón del
Evangelio”.
Advierte así
sobre el riesgo de perder la perspectiva, invitando a recuperar un realismo
saludable de los sabios y místicos de la Iglesia: “porque hoy en día en
cualquier blog, cualquiera, aunque no haya estudiado mucha teología, expresa su
opinión y condena como si hablara ex cathedra. Por eso debemos recuperar en
toda la Iglesia ese realismo saludable propuesto por los grandes sabios y
místicos de la Iglesia”.
“Lo que se ha
dicho sobre los límites de nuestra mente se aplica a toda la realidad, natural
y sobrenatural, pero ante todo al abismo de Dios”
Finaliza el
cardenal Víctor Fernández citando unas palabras de San Buenaventura, que en
el Itinerarium mentis in Deum se planteaba a quién debíamos
dirigir las grandes preguntas: “No a la luz, sino al fuego que inflama y
transporta todo [...] Ese fuego es Dios, cuyo horno está en Jerusalén, y Cristo
lo enciende con el fervor de su pasión”.
“Es mejor orar
al Señor para que Él nos dé la experiencia de la que hablamos (De Sc. Chti.
VII, d.C. ob 21). Entonces os invitaría a hacer precisamente eso: pidamos este
regalo en un momento de silencio”, concluye.


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