La Escuela Económica | Esteban Delgado (@estebandelgadoq)
Guía
básica para el buen manejo de la tarjeta de crédito
Así, como el
título de esta columna, hay un documento disponible en Internet elaborado por
ProUsuario de la Superintendencia de Bancos (SB). En forma adicional, si entras
a cualquier buscador en la web te vas a encontrar con una cantidad
impresionante de información útil sobre cómo aprovechar al máximo la tenencia
de una tarjeta de crédito, sin incurrir en deudas, sobregiros y posteriores
descontroles en las finanzas personas.
Entonces, si
existe tanta información adecuada sobre el buen uso de la tarjeta de crédito,
¿por qué es tan elevado el número de personas que están de lío en lío y con
serio deterioro en sus finanzas a causa de las tarjetas de crédito?
La respuesta
es difícil de conseguir y la permanencia de esta situación genera impotencia,
más entre quienes tenemos un poco de conocimiento sobre finanzas personas y, a
la vez, contamos con la suficiente disciplina para administrar la tarjeta de
crédito de manera efectiva. Fíjense que en la oración anterior puse “la tarjeta
de crédito”, en singular, no en plural. Esto, porque siempre insisto en que no
es necesario tener más de una tarjeta.
Aun así,
muchas personas; si, michas, incurren en el error de aceptar tarjetas de
crédito y usarlas sin control, tal vez en la creencia de que el dinero
disponible es regalado y no que es una deuda, la cual ofrece la ventaja de
pagarla en alrededor de un mes y medio de plazo sin intereses; pero, a la vez,
te puede provocar elevados costos en tasa de interés si decides financiar lo
que debes en lugar de pagarlo con tiempo y completo.
Siempre les
digo a mis amigos y amigas que, cuando una persona tiene tres, cuatro y hasta
cinco tarjetas de crédito, es para mí, automáticamente, alguien con desorden en
sus finanzas personales. De inicio, ya no me es confiable.
Lo demás es
preguntarse ¿qué tan difícil resulta llevar un control sobre estos cuatro
aspectos básicos: Estado de cuenta, es decir, verificar con detalle las
transacciones efectuadas durante el período de un mes, tomando como referencia
la fecha de corte.
La fecha de
corte. Ese es el segundo elemento. Esa es la fecha límite para facturar su
consumo de los 30 días anteriores. Esa factura es la que deberá pagar antes de
la fecha límite de pago.
Esa “fecha
límite de pago” es el tercer elemento. Es el último día con que cuenta la
tarjeta habiente para pagar, no la totalidad de la deuda, sino, lo que debe
hasta la fecha de corte. Es decir, lo que consumió después del corte se le va a
reflejar en la factura del mes siguiente. Una ventaja interesante, pues paga
sin intereses en un plazo largo. Pero ojo, es ventaja siempre que usted no
incurra en el error de pagar el mínimo y financiar el resto, pues ahí comienza
un endeudamiento generalmente difícil de controlar.
Finalmente
está el límite de crédito. Una parte que se torna en tentación para muchas
personas, pues se trata del monto máximo que pueden consumir con tu tarjeta.
Pero ¡por Dios! Eso no significa que debes consumirlo todo. Lo ideal, aunque tu
límite de crédito sea alto, es que solo consumas, como mucho, el equivalente a
una cuarta parte de tu salario.
Incluso,
también es ideal que uses tu tarjeta de crédito para los consumos o pagos de
necesidades fijas como combustible, pago de servicios, compra de supermercado.
De esa forma sabrás con más precisión cuánto estás consumiendo mensual con tu
tarjeta de crédito y tendrás la seguridad de que podrás saldarla completa cada
mes.
Además, los
burós de crédito mejoran tu calificación cuando solo usas un tercio o menos del
límite de crédito de su tarjeta. Consumirlo todo, aunque pueda pagarlo, no
implica que usted tenga una buena disciplina financiera, pues se ubica al
límite de sus disponibilidades, muchas veces haciendo consumos de artículos o
servicios que no necesita.
Por último, le
recomiendo entrar a la aplicación de ProUsuario. Ahí podrá obtener información
útil, llevar un control de sus consumos y, sobre todo, solicitar la suspensión
de llamadas no deseadas de bancos para ofrecerle tarjetas de crédito que usted
no necesita, pues, como hemos dicho y seguimos insistiendo, con una sola basta
y sobra.


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