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    viernes, 13 de marzo de 2026

    Para que los ciegos vean


    Nuestra Fe | P. Ciprián Hilario, msc

     


    Para que los ciegos vean

    (Domingo 15 de marzo 2026, lecturas 1Samuel 16,1.6-7.10-13. Salmo 22,1-6. Efesios 5,8-14. y Juan 9,1-41)

     

    Queridos hermanos y hermanas:

    La Palabra de Dios de este día nos presenta un tema muy hermoso y profundo: “Para que los ciegos vean”. No se trata solamente de la ceguera física, sino sobre todo de la ceguera del corazón, cuando una persona no logra ver la presencia de Dios, ni reconocer su acción en la vida.

    Las lecturas nos ayudan a comprender cómo Dios abre los ojos del corazón. Sigamos el orden de las lecturas para entenderlo mejor.

     

    1. Dios ve el corazón (1 Samuel 16,1.6-7.10-13). En la primera lectura vemos cuando el profeta Samuel va a elegir al nuevo rey de Israel. Cuando ve a los hijos de Jesé, piensa que el mayor, fuerte y alto, será el elegido.

    Pero Dios le dice algo muy importante: “El hombre mira las apariencias, pero Dios mira el corazón.” Al final, Dios elige a David, el más pequeño, el que ni siquiera habían presentado al profeta

     

    Elementos para la gente sencilla.

    -                     Muchas veces nosotros juzgamos por lo que vemos: la apariencia, el dinero, la fama o el poder.

    -                     Pero Dios mira el corazón, la sinceridad, la humildad, la fe.

    -                     Una persona puede parecer grande ante los hombres, pero estar vacía por dentro.

    Aplicación para la vida. Para que los ciegos vean debemos preguntarnos:

    -                     ¿Cómo estoy mirando a los demás?

    -                     ¿Juzgo por las apariencias?

    -                     ¿Estoy cuidando mi corazón delante de Dios?

     

    2. El Señor es mi pastor (Salmo 22). El salmo nos recuerda una gran verdad: “El Señor es mi pastor, nada me falta.”

    Cuando una persona deja que Dios sea su pastor, Dios le guía y le abre los ojos para caminar por el buen camino. Elementos sencillos. Un pastor guía a las ovejas. Las ovejas confían en su pastor. Si una oveja se aleja, se pierde.

    Aplicación. Cuando nos alejamos de Dios: perdemos la orientación, nos confundimos, caminamos en la oscuridad. Pero cuando dejamos que Dios guíe nuestra vida, Él nos lleva por caminos de luz.

     

    3. Antes eran oscuridad, ahora son luz (Efesios 5,8-14). San Pablo dice algo muy claro: “Antes eran tinieblas, ahora son luz en el Señor.”

    Esto significa que sin Dios vivimos en oscuridad, pero cuando encontramos a Cristo comienza una vida nueva.

    Señales de vivir en la luz. San Pablo nos dice que el fruto de la luz es: bondad. Justicia. Verdad.

    Aplicación práctica. Cada persona puede preguntarse: ¿Mis acciones reflejan bondad? ¿Soy justo con los demás? ¿Vivo en la verdad? Si vivimos así, estamos caminando en la luz de Cristo.

     

    4. Jesús abre los ojos del ciego (Juan 9,1-41). En el Evangelio encontramos el signo central: Jesús cura a un ciego de nacimiento.

    Los discípulos preguntan quién pecó para que naciera ciego. Pero Jesús responde que esa situación servirá para que se manifieste la obra de Dios. Jesús hace barro, lo pone en los ojos del ciego y le dice que vaya a lavarse. Cuando el hombre obedece, recupera la vista.

    Elementos importantes.

    -                     El ciego confía y obedece

    -                     Aunque no entiende todo, hace lo que Jesús le dice.

    -                     Los fariseos ven, pero no creen

    -                     Ellos tenían ojos, pero su corazón estaba cerrado.

    -                     El ciego termina viendo a Jesús

    Primero lo llama “hombre”, luego “profeta”, y finalmente lo reconoce como Señor. Enseñanza sencilla. Aquí vemos dos tipos de personas: El que no veía y termina viendo. Los que decían que veían, pero estaban ciegos.

     

    5. ¿Dónde debemos pedir que Jesús nos abra los ojos? Todos tenemos alguna ceguera espiritual. Por eso debemos pedirle al Señor que nos ayude a ver:

    1. Ver a Dios en nuestra vida. A veces Dios actúa y no nos damos cuenta.

    2. Ver nuestras faltas. Muchas veces vemos los errores de los demás, pero no los nuestros.

    3. Ver el sufrimiento de los otros. Hay personas cerca de nosotros que necesitan ayuda y no las vemos.

    4. Ver el camino correcto. Sin Dios es fácil perderse.

     

    Conclusión. Queridos hermanos y hermanas, el mensaje de hoy es claro:

    -                     Dios no mira las apariencias, mira el corazón.

    -                     El Señor quiere guiarnos como pastor.

    -                     Cristo nos llama a vivir en la luz.

    -                     Y Jesús vino para que los ciegos vean. Por eso pidamos hoy con humildad: “Señor, abre nuestros ojos para verte, para reconocer tu presencia y para caminar siempre en tu luz.” Amén.







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