Reflexión | P. Ciprián Hilario, msc
Judas prepara la traición
(Miércoles
Santo, lecturas: Jeremías 50,4-9. Salmo 68,8-34. Mateo 26,14-25)
Queridos
hermanos y hermanas:
En
este Miércoles Santo, la Palabra de Dios nos invita a mirar de frente una
realidad dolorosa: la traición. Hoy contemplamos cómo Judas prepara la
entrega de Jesús, y al mismo tiempo, descubrimos que Dios sigue ofreciendo
caminos de conversión y esperanza.
Siguiendo
el orden de las lecturas, veamos algunos elementos que nos ayuden a comprender
este mensaje en nuestra vida cotidiana:
1.
Dios siempre abre camino para volver a Él (Jeremías 50,4-9). El profeta
Jeremías nos presenta a un pueblo que, después de haberse alejado, regresa
llorando y buscando al Señor.
-
El pueblo reconoce su pecado, pero no se queda en la culpa: decide
volver.
-
Dios no cierra la puerta, al contrario, espera con misericordia.
-
Se habla de una alianza eterna: Dios no se cansa de amar.
Para
la vida sencilla: Todos nosotros, en algún momento, nos alejamos:
con nuestras faltas, con nuestras indiferencias, con nuestras decisiones
equivocadas. Pero lo importante no es la caída, sino el regreso al Señor.
2.
El dolor del justo rechazado (Salmo 68). El salmo expresa el
sufrimiento de alguien que es fiel, pero es rechazado, incomprendido y
traicionado.
- “El celo de tu casa me
devora”: es el amor fiel a Dios.
- Pero ese amor es pagado
con desprecio.
- Hay un grito de dolor,
pero también una confianza profunda en Dios.
Para
la vida sencilla: Muchas veces hacemos el bien y recibimos mal a
cambio. Esto duele. Pero el salmo nos enseña que Dios no abandona al que sufre
por hacer lo correcto.
3.
La traición nace en el corazón (Mateo 26,14-25) En el Evangelio vemos el
momento más oscuro: Judas decide traicionar a Jesús.
- No fue algo de un
momento:
Judas lo fue preparando poco a poco.
- Cambia al Maestro por
treinta monedas: pone el dinero por encima del amor.
- Lo más fuerte: está en la
mesa con Jesús, comparte con Él, pero ya ha decidido traicionarlo.
Para
la vida sencilla:
La
traición no empieza de repente. Empieza cuando:
-
dejamos que crezca el egoísmo,
- cuando el dinero o el
interés valen más que las personas,
-
cuando aparentamos estar bien, pero el corazón está lejos de Dios.
4.
¿Soy yo acaso, Señor? Una pregunta que debemos hacernos. Los discípulos
preguntan: “¿Soy yo acaso, Señor?”
- No señalan a otros, se
examinan a sí mismos.
- Es una pregunta humilde,
sincera, necesaria.
Para
la vida sencilla:
Hoy
también nosotros debemos preguntarnos:
-
¿He sido infiel a Dios en algo?
- ¿He fallado a alguien
que confió en mí?
--
¿Estoy viviendo una doble vida?
5.
Jesús sigue amando incluso al que lo traiciona. Aunque sabe lo que Judas va a
hacer, Jesús:
- se sienta a la mesa con
él,
- comparte el pan,
- no lo rechaza.
Para
la vida sencilla: Esto es lo más grande: el amor de Jesús no se
detiene ante nuestra traición. Él sigue amándonos, esperando, dando
oportunidades.
Conclusión
Queridos
hermanos y hermanas, hoy la Palabra nos invita a:
-
Reconocer nuestras faltas sin miedo,
- Evitar que el corazón se
enfríe,
- No vender a Jesús por
cosas pasajeras,
- Y sobre todo, volver al
Señor con confianza.
Porque
si bien Judas prepara la traición, Dios siempre prepara la misericordia para el
que quiere regresar.
Que
en este Miércoles Santo no seamos como Judas que se aleja, sino como el pueblo
que vuelve llorando al Señor. Amén.


No hay comentarios:
Publicar un comentario
Promueve el diálogo y la comunicación usando un lenguaje sencillo, preciso y respetuoso...