La Escuela Económica | Esteban Delgado (@estebandelgadoq)
Gobierno
sustituyó anticipo por un mal peor: 15% de retención
Siempre
he considerado que para las microempresas pagar en 12 cuotas parte del impuesto
sobre la renta (ISR) como anticipo les resulta más conveniente que pagarlo todo
junto al cierre de cada año fiscal.
Sin
embargo, la prédica constante ha sido que el anticipo de ISR resultaba lesivo
para las microempresas y, aprovechando la introducción de una mini reforma
fiscal en la Ley 30-26, el Gobierno dispuso la eliminación de ese pago
adelantado, como forma de mostrar una intención de alivio hacia ese sector de
la economía.
El
problema es que, para no afectar su flujo de ingresos, el Gobierno aprovechó y
dispuso una especie de medida sustituta del anticipo. ¿De qué se trata? Del
aumento de 10% a 15% de la retención de ISR que pesa sobre las facturas que
emiten las personas físicas (que son en su mayoría microempresarios) y las
microempresas, que en gran medida están acogidas al régimen simplificado de
tributación (RFT).
Esto
así, porque es precisamente a las microempresas y personas físicas que, por su
limitado tamaño, sus clientes les retienen el Impuesto a la Transferencia de
Bienes Industrializados y Servicios (ITBIS) y el 10%, ahora 15%, de ISR, en
cada factura que emiten.
De
ahí que, por un lado, el Gobierno ha liberado a las microempresas del pago del
anticipo del ISR, pero, a la vez, ha dispuesto que paguen, como si fuera un
anticipo, pero en forma de retención mensual, un 5% del total de sus ventas, es
decir, sobre el monto de las facturas que emiten. Ese 5% adicional a la
retención sobre las microempresas resulta más elevado que el anticipo de ISR
que pagaban cada mes.
Y
ahora mismo eso no se siente, pues todavía la Dirección General de Impuestos
Internos (DGII) está en el proceso de implementación de esas nuevas medidas;
además de que el año está en curso, no hemos llegado al cierre fiscal de las
microempresas, que es cuando sentirán una reducción en sus ingresos, por el
aumento de 50% en la retención del ISR.
Además,
es al cierre de sus estados financieros cuando verán lo incómodo que resultará
pagar el ISR completo en un aporte único en lugar de restarle a ese monto un
aporte casi similar que habían hecho como anticipo en los 12 meses anteriores,
lo que les resultaba menos pesado.
Puede
darse el caso, incluso, de que muchas de esas microempresas, al momento de
pagar completo el ISR anual, no tengan el monto disponible y se vean en la
necesidad de tomar préstamos para hacer ese saldo, lo cual acarrearía pago de
intereses que, a la larga, les resultarán más pesados que el anticipo mensual,
sin intereses, que estaban pagando en forma de ISR adelantado, pero con la
ventaja de que se lo deducían al cierre del año fiscal.
Ahora
la situación será distinta. De un lado, las microempresas no tendrán más flujo
de caja disponible por el hecho de no pagar el anticipo, debido a que cada mes,
en lugar de recibir el 90% de los montos facturados, estarán recibiendo el 85%,
porque la retención del ISR pasó de 10% a 15%.
Así,
si bien cada mes no pagarán el anticipo del ISR, sí estarán pagando, de forma
automática, un 5% más de sus ventas brutas. Al final, ¿eso es mejor o peor para
las microempresas? A lo que se agrega la pregunta siguiente: ¿para el Gobierno
resulta en un sacrificio la eliminación del anticipo, o le será más
beneficioso, toda vez que lo ha suplantado con el cobro, adelantado, de 5% más
de las ventas de esas microempresas?
Por
eso, siempre he sido cuidadoso a la hora de pedir variaciones en las reglas de
juego existentes en el aparato estatal. Muchas veces, sectores de la sociedad
se afanan en reclamar cambios en normativas, supuestamente para mejorar la
condición de los ciudadanos y esos cambios terminan siendo más perjudiciales.
Ha
ocurrido con otras normativas, como los pocos cambios que se han aplicado a la
Ley de Seguridad Social, por solo mencionar un caso, en donde ahora, en materia
de pensiones, los rendimientos resultan más bajos para los trabajadores.
En
el caso de las microempresas, la eliminación del anticipo del ISR les resultará
en un arma de doble filo, pues recibirán la cortada adversa de pagar todo junto
a final de año, con el agravante de que les están cortando 5% más a sus ventas
mensuales facturadas.


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