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    lunes, 28 de septiembre de 2026

    El más importante


    Reflexión | P. Ciprián Hilario, msc

     


    El más importante

    (Lunes 28 septiembre 2026.  Vigésima sexta semana tiempo ordinario, lecturas: Job 1.6-22. Salmo 16. San Lucas 9,46-50)

     

    Queridos hermanos y hermanas:

    La Palabra de Dios que hoy escuchamos nos invita a revisar qué significa para nosotros ser importantes. Muchas veces pensamos que ser importante es tener poder, dinero, autoridad, reconocimiento o estar por encima de los demás. Sin embargo, Jesús nos presenta otro camino: el verdadero importante es aquel que sabe ponerse al servicio de los demás, que permanece fiel a Dios y que no busca sobresalir por encima de nadie.

     

    Las tres lecturas nos ayudan a comprenderlo:

     

    1. Job: el importante es quien permanece fiel en la prueba. La primera lectura nos presenta a Job, un hombre que tenía muchos bienes y una familia, pero que también era un hombre fiel a Dios. Satanás pone a prueba su fidelidad y Job comienza a perder aquello que tenía.

    Lo impresionante es que, ante tantas pérdidas, Job no abandona a Dios. Dice: «El Señor me lo dio, el Señor me lo quitó; bendito sea el nombre del Señor».

    1. La verdadera importancia no depende de lo que tenemos. Hay personas que se sienten importantes porque tienen dinero, una posición, una profesión, una responsabilidad o porque muchas personas las conocen. Pero todo eso puede cambiar.

    Hoy podemos tener y mañana no tener. Hoy podemos estar arriba y mañana estar abajo. Por eso, nuestra seguridad no debe estar puesta exclusivamente en las cosas materiales.

    2. El verdadero valor de una persona se manifiesta en la prueba. Es fácil decir que tenemos fe cuando todo marcha bien. La verdadera fe se manifiesta cuando llegan las dificultades.

    Cuando perdemos algo, cuando enfermamos, cuando alguien nos decepciona, cuando aparecen problemas familiares o económicos, es cuando debemos preguntarnos: ¿sigo confiando en Dios?

    Job nos enseña que nuestra relación con Dios no puede depender solamente de los beneficios que recibimos de Él.

    3. No debemos medir nuestra importancia por nuestros bienes. Lo que poseemos no determina lo que somos. Ante Dios todos somos hijos suyos.

     

    2. Salmo 16: Dios es nuestra herencia. El salmo nos recuerda que Dios es quien sostiene nuestra vida. El salmista pone su confianza en el Señor y reconoce que fuera de Dios no encuentra la seguridad definitiva.

    Esto nos deja otros elementos:

    4. El más importante no es el que más tiene, sino el que más confía en Dios. Podemos tener muchas cosas y vivir vacíos interiormente. También podemos tener poco y vivir con un corazón lleno de paz.

    La pregunta no es solamente: ¿qué tengo?, sino: ¿en quién pongo mi confianza?

    5. Necesitamos aprender a valorar la presencia de Dios. A veces buscamos que los demás nos reconozcan, nos feliciten y nos digan que somos importantes. Pero hay un reconocimiento que vale mucho más: saber que Dios conoce nuestro corazón y ve nuestras buenas obras. No necesitamos vivir buscando aplausos.

     

    3. El Evangelio: «El más pequeño entre ustedes es el más importante». En el Evangelio, los discípulos comienzan a discutir sobre quién era el más importante entre ellos. ¡Qué interesante! Los discípulos estaban cerca de Jesús, habían escuchado sus enseñanzas y habían visto sus milagros, pero todavía tenían dentro de ellos la preocupación por saber quién estaba por encima de los demás. Jesús conoce sus pensamientos. Entonces toma a un niño, lo pone junto a Él y dice: «El que acoge a este niño en mi nombre me acoge a mí; y el que me acoge a mí acoge al que me ha enviado. El más pequeño de ustedes es el más importante».

    Jesús cambia completamente los criterios humanos.

    -                     Para el mundo, muchas veces el importante es el que manda. Para Jesús, el importante es el que sirve.

    -                     Para el mundo, importante es quien ocupa el primer lugar. Para Jesús, importante es quien sabe hacerse pequeño.

    -                     Para el mundo, importante es quien recibe honores. Para Jesús, importante es quien sabe entregarse.

    6. Hacerse pequeño no significa ser inútil. Jesús no está diciendo que debemos despreciarnos ni pensar que no valemos nada. Al contrario, cada persona tiene una dignidad inmensa delante de Dios.

    Hacerse pequeño significa no creerse superior a los demás.

    -                     Es saber escuchar.

    -                     Es reconocer nuestros errores.

    -                     Es pedir perdón.

    -                     Es ayudar sin esperar aplausos.

    -                     Es permitir que otra persona también tenga protagonismo.

    -                     Es alegrarnos cuando otro progresa.

    7. El que sirve ocupa el primer lugar en el corazón de Dios. En nuestras familias, comunidades y parroquias necesitamos personas que no estén buscando protagonismo, sino servicio.

    Hay una pregunta que podemos hacernos: ¿Estoy sirviendo o estoy buscando que me sirvan? En la Iglesia no estamos para competir por puestos, cargos o reconocimientos. Estamos para construir el Reino de Dios.

    -                     El catequista sirve.

    -                     El ministro de la Eucaristía sirve.

    -                     El servidor de la comunidad sirve.

    -                     El sacerdote sirve.

    -                     Los padres sirven a sus hijos.

    -                     Los hijos también pueden servir a sus padres. Cada uno, desde su responsabilidad, está llamado a poner sus dones al servicio de los demás.

    8. No debemos impedir el bien que hacen otros. Al final del Evangelio, Juan le dice a Jesús: «Maestro, hemos visto a uno que expulsaba demonios en tu nombre y se lo hemos querido impedir, porque no anda con nosotros».

    Aquí aparece otra tentación: querer controlar el bien. Jesús responde: «No se lo impidan, porque el que no está contra ustedes está a favor de ustedes». Esto también es importante para nuestra vida.

    No tenemos que pensar que solamente nosotros podemos hacer las cosas bien. Debemos alegrarnos cuando otros hacen el bien, aunque no pertenezcan exactamente a nuestro grupo.

    Elementos para nuestra vida:

    -                     No pongamos nuestra importancia en lo que tenemos.

    -                     Aprendamos de Job a permanecer fieles en las dificultades.

    -                     Nuestra confianza debe estar puesta en Dios.

    -                     No vivamos buscando aplausos y reconocimientos.

    -                     Ser importante para Jesús significa servir.

    -                     El que se hace pequeño puede ser grande ante Dios.

    -                     No debemos sentirnos superiores a los demás.

    -                     Alegrémonos por el bien que realizan otras personas.

    -                     Evitemos las rivalidades dentro de la familia y de la comunidad. Preguntémonos cada día: ¿a quién puedo servir hoy?

     

    Conclusión

    Hermanos y hermanas, hoy Jesús nos invita a cambiar nuestra manera de pensar.  Quizás nosotros preguntamos: «¿Quién es el más importante?» Jesús nos responde: «El más pequeño».

    -                     Quizás nosotros preguntamos: «¿Quién debe ocupar el primer lugar?» Jesús nos responde: «El que sirve». Pidámosle al Señor que nos dé un corazón semejante al suyo. Que no busquemos ser reconocidos, sino ser útiles; que no busquemos dominar, sino servir; que no busquemos estar por encima de los demás, sino caminar junto a ellos. Que nuestra mayor importancia no esté en que los demás hablen de nosotros, sino en que nuestra vida pueda decir, con hechos: “Estoy aquí para servir”. Amén.








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