Reflexión | P. Ciprián Hilario, msc
Santos Arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael
“Los
ángeles nos recuerdan que Dios está presente y nos acompaña”
(Martes
29 septiembre 2026. Vigésima sexta semana tiempo ordinario, lecturas: Daniel
7,9-10.13-14. Salmo 137. San Juan 1,47-51)
Queridos
hermanos y hermanas:
Hoy
la Iglesia celebra con alegría a los Santos Arcángeles Miguel, Gabriel y
Rafael, servidores de Dios y mensajeros de su presencia. La Palabra de Dios que
hemos escuchado nos invita a descubrir que nuestra vida no está sola ni
abandonada: Dios reina, Dios habla, Dios acompaña y Dios nos protege.
Los
arcángeles aparecen en la Sagrada Escritura realizando misiones diferentes:
Miguel defiende al pueblo de Dios, Gabriel anuncia los grandes acontecimientos
de la salvación y Rafael acompaña y sana. En ellos podemos contemplar tres
acciones de Dios que también necesitamos en nuestra vida: protección, anuncio y
acompañamiento.
1.
Daniel: Dios está sentado en su trono. El profeta Daniel nos
presenta una visión impresionante: “Vi venir una especie de hijo de hombre
entre las nubes del cielo”. Y se nos dice que recibió poder, honor y reino.
Aquí
encontramos el primer elemento para nuestra vida:
1.
Poner a Dios en el centro de nuestra existencia. Vivimos muchas veces
preocupados por lo que sucede a nuestro alrededor: problemas familiares,
enfermedades, dificultades económicas, preocupaciones personales. Pero la
visión de Daniel nos recuerda que, por encima de todas las circunstancias, Dios
sigue siendo el Señor de la historia.
No
debemos vivir dominados por el miedo. Nuestra seguridad última no está en las
cosas de este mundo, sino en Dios.
2.
Recordar que el poder de Dios es eterno. Los poderes humanos pasan,
las riquezas pasan, las dificultades pasan, pero el Reino de Dios permanece.
Por eso, el cristiano debe aprender a confiar.
3.
Miguel nos recuerda que debemos luchar contra el mal. El nombre
Miguel significa: “¿Quién como Dios?”. Su misión nos recuerda que no
podemos acostumbrarnos al pecado ni hacer las paces con aquello que destruye
nuestra vida.
Hay
una lucha espiritual que cada uno debe realizar: luchar contra el odio, la
mentira, la soberbia, la envidia, la indiferencia y todo aquello que nos aleja
de Dios.
2.
Salmo 137: “Delante de los ángeles tañeré para ti, Señor”. El salmista
nos presenta una actitud muy hermosa: adorar y agradecer a Dios en presencia de
sus ángeles.
Aquí
tenemos otros elementos para nuestra vida:
4.
Aprender a dar gracias a Dios. A veces somos rápidos para pedir, pero
lentos para agradecer. Tenemos que reconocer todo lo que Dios ha hecho y sigue
haciendo por nosotros.
5.
Vivir conscientes de la presencia de Dios. El salmo nos recuerda que
estamos delante del Señor. Esto significa que nuestra vida cotidiana también
puede convertirse en oración: el trabajo, la familia, el servicio, la
enfermedad, las dificultades y las alegrías.
6.
Gabriel nos enseña a ser mensajeros de Dios. Gabriel significa “fuerza
de Dios”. Él fue enviado para anunciar. También nosotros hemos recibido una
misión: llevar una palabra de esperanza a quienes viven tristes, una palabra de
fe a quien está desanimado y una palabra de reconciliación a quien está enfrentado.
No todos podemos hacer grandes cosas, pero todos podemos llevar un buen
mensaje.
3.
Evangelio: “Verás el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar”. En el
Evangelio, Jesús encuentra a Natanael y le dice: “Ahí tienen a un israelita de
verdad, en quien no hay engaño.”
Jesús
conoce el corazón de Natanael. Y después le promete: “Verás el cielo abierto y
a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre.”
Aquí
encontramos una enseñanza fundamental:
7.
Dios conoce nuestro corazón. Jesús nos conoce profundamente. Conoce
nuestras alegrías, nuestras luchas, nuestras debilidades y también nuestros
deseos de hacer el bien.
Por
eso, no debemos vivir una fe de apariencias. Natanael es presentado como un
hombre sin engaño. También nosotros estamos llamados a vivir con sinceridad
delante de Dios y delante de los demás.
8.
Rafael nos recuerda que Dios acompaña y sana. El nombre Rafael significa
“Dios sana”. Su misión nos recuerda que Dios no abandona al ser humano en sus
heridas.
Hay
personas que necesitan una palabra de consuelo, una visita, una oración, una
mano amiga. Podemos ser instrumentos de esa presencia de Dios.
9.
Abrir los ojos para descubrir la presencia de Dios. Jesús dice: “Verás…”.
Muchas veces Dios está actuando delante de nosotros, pero estamos demasiado
preocupados para descubrirlo.
Necesitamos
aprender a mirar con los ojos de la fe: descubrir a Dios en la Eucaristía, en
su Palabra, en la comunidad, en los pobres, en los enfermos, en la familia y en
cada persona que necesita nuestra ayuda.
4.
Miguel, Gabriel y Rafael: tres mensajes para nuestra vida. Podemos
recordar fácilmente la misión de estos tres arcángeles:
-
San Miguel: nos recuerda que debemos
defender la fe y luchar contra el mal.
-
San Gabriel: nos enseña a escuchar a
Dios y llevar su mensaje.
-
San Rafael: nos invita a acompañar,
servir y sanar las heridas de los demás.
Los
tres nos conducen hacia una misma realidad: Dios está presente y cuenta con
nosotros para hacer presente su amor.
5.
¿Qué podemos llevar hoy a nuestra vida? Hermanos y hermanas, que
esta celebración no se quede solamente en una devoción a los santos arcángeles.
Preguntémonos:
-
¿Estoy luchando contra aquello que me aleja de
Dios?
-
¿Estoy llevando buenos mensajes a los demás?
-
¿Estoy acompañando a quien necesita de mí?
-
¿Estoy ayudando a sanar las heridas de quienes
viven a mi lado?
-
¿Estoy viviendo con un corazón sincero delante de
Dios?
Pidamos
hoy la intercesión de San Miguel, San Gabriel y San Rafael.
-
Que San Miguel nos ayude a vencer el mal
y permanecer firmes en la fe.
-
Que San Gabriel nos ayude a escuchar la
Palabra de Dios y anunciarla con nuestra vida.
-
Que San Rafael nos acompañe en nuestros
caminos y sea instrumento de Dios para sanar nuestras heridas y las heridas de
nuestros hermanos.
Queridos
hermanos y hermanas, Dios nos ha dado una misión. No estamos en este mundo
simplemente para pasar, trabajar y morir. Estamos aquí para conocer a Dios,
amarlo, servirlo y llevar su amor a los demás.
Que
los Santos Arcángeles nos ayuden a caminar siempre bajo la mirada de Dios, con
fe en el corazón, verdad en nuestros labios y caridad en nuestras obras. Amén.


No hay comentarios:
Publicar un comentario
Promueve el diálogo y la comunicación usando un lenguaje sencillo, preciso y respetuoso...