Reflexión | P. Ciprián Hilario, msc
«Salió el sembrador a sembrar»
(Sábado
19 de septiembre 2026. Vigésima cuarta semana tiempo ordinario, lecturas: 1
Corintios 15,35-37.42-49. Salmo 55. San Lucas 8,4-15)
Queridos
hermanos y hermanas:
La
Palabra de Dios que escuchamos hoy nos presenta una imagen muy sencilla y
profunda: un sembrador que sale a sembrar. Jesús utiliza esta parábola
porque todos entendemos que para obtener una cosecha primero hay que sembrar.
Nadie puede recoger frutos si antes no ha puesto la semilla en la tierra.
Hoy
podemos preguntarnos: ¿Qué semilla está sembrando Dios en mi corazón? ¿Y qué
estoy haciendo yo con esa semilla?
1.
Primera lectura: 1 Corintios 15,35-37.42-49. La semilla
tiene que morir para dar fruto
San
Pablo utiliza la imagen de la semilla para hablarnos de la resurrección. Una
semilla que se coloca en la tierra parece desaparecer, pero después nace una
planta nueva. Así también sucede con nuestra vida.
La
resurrección nos enseña que la muerte no tiene la última palabra. Lo que hoy
parece terminar, Dios puede transformarlo en una vida nueva.
Primer
elemento para nuestra vida: No debemos tener miedo a los cambios que Dios nos
pide. Hay cosas que tienen que morir en nosotros para que pueda nacer algo
nuevo: el egoísmo, el rencor, la mentira, la soberbia, los malos hábitos y todo
aquello que nos aleja de Dios.
Segundo
elemento: Nuestra vida presente tiene un destino eterno. Por eso no
podemos vivir solamente preocupados por lo material. Trabajamos, luchamos y
buscamos el pan de cada día, pero nuestro corazón debe estar puesto también en
la vida eterna.
La
semilla nos recuerda: parece pequeña, pero lleva dentro una vida
nueva.
2.
Salmo 55. «En Dios confío y no temo». El salmista atraviesa
momentos difíciles, pero pone su confianza en Dios. Esta palabra es muy
necesaria para nosotros.
Hay
personas que viven preocupadas: por la familia, por la enfermedad, por el
trabajo, por los problemas económicos, por los hijos, por el futuro. Y ante
tantas dificultades podemos sentir miedo.
Pero
el salmo nos invita a decir: «En Dios confío y no temo».
Tercer
elemento para nuestra vida: Cuando aparezca el miedo, no dejemos de confiar
en Dios.
Confiar
no significa que no tendremos problemas. Significa que, aun en medio de ellos,
sabemos que Dios camina con nosotros.
El
cristiano no dice: «No tengo problemas». Dice: «Tengo problemas, pero no estoy
solo; Dios está conmigo».
3.
Evangelio: Lucas 8,4-15. Salió el sembrador a sembrar.
Ahora
llegamos al centro del mensaje.
Jesús
dice que salió un sembrador a sembrar. La semilla cayó en distintos lugares:
junto al camino, sobre piedras, entre espinas y finalmente en tierra buena.
La
semilla
es la Palabra de Dios.
El
sembrador es Dios, que continuamente sale a nuestro encuentro y nos
habla.
Pero
Jesús nos hace mirar no solamente al sembrador ni a la semilla, sino también al
terreno donde cae la semilla.
4.
La semilla junto al camino. Hay corazones que escuchan la Palabra, pero no la
dejan entrar.
Escuchamos
el Evangelio, venimos a Misa, recibimos consejos, pero después seguimos
viviendo exactamente igual.
Cuarto
elemento: No basta con escuchar la Palabra. Tenemos que dejar que la
Palabra transforme nuestra vida. Una homilía puede ser bonita, pero si no
produce conversión, se queda solamente en palabras.
5.
La semilla sobre piedra. Son aquellos que reciben la Palabra con alegría,
pero no tienen raíces profundas. Mientras todo va bien, creen. Cuando llega una
dificultad, abandonan.
Quinto
elemento:
Necesitamos raíces profundas en Dios.
La
fe no puede depender solamente de que las cosas nos salgan bien. Tenemos que
permanecer con Dios cuando hay alegría y también cuando llega la cruz.
6.
La semilla entre espinas. Jesús habla de quienes escuchan, pero después son
ahogados por las preocupaciones, las riquezas y los placeres de la vida.
Aquí
tenemos una advertencia muy actual.
Podemos
estar tan ocupados buscando dinero, bienestar, reconocimiento y comodidad que
no nos queda tiempo para Dios, para la familia, para los demás ni para nosotros
mismos.
Sexto
elemento: Hay que tener cuidado con las «espinas» que pueden ahogar
nuestra fe. No todo lo que podemos tener necesitamos tenerlo. No todo lo que
podemos hacer nos conviene hacerlo.
7.
La tierra buena. Finalmente, Jesús habla de la semilla que cae en
tierra buena. Es el corazón que escucha la Palabra, la conserva y da fruto con
perseverancia.
Aquí
está la pregunta fundamental de esta Palabra:
-
¿Qué clase de terreno soy yo?
-
¿Soy camino?
-
¿Soy piedra?
-
¿Estoy lleno de espinas?
-
¿O estoy tratando de ser tierra buena?
No
debemos mirar a los demás para clasificarlos. La parábola es para mí.
8.
Dar fruto con perseverancia. Jesús no dice solamente que la tierra buena
recibe la semilla. Dice que da fruto con perseverancia.
Esto
es muy importante. La vida cristiana no se construye en un día. Se
construye poco a poco: una oración, un perdón, una obra de caridad, una visita
al enfermo, una palabra buena, una confesión, una Eucaristía, una decisión
correcta.
Séptimo
elemento: No nos cansemos de hacer el bien. La perseverancia produce
frutos.
Conclusión
Queridos
hermanos y hermanas, hoy el Señor nos dice: «Salió el sembrador a sembrar».
Dios
continúa sembrando todos los días. Siembra su Palabra en nuestra familia, en la
Iglesia, en la comunidad, en la Eucaristía y en cada acontecimiento de nuestra
vida.
La
pregunta no es si Dios está sembrando. Dios está sembrando continuamente.
La
pregunta es: ¿Cómo está mi corazón?
Pidámosle
al Señor:
«Señor,
quita de mi corazón las piedras, arranca las espinas, limpia el camino y haz de
mí una tierra buena. Que tu Palabra eche raíces en mi vida y produzca frutos de
amor, perdón, justicia, servicio y esperanza».
Y
recordemos también la enseñanza de San Pablo: la semilla que parece morir puede
convertirse en una vida nueva.
Que nuestra fe tenga raíces profundas, que nuestra esperanza esté puesta en Dios y que nuestra vida sea una tierra buena donde la Palabra pueda crecer. Amen.


No hay comentarios:
Publicar un comentario
Promueve el diálogo y la comunicación usando un lenguaje sencillo, preciso y respetuoso...