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    Ser Corazón de Dios en el mundo

    Vocacionales | Osiris Núñez, msc

    Ser el Corazón de Dios en el mundo 
    Para los que seguimos la Espiritualidad del Corazón de Jesús, es un imperativo que pensemos en lo que esto implica en la práctica: no es solo orar al Corazón de Jesús, rezar el “Te saludamos” y el “Culto Perpetuo”, sino que el fin último de esta Espiritualidad del Sagrado de Corazón de Jesús, es que seamos ese Corazón de Jesús en el mundo, en nuestra sociedad.
    La pregunta que nos haríamos seria entonces: ¿Cómo ser el Corazón de Dios en el mundo? Es una pregunta no tan fácil de responder, pues cuando quiero ser como alguien, debo conocerlo bien; pero cuando se trata de Dios, este supera en todo nuestro ser, nuestra capacidad de pensarlo. Pero lo interesante es que es Dios mismo quien nos facilita este conocimiento: Él mismo se nos da a conocer a través de su Hijo Jesucristo, y nos envía la presencia del Espíritu Santo para que nos guie y nos enseñe.
    Lo primero que debemos resaltar de este conocimiento que Dios mismo nos ofrece de él, es que Dios posee un corazón lleno de amor. Esa es la principal característica. Desde el inicio de la creación, Dios nos ha manifestado su amor y nos ha amado hasta el infinito. Y la manifestación culmen del amor de Dios, ha sido Jesucristo, que amando hasta el extremo, ofreció su vida por la salvación de la humanidad.
    De este conocimiento de Dios, surge la invitación principal, que es ser su corazón en el mundo, haciendo nuestras las actitudes y cualidades que le caracterizan. Podemos enumerar algunas más aparte del amor: bondad, perdón, misericordia, justicia, unidad, esperanza. Estas actitudes y cualidades solo tienen un fin: hacernos cada vez mas humanos, tan humano que seamos como el mismo Jesús, quien es el modelo de la humanidad.
    Estamos llamados a amar con un corazón humano. Es un amor humano con sus debilidades e inconsistencias, pero que continúa existiendo junto con el deseo profundo de amar; es un amor con inclinaciones a buscar el camino más fácil y que trata de justificar ese camino fácil que se ha tomado. Sin embargo, podemos decir que amamos con un corazón humano si nuestro corazón permanece abierto a todo lo grande y noble, si seguimos manteniendo el deseo de conocer la verdad y de ser fortalecido para obrar el bien.
    El Corazón de Jesús que nos invita a ser tan humanos como lo fue Jesús, quiere responder a los males, a los antivalores de nuestra sociedad, que cada día está más alejada del ideal de la humanidad verdadera. El es nuestro camino, nuestra verdad y nuestra vida. Es Él el que revela totalmente el hombre al propio hombre. Por eso, haciendo nuestras las actitudes, cualidades del Sagrado Corazón, nos vamos acercando más a Dios y al modelo ideal de humanidad, el cual está guiado, movido por el amor.
    Tomando como modelo al mismo corazón de Dios, debemos empezar a asumir en actitudes personales, en la práctica diaria de nuestras vidas, eso que vamos bebiendo del corazón de Dios. Dios no se manifiesta ni se manifestará de una manera esplendorosa, en la que todos caeremos arrodillados y bajarán los ángeles del cielo. No. Dios se manifiesta y se hace presente también a través de cada ser humano que trata de tener un corazón tan humano como el de Jesús, que ama al otro, que busca el bien de los demás y está atento a la necesidad del necesitado. ADH 802.

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