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    sábado, 29 de mayo de 2021

    ¿Qué oficio aprendió Jesús?


    Evangelio | Giuseppe De Rosa





    ¿Qué oficio aprendió Jesús?
    Los años «oscuros» de Jesús en Nazaret

     

    Jesús pasó los años de su adolescencia y juventud en Nazaret, donde, viviendo el clima espiritual del «judaísmo del segundo Templo», que era el clima religioso no solo de Judea sino también de Galilea, llegó a ser espiritualmente «hebreo». ¿Pero qué podemos decir sobre estos largos años de Jesús pasados en Nazaret? Aparte del episodio en que se «pierde» en el Templo, narrado por Lucas (2,41-50), los Evangelios han callado al respecto.

     

    ¿Qué oficio ejerció Jesús?

    Nazaret era un pueblo agrícola y la mayor parte de sus habitantes vivía del trabajo del campo, el que, gracias a la buena productividad de la tierra, permitía vivir bastante bien. Por supuesto, no todos eran campesinos, pero, en términos generales, incluso quienes desempeñaban otros trabajos cultivaban un pedazo de tierra para cubrir sus propias necesidades. José había enseñado a Jesús su propio oficio de tektôn, y por eso sus paisanos lo conocían como «el tektôn» (Mc 6,3) o «el hijo del tektôn» (Mt 13,55). Pero, ¿qué significa el término tektôn? Genéricamente significa «trabajador de la madera», es decir, carpintero, en oposición a «herrero» (chalkeus) y a «albañil» (lithologos). Este es el sentido de tektôn en el griego clásico, y en este sentido lo entienden tanto las versiones antiguas de los Evangelios (sirias, coptas, etc.) como los Padres griegos.

     

    En la práctica, el trabajo cotidiano de Jesús era el de un carpintero: se dedicaba a construir y reparar puertas y ventanas, estructuras y techos para las casas, todo tipo de objetos de madera, como camas, mesas, taburetes, cajones, armarios y cestas. San Justino mártir, que era palestino, afirma que Jesús hacía «arados y yugos» para los bueyes (arotra kai zyga)[7]. El oficio de carpintero requería una notable habilidad técnica, entre otras cosas debido a la gran cantidad de herramientas y de técnicas que se necesitaba manejar. Sobre todo, requería una notable fuerza muscular.

     

    ¿Qué se puede decir, entonces, de la posición económica y social de Jesús? Bajo el aspecto económico, su posición era modesta, pero no pobre. Pertenecía, claro, a la clase trabajadora, pero su trabajo le permitía vivir con su madre María de manera modesta pero segura. Es decir, no pertenecía a la clase «pobre» de su tiempo, compuesta por jornaleros, peones, artesanos ambulantes, agricultores obligados a menudo a vender su propio pedazo de tierra para pagar las deudas, o despojados por bandidos, u obligados a trabajar como esclavos en los latifundios.

     

    Desde el punto de vista social, su condición de carpintero era una condición respetada. En el mundo hebreo de su tiempo la actividad artesanal era respetada, al punto que los grandes rabinos de Israel ejercían un oficio manual: Hilel era leñador, el Rabino Yehudah panadero y el Rabino Yohanan zapatero. Incluso Pablo de Tarso, contemporáneo de Jesús, era fabricante de carpas.

     

    ¿Trabajó Jesús fuera de Nazaret?

    Algunos exégetas modernos plantean la hipótesis de que Jesús no habría trabajado siempre en Nazaret, sino que habría ejercido su actividad de carpintero en Séforis. Les parece, en efecto, imposible que Jesús no haya trabajado en esta ciudad, que distaba solo de 6 km de Nazaret. Esta ciudad había sido destruida el año 4 a. C. durante una revuelta contra Roma. Herodes Antipas, hijo de Herodes el Grande, tras ser confirmado por Roma como tetrarca de Galilea, eligió Séforis como capital y empezó a reconstruirla en estilo helenístico, por tanto con un teatro. Los trabajos de reconstrucción, bastante intensos en la primera etapa, disminuyeron cuando el año 26 d. C. Herodes Antipas trasladó la capital a Tiberíades, a orillas del mar de Galilea (o lago Tiberíades). Sin embargo, los trabajos de reconstrucción en Séforis continuaron. Así, Jesús habría tenido la oportunidad como carpintero de bajar a Séforis y de tomar parte en los trabajos en madera, necesarios en particular para la construcción del teatro.

     

    Este trabajo fuera de Nazaret habría puesto a Jesús en contacto con la cultura helenística y le habría dado la posibilidad de aprender el griego suficiente para relacionarse con personas de lengua griega. Ello habría contribuido a expandir su horizonte cultural, evitando que se encerrara en un provincialismo excesivo, propio de un carpintero que nunca hubiera salido de su pequeño pueblo. ¿Cómo, entonces, no pensar que su estadía en Séforis le hubiera permitido asistir a alguna representación teatral y, en particular, le hubiera permitido relacionarse con los filósofos cínicos?

     

    Estas hipótesis son interesantes, pero tiene un solo defecto que las vuelve improbables: no tienen sustento real en ninguno texto evangélico. Además, los Evangelios nunca muestran a Jesús predicando y realizando milagros en los centros helenísticos de Galilea, como Séforis, jamás mencionada en ninguno de los Evangelios, y como Tiberíades, que solo es mencionada de paso por Juan (6,23). En realidad, el ministerio de Jesús en Galilea se desarrolla exclusivamente en los pueblos judíos: Nazaret, Cafarnaúm, Caná, Naín, Betsaida, Corozaín. Por esto, todo lleva a afirmar que Jesús, durante los años de su juventud, habitó y trabajó en Nazaret. Lo que sí se puede decir es que – después del primer peregrinaje a Jerusalén con María y José cuando cumplió doce años, del que habla Lucas (2,41-50) – Jesús, como todo hebreo piadoso, continuó cada año a dirigirse como peregrino al Templo de Jerusalén.

     


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