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    ¿Y por qué a mí?

    CASA DE LUZ | Juan Rafael Pacheco | casadeluzjn812@gmail.com  


    ¿Y por qué a mí?
      En los planes eternos de Dios estaba previsto que José, el hijo de Jacob, cumpliera con una misión asignada en Egipto. (Cada uno de nosotros también tiene una misión asignada por Dios, pero a veces no es fácil entenderla).
    Parecería que todos los acontecimientos que se daban en torno a la vida de José estaban totalmente a la deriva, estaban en completo desorden, estaban completamente perdidos; no se veían perspectivas
    de ninguna naturaleza.  En otras palabras todo iba de mal en peor. Sin embargo, en medio de todas esas situaciones, allí estaba la presencia de Dios forjando el carácter de este joven. La historia completa la podemos leer en Génesis 37.
    Dios permite acontecimientos adversos e incomprensibles para conducir a sus hijos al lugar que Él les tiene preparado, para que desde allí cumplan con la misión asignada. Mi testimonio personal de vida es prueba fehaciente de esto.
    Así también, y de la misma manera, Dios está permitiendo acontecimientos adversos e incomprensibles en tu vida. Acontecimientos en los que te sientes como que si estuvieras dentro
    de un pozo oscuro bajo tierra, acontecimientos en los que noves ninguna salida, sino que por el contrario todo va de mal en peor; sientes que sales de una situación pero posteriormente entrasa otra peor; y así pasa el tiempo y como que si Dios se hubiese olvidado de ti.
    “¿Y por qué a mí?” te puedes preguntar.  ¿Por qué a ti? Porque Dios quiere forjarte de acuerdo a Su carácter para conducirte al lugar donde Él ha pensado que serás fructífero.  Por esa razón estás
    pasando por lo que tienes que pasar. ¿Sabes qué? Aunque parezca ilógico, la presencia de Dios está mucho más cerca de ti, de lo que tú puedas imaginarte.
    Pero no te preocupes, porque desde que tú naciste, Dios ha venido moviendo con sabiduría los hilos de tu historia personal, a pesar de que muchas veces insististe en seguir otros propósitos que no
    estaban contemplados en los tuyos.  Dios ha venido moviendo los hilos de tu historia en muchos sin sentidos, en muchas desilusiones, tristezas, frustraciones, amarguras, debilidades y derrotas.  Y en
    cada instante de tu vida, Él ha estado ahí, viéndote con ojos de misericordia.
    Quiero decirte que para Dios nunca es demasiado tarde para hacer de ti cosas grandes; quiero que sepas que mientras más han durado esos sin sentidos, es precisamente porque desea hacer de tu vida un árbol fructífero en donde estés o vayas, pero para ello es necesario que tus ramas sean podadas; y aunque el proceso de la poda es muy doloroso, es muy efectivo.
    Así que no tengas miedo ni te frustres, porque Dios conoce todo lo que acontece a tu alrededor; así como también conocía exactamente todo lo que le aconteció a José desde que fue colocado por sus
    hermanos en aquel pozo oscuro. Desde allí comenzó el proceso preparatorio hasta conducirlo años más tarde como la mano derecha del Faraón de Egipto y como el proveedor de sus hermanos. Tanto
    sinsabor que tuvo que pasar, tanta incertidumbre, tantos sin sentidos, pero valió la pena.  Dios obró con Su método y a Su debido tiempo.
    De tal manera que vale la pena lo que Dios está operando en tu vida.  No reniegues por ello, no temas ni te desilusiones.  Más bien, alégrate porque  los propósitos divinos serán cumplidos en tu
    vida: ¡Dios hará el milagro!
    Bendiciones y paz. ADH 812.
    Este cuento aparece publicado en la página 125 de mi libro “La Mariposa Azul y los Regalos de Dios – Historias y cuentos para sanar tu corazón”.  Disponible en Librería Cuesta y La Sirena. 

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