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    Sagrado Corazón de Jesús

    Hermandad del Corazón de Jesús | Equipo HCJ


    Sagrado Corazón de Jesús  
    El pasado mes de mayo celebramos dos acontecimientos importantes en la fe y la cultura dominicana: el sábado 27 de mayo hemos celebrado la Fiesta de Nuestra Señora del Sagrado Corazón y el domingo 28, el Día de las Madres. Un fin de semana centrado en la dimensión materna de la familia cristiana, de la espiritualidad del Corazón de Jesús.
    Ahora el 9 de junio celebraremos la Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús, viernes posterior al domingo de pentecostés. Todo el mes de junio está, de algún modo, dedicado por la fe cristiana al Corazón de Cristo.

    El papa Juan Pablo II nos exhorta a promover con mayor celo aún esta devoción que corresponde más que nunca a las esperanzas de nuestro tiempo. Se fundamenta, según el pensamiento del Papa, en dos motivos, principalmente:
    1.      Los elementos esenciales de esta devoción "pertenecen de manera permanente a la espiritualidad propia de la Iglesia a lo largo de toda la historia", pues, desde siempre, la Iglesia ha visto en el Corazón de Cristo, del cual brotó sangre y agua, el símbolo de los sacramentos que constituyen la Iglesia; y, además, los Santos Padres han visto en el Corazón del Verbo encarnado "el comienzo de toda la obra de nuestra salvación, fruto del amor del Divino Redentor del que este Corazón traspasado es un símbolo particularmente expresivo".
    2.      Tal como afirma el Vaticano II, el mensaje de Cristo, el Verbo encarnado, que nos amó "con corazón de hombre", lejos de empequeñecer al hombre, difunde luz, vida y libertad para el progreso humano y, fuera de Él, nada puede llenar el corazón del hombre (cf Gaudium et spes, 21). Es decir, junto al Corazón de Cristo, "el corazón del hombre aprende a conocer el sentido de su vida y de su destino".
    Salir para encontrarnos
    Es una espiritualidad permanente y actual en la vida de la Iglesia. Significa poner en Dios el centro de nuestra vida en una actitud de confianza incondicional. De esta manera entramos en un modo nuevo de relación, pues no ocupamos nosotros el centro, con nuestros intereses, deseos y necesidades. Salir de sí mismo para encontrarse con el que salió a nuestro encuentro, pues en Jesús hemos conocido el amor de Dios encarnado y nosotros nos encontramos en el Otro, el misterio de amor que nos hace ser parte de Dios. Como seres humanos dejamos de ser los sujetos alrededor de los cuales gira todo y de considerarnos como centro de la realidad. Como dice san Juan de la Cruz, “la fe se arraiga e infunde en el alma mediante aquel vacío y  tiniebla y desnudez de todas las cosas o pobreza espiritual”.
    Celebrar el amor que nos mira
    En el mes de junio, todos los días se convierten en experiencia del amor que nos conduce a la plenitud de entrega, de vida compartida, de compasión por los demás. Fijamos los ojos en Jesús cada día de junio, para descubrir como Él nos ha mirado, ha pronunciado nuestro nombre y nosotros hemos conocido su amor y hemos creído en Él. Porque el amor necesita tiempo disponible y gratuito, que coloque otras cosas en un segundo lugar, dice el papa Francisco.
    Encontrarse en la intimidad de este amor que sana y libera es la razón por la que los amantes del Corazón de Jesús, en su propia interioridad y en los espacios de la vida comunitaria eclesial, van pronunciando día a día el Saludo a su Corazón admirable y contemplen con la mirada de fe aquel que está presente en el sacramento eucarístico  y en el corazón de la comunidad.
    Consagrarse al Corazón de Jesús
    Pertenecer a la Hermandad del Corazón de Jesús es una consecuencia de sentirnos amados de manera incondicional. El cristiano ve cumplida la promesa de un nuevo corazón en la venida del Espíritu: El amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos ha sido dado (Rom. 5,5).
    Especialmente en la Solemnidad del Sagrado Corazón somos consagrados para contemplar “sus disposiciones interiores que dan significación a todos sus actos y contempla sus actos como revelando sus disposiciones interiores”, enfatiza el padre Dennis Murphy, msc.
    Profundizando el Corazón de Jesús, pedimos con insistencia que Él haga nuestro corazón semejante al suyo. El corazón compasivo de Jesús nos revela que el nombre de Dios es misericordia.

    Modo de pago a través de las cuentas:
    #013-136044-8 en el Banco de Reservas. #757796826 en el Banco Popular.

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