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    Temores infantiles

    Qué le causa temor a nuestros niños...

    Todos hemos visto cómo los niños comienzan a tener temor.
    A partir de los 4 o 5 meses los bebés, por lo regular, comienzan a no querer estar solos. A esta edad aún no identifican claramente lo que les rodea y buscan la seguridad que les brinda la presencia de la madre o una persona que le sea familiar. Según el bebé va creciendo adquiere nuevos temores, algunos de los cuales pueden ayudarlo a evitar accidentes.
    Cada temor debe ser manejado de manera diferente. Lo más importante es que los niños sientan el apoyo de los padres y que no le transmitan sus propios temores. Es sumamente importante que, principalmente la madre, le transmita a los niños serenidad y confianza desde el vientre.
    Algunos psicólogos recomiendan que para el temor a la oscuridad puede colocarse una lamparita en la alcoba del niño. Para el temor de dormir sólo debe manejarse permaneciendo en la habitación con el niño hasta que este se duerma. Y realizar alguna actividad antes de dormir como es leer, cantar u orar.
    Es importante destacar que los miedos en su totalidad son aprendidos. En muchas ocasiones lo que nuestros hijos ven en la televisión, lo que escuchan de sus amiguitos y lo que los padres conversamos frente a ellos son la causa de sus temores. Por eso es muy importante velar por la tranquilidad de los pequeños.
    Asimismo, para darles seguridad frente a los animales, en la página del club de madres, Mamá y Bebés encontramos los siguientes tips:
    1- En las tiendas se pueden encontrar diversos animales, llegar a la casa un día con un ratón, o una araña plástica, mostrarla a su hijo de una forma natural y hacer que ambos jueguen con ellas será muy divertido.
    2- Es importante que desde pequeños, los niños se acostumbren a ver o estar con animales; para ello, puedes también enseñarles fotos o contarles algún cuento sobre perros, gatos. Cuando veas un perro de alguien conocido, puedes acercarte y acariciarle: tu hijo al verlo tomará la misma postura.
    En conclusión, manejar los temores de nuestros hijos es nuestro deber como padres, si crees que no puedes sólo es necesario que busques ayuda de un profesional. Muchas conductas indebidas de nuestros hijos son frutos de sus temores, es necesario que abramos siempre las puertas de la comunicación de padres e hijos.

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