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    A propósito del 4% para Educación


    Iluminación bíblica: a propósito del 4% para una Educación. Digna  
    Mientras el 91% de la población dominicana, animada por 203 organizaciones nacionales, reclama por una educación digna conforme a la ley 66-97, la distancia desafía a las dominicanas y los dominicanos que, desde lejos, acompañamos el conflicto.
    Así se generan pequeños afluentes solidarios para responder a nuestra conciencia cívica. En estos casos, pregunto ¿para qué me sirve la teología bíblica? Quiero compartirles una respuesta:
    Les cuento que Ezequiel vivió una situación parecida a la nuestra. Era más o menos el año 592 a.C. cuando en pleno exilio babilónico sintió el llamado a ser profeta (cf. Ez 1,1-2): a ofrecer su sabiduría humana para servir a la Palabra de Dios. Se trata de una vocación para consolar a los/as que sufren y denunciar a los que oprimen, procurando un nuevo orden social favorable para todos/as. Es una vocación para rescatar la dignidad humana allí donde un sistema de muerte procura prevalecer.
    Ezequiel pertenecía a la tradición sacerdotal. Por eso conocía muy bien la realidad de la elite en Jerusalén y puso nombre a los acontecimientos que llevaron al pueblo a la ruina. Comenzó a interpretar la historia integrando ética y teología, fe y compromiso social. En este ambiente surgieron sus palabras:
    «¡Ay de los pastores de Israel que se apacientan a sí mismos! ¿No saben los pastores apacentar el rebaño? Ustedes se han tomado la leche, se han vestido con la lana, han sacrificado las ovejas más gordas, pero no apacientan el rebaño…» (Ez 34,1-3).
    El pueblo dominicano también ha recibido un nuevo llamado profético. Recuerdo que, cuando niña, llegué a cargar, de la casa a la escuelita, la silla sobre la cabeza. Sudores y cansancio marcaron y marcan la historia académica de nuestra gente. Pero, como decimos, «la pava no pone donde ponía». El acceso a las informaciones y al pensamiento analítico de la colectividad nacional ha revolucionado la conciencia cívica. Y deseamos que «los pastores gubernamentales» de la República Dominicana, cuya función es velar por los derechos constitucionales del pueblo y gestionar la correcta aplicación de los recursos públicos, no sigan «apacentándose» sobre el pasto de las ovejas.
    A uno de los principios bíblicos de orden judicial, el Antiguo Testamento nombra, en hebreo, mishpat “derecho”. Y al acto, mediante el cual se establece, le llama shapat, que significa “juzgar”, “decidir” (Sl 9,5.8.9.17.20). Se trata de una acción de justicia para promover la equidad comunitaria. (Sl 7,14; 50,6; 72,4; 75,8; 82,1.3; 94,2; Ex 18,16). La Biblia está llena de ejemplos de pobres aguardando que, a través de la shapat “juicio”, su mishpat “derecho” sea rescatado. Mishpat es la delimitación de lo que corresponde a cada persona en su individualidad (Dt 16,18; Jr 5,28; Ez 23,45; Mq 3,8). Cuando los “pastores” son justos se empeñan en establecer lo que pertenece y toca a cada quien. La suma de cada mishpat gesta un ambiente social, un orden adecuado favorable a la dignidad humana. A esta atmósfera las Sagradas Escrituras llama sedeq “justicia” (Sl 9,9). Pero en la República Dominicana pasan cosas que extrañas: nuestros “pastores/gobernantes” resisten a las propuestas ciudadanas que busca establecer el 4% del presupuesto nacional para una educación digna, aún sabiendo que el censo colectivo es la mayor entidad de justicia.
    Una de las cosas más sublimes para mí es estudiar en una biblioteca y aprender con una obra cuyo autor/a es “fallecido/a”. Negar educación digna a un pueblo también es empeñarse en negar su resurrección. Las escuelas son una fuente de vida y conocimiento, y es maravilloso poder encausar tal adquisición para la justicia. ¿Será que los pastores dominicanos invierten su intelecto al servicio del bien común? Desde que me enteré que el rey Salomón fue sabio para robar comencé a sospechar de todo.
    Rincón de la Palabra / Por: Ángela Cabrera , Misionera Dominica

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