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    Loma Miranda depende de Ti

    Solidaridad | Félix Díaz Tejada. Loma Miranda depende de Ti.  
    El proyecto de explotación minera Loma de Miranda por la empresa Falcondo Xstrata Nickel, ha generado preocupación en las provincias La Vega y Monseñor Nouel, por los efectos que esa iniciativa causaría al medio ambiente. Ecologistas y moradores de la zona temen que los desechos sólidos y gaseosos de las operaciones de explotación aceleren la degradación de los suelos y el aire de la zona. Proponen que la Loma Miranda sea declarada un Reserva Natural.
    La pachamama, o la madre tierra para los latinoamericanos, tiene quien la defienda en una ladera de la República Dominicana. Desde diversas comunidades de la nación caribeña, se alza la voz para proteger sus entrañas y evitar que la mega minería a cielo abierto continúe su ritmo vertiginoso camino a cerrar el “circuito del corredor de la muerte ambiental”, con la pretensión de intervenir y depredar ecosistemas de valores inestimables en Loma Miranda. Esta estratégica cadena montañosa alberga una rica biodiversidad, con la singularidad de que muchas de las especies de fauna y flora se han perpetuado allí como resultado de prolongados procesos naturales, los cuales pudieran extinguirse en un instante si permitiéramos la intrusión de actividades que conlleven un grado de depredación equivalente a la más agresiva de todas, que es la mega minería a cielo abierto, al margen del método empleado en los procesos de explotación, tal como las depredaciones impiadosas realizadas en Loma Ortega, en el municipio de La Vega, así como en Loma Caribe, los cerros al norte de Sabana del Puerto y La Peguera, en Bonao.
    Los bosques situados en Loma Miranda desempeñan una función de vital importancia en cuanto al equilibrio eco ambiental y al mismo tiempo de carácter climático para el Cibao Central y el Nordeste de la República Dominicana, ya que los mismos constituyen una especie de “esponja” para atrapar millones de litros de agua procedentes de la humedad arrastrada por los vientos alisios que ingresan a nuestra isla por la Bahía de Samaná y que chocan precisamente con esta primera aparición de la Cordillera Central, la cual comienza a alzarse desde Miranda, El Algarrobo y El Pino, La Vega. Estas son las partículas de humedad que descienden por los más de 32 arroyos, riachuelos y el Río Jagüey, todos nacientes brotando de las colinas empinadas que constituyen La Manaclita, Loma de Fello, Guarey y otros picachos al interior de Loma Miranda.
    Otro fenómeno de valor inestimable y de influencia que ejercen los ecosistemas en cuestión, es que de forma permanente tienen una protagónica participación en la formación de nubes de lluvias, las cuales como parte del proceso que implica el ciclo hidrológico se precipitan en el Valle de La Vega Real, extendiéndose desde La Vega, Ranchito, Rincón y Jima hasta Cotuí, Las Guáranas y San Francisco de Macorís por el nordeste, y por el norte hasta Villa Tapia, Salcedo y Moca.
    Las operaciones de mega minería a cielo abierto, al margen del método empleado en la República Dominicana, han dejado una inmensa secuela de daños terribles, con un impacto ambiental que aun no ha sido cuantificado ni siquiera por el Ministerio de Medio Ambiente
    Todo por la impronta del Estado Dominicano de procurar recursos económicos urgentes, sin reparar en los graves efectos nocivos que de manera irresponsable han sido provocados por la falta de previsión y futuridad con relación a prever las vías de proponerse el desarrollo de nuestro país.
    El rigor atmosférico que en los últimos veranos nos está azotando, nos indica que la realidad sobre el cambio climático y el calentamiento global ha llegado, y que en vez de menguar tiende a irse agravando de manera gradual. Siendo la mega minería a cielo abierto una de las causas principales de esta aterradora situación que ya hemos empezado a padecer. Solo la salvación de los bosques y áreas de alta fragilidad podrán mitigar dichos efectos, capturar los millones de toneladas de carbono que solo la irresponsabilidad cometida durante 40 años de operaciones mineras en el corazón del Cibao Central puede argumentar, con un pasivo ambiental que no se percibe el camino de su mitigación. Y alguien tiene que ponerle el “cascabel al gato”, no podemos continuar actuando como una nación de taimados o con el complejo de “Guacanagarix”.

    Fideicomiso de la Reserva Natural Loma Miranda, Como Futuro Inmediato
    Una lucha que partiendo de la sociedad civil ha ido ganando adeptos, inclusive en amplios espacios del Congreso Nacional y de técnicos especialistas del Ministerio de Medio Ambiente, y en los diversos contactos internacionales efectuados, entre otros el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y diversas entidades europeas, inclusive de las comunidades de los hermanos ciudadanos veganos residentes en los Estados Unidos, con la intención de apoyar definitivamente la Iniciativa Reserva Natural Loma Miranda (IRN - LM) Mediante el fideicomiso se persigue dejar bajo tierra de manera definitiva todos los minerales existentes en la Reserva Natural Loma Miranda, de ahí las siglas IRN – LM. La contrapartida de no sacar 20 millones de toneladas de material con una concentración de 1.5% de níquel (y millones de toneladas de dióxido de carbono lanzado a la atmósfera circundante) con un valor operacional de US$600 millones (según estimados de la transnacional de la mega minería a cielo abierto) y RD$3,000 millones en impuestos al Estado Dominicano, en un lapso de tiempo de 20 años.
    A cambio la comunidad internacional participa con un aporte de US$300 millones de dólares, la mitad de lo que ingresaría a la República Dominicana si hipotéticamente hubiera aprobado la extracción y por renunciar a la renta minera, en un lapso de 20 años, y RD$1,500 millones por concepto de los impuestos dejados de percibir. Para lo cual se crea un fondo de capital que será administrado por un fideicomiso internacional, con la participación del Estado Dominicano, la sociedad civil y los contribuyentes.
    De ahí que la República Dominicana aporte el 50% de los US$600 millones de producción bruta, es decir, US$300 millones y el 50% de los RD$3,000 millones por impuestos dejados de percibir, es decir, RD$1,500 millones.
    Estos recursos serían aportados por el Estado Dominicano en canje de bonos para la reforestación, conservación de ecosistemas y especies, regeneración natural, protección de la biodiversidad, deforestación evitada, captura de carbono mediante venta de certificados en el mercado del mismo, ordenamiento de cuencas.
    Los aportes de la comunidad internacional serán destinados a la promoción del desarrollo y saldo del pasivo social, en los ámbitos de actuación del Fondo (salud, educación, sistemas de acueductos, mercados justos, capacitación, asistencia técnica y creación de empleos productivos en actividades sostenibles como el ecoturismo, la agricultura, los servicios de protección de los ecosistemas y la agroforestería); apoyo a la investigación, las ciencias, la tecnología y la innovación.
    Tenemos que patrocinar lo que todavía se pueda salvar de biodiversidad y efecto favorable al clima en Loma Miranda. Dejar los minerales sepultados allí, porque la vida, el agua, la estabilidad del clima y la soberanía ambiental son prioritarias a cualquier interés de tipo pecuniario. Es un modelo y prototipo de enfrentar el cambio climático y el calentamiento global, cuyos efectos se están percibiendo con acentuadas olas de calor y tornados en el Cibao Central, luego de 40 años de operaciones de la mega minería irresponsable.
    El tránsito a una civilización en armonía con el medio ambiente, ya no es una elección, es una
    condición indispensable. Un mundo mejor es posible.
    Ing. Félix Díaz Tejada, Asesor Técnico de la Junta de Salvación de la Reserva Natural Loma Miranda