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    Para qué se arma América Latina?

    Actualidad Mundial | Ramón Arturo Guerrero.  En momentos cuando el Gobierno y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) se abocan a conversaciones de paz para poner fin al conflicto armado más antiguo del continente, se produce la denuncia del ex presidente de Costa Rica Oscar Arias en el sentido de que América latina está inmersa en una carrera armamentista “perversa”.
    Informa Efe en un cable el 18 de noviembre: “El Gobierno de Colombia y las FARC abrirán hoy en La Habana la negociación formal para intentar la paz en el país suramericano y poner fin a un conflicto armado que dura medio siglo. Tras la instalación hace un mes de la mesa de diálogo en Oslo (Noruega), el arranque en Cuba de la segunda fase del proceso de paz estaba previsto para el 15 de noviembre pero finalmente se pospuso a este lunes”
    Tres días antes, sin embargo, la misma agencia informaba: “Latinoamérica está inmersa en una carrera armamentista “perversa” y gasta más de 60,000 millones de dólares al año en sus Fuerzas Armadas mientras muchas personas pasan hambre y no tienen acceso a una buena educación, dijo hoy el expresidente costarricense y premio Nobel de la Paz Óscar Arias. “Que América Latina gaste más de 60,000 millones de dólares en armas es realmente perverso, que la carrera armamentista más grande del mundo en los últimos diez años se haya dado en América Latina es absolutamente perverso”, expresó el exmandatario en Miami”.

    Razones para rearmarse
    El rearme de América Latina es palpable. El informe anual del Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo (SIPRI), reveló que Latinoamérica lideró la compra de equipamiento militar a escala mundial en 2010. El aumento en términos reales fue de 5.8 % para América Latina, comparado con 5.2 % para África, 2.8 para América del Norte, 2.5 para Medio Oriente y 1.4 para Asia. Europa fue la única región en registrar una reducción, su gasto militar bajó 2.8 % en términos reales en 2010 en comparación con 2009.
    El experto Agustín C. Dragonetti se pregunta ¿para qué se rearma un país? Y responde: Desde un aspecto geopolítico, un rearme implica equipararse con un país vecino -o varios países vecinos- para alcanzar cierto grado de equilibrio en el plano militar, desde una posición disuasiva o de confrontación. Ningún país inicia una escalada en la adquisición de equipamiento militar sin tener planificado en el mediano/largo plazo cuál será su eventual utilización. Esta es la situación de algunos países de Latinoamérica que han comenzado a rearmar sus fuerzas armadas con equipos sofisticados, algunos de los cuales tienen reclamos territoriales con sus vecinos, riesgos internos a su seguridad o enfrentan los desafíos de una proyección regional e internacional.

    Brasil, Colombia, Perú y Chile
    Según las cifras del SIPRI, Brasil encabeza la lista, seguido de Colombia y Chile. El aumento en el gasto militar regional obedece a diversos factores. Por un lado Brasil y Chile, con fuertes aspiraciones a lograr una proyección regional e internacional más firme, aunque no compitan en una carrera armamentista. Incluso, Brasilia ha expresado que desea un asiento permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU.
    El gigante sudamericano destinó $5,490 millones de dólares en 2009, 11% más que el año anterior. Algunos analistas sostienen que este incremento en la compra de armas se debe al aumento de la violencia narco en las favelas. A esto hay que agregar el descubrimiento de yacimientos petrolíferos, lo que hace que reconsidere su sistema de defensa marítima. Es por ello que Brasil será el primer país de la región en contar con un submarino nuclear.
    En el caso chileno, sus fuerzas armadas, las más avanzadas de la región, se vieron favorecidas a raíz de los ingresos emanados de la exportación de cobre, lo que permite ver por qué el país logró obtener pertrechos militares tan sofisticados en los últimos años. Estos ingresos le permitieron al país adquirir, desde 1998 a la fecha, dos submarinos nuevos, 350 tanques avanzados Leopard 1 y dos de segunda mano, 24 cañones autopropulsados M109 suizos, 10 cazabombarderos F-16 nuevos y 18 de segunda mano, ocho avanzadas fragatas de segunda mano, 400 blindados de combate M113, YPR-765 y Marder, 12 helicópteros Bell 412 y 10 helicópteros de transporte EC-725 Cougar.
    En los casos de Colombia y Perú, las amenazas a su seguridad interna por grupos narcoterroristas, bandas paramilitares, y externa como reclamaciones territoriales y roces diplomáticos, los han hecho aumentar sus gastos en defensa. En 2009, Perú realizó una inversión cercana a US$700 millones.

    Venezuela y Bolivia
    Paradójicamente, uno de los países que redujo su gasto en defensa fue Venezuela, en parte debido a la contracción económica que sufre el país. Sin embargo, ha sido uno de los que más armas ha comprado en los últimos años, arguyendo que son para resguardar su soberanía de una potencial ofensiva de los Estados Unidos a través de Colombia. Este diagnóstico venezolano surgió cuando Bogotá permitió la instalación de siete bases estadounidenses en su territorio.
    El caso boliviano es particular, ya que se vio obligado a comprar armamento para modernizar sus antiguos arsenales. Bolivia todavía posee antiguos tanques Kuraisser con cañones de 105 mm.

    América Latina no es una “zona de paz”
    Nos criamos escuchando que América Latina era una “zona de paz”. Aunque la región no se vio envuelta directamente en las guerras mundiales o las de Vietnam, Corea, el Golfo, el Medio Oriente, siempre tuvo sus conflictos de baja intensidad, guerras asimétricas o tensiones diplomáticas serias.
    Las principales conflagraciones que afrontó el continente desde la segunda mitad del siglo XX se desencadenaron durante la llamada Guerra Fría, en el marco de la confrontación Este-Oeste entre los Estados Unidos y la Unión Soviética, durante las décadas del 70, 80 y principios de los 90. Esas décadas marcaron la irrupción de movimientos revolucionarios que desataron guerras civiles en Centroamérica como la de Nicaragua, en que murieron 50,000 personas, y la de El Salvador, donde pereció el 2% de la población local, más de 75.000 personas entre muertos y desaparecidos; los enfrentamientos entre grupos guerrilleros y fuerzas estatales y paraestatales en Sudamérica, que provocaron miles de muertos en Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay y Chile; y la Guerra de las Malvinas, en 1982, que enfrentó a la Argentina y el Reino Unido por la soberanía de las islas australes. Además se registraron conflictos entre actores gubernamentales y bandas narcoterroristas en Colombia, Perú y varios más. Algunos de estos conflictos están hoy en pleno desarrollo, como la guerra en México contra las organizaciones narco-criminales o la lucha del Estado colombiano contra las guerrillas.

    RD podría verse arrastrada
    Dada la manifiesta intención del presidente de Haití, Michel Martelly, de restaurar el ejército en ese país, con apoyo de Estados Unidos, República Dominicana podría verse arrastrada a una carrera armamentista.
    Esto tendría repercusiones económicas negativas para el país ya que los aumentos en el gasto militar no sólo tienen que ver con la adquisición de armamento, sino también con la manutención y entrenamiento de las fuerzas armadas.
    A propósito, el informe del SIPRI sostiene que una característica del gasto militar latinoamericano es que una porción significativa de las divisas destinadas a sus fuerzas armadas son absorbidas en sueldos para el personal, usualmente entre 50 y 70 por ciento del presupuesto.