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    Navidad en tu interior

    Siguiendo la Biblia | Rita Ma. Ceballos. ¡QUE TAMBIÉN SEA NAVIDAD EN TU INTERIOR!  “Hoy quiere nacer de nuevo, en el pesebre de tu corazón”.
    Los comercios quieren adueñarse de la navidad convirtiéndola en oferta de supermercado, en consumo, en adornos luminosos. Nos seduce tanta belleza externa reluciente y colorida, pero que no nos deja ver que la navidad también habita dentro, allí en nuestro castillo interior, en nosotros mismos, en nuestro corazón.
    En el cristianismo hay dos experiencias que marcan la vida: nacer y morir. Nacer desde Dios y morir en manos de Dios. La navidad, es la gran fiesta del nacimiento, de la natalidad; es una fiesta en la que se nos invita a recuperar el valor de cada nacimiento. Todo nacimiento es un nuevo comienzo desde Dios. Expresa la fuerza creadora de la vida. Es una oportunidad de cambios, de mejoras, de reconciliación, de perdón.
    En medio de un mundo en crisis, en medio de la violencia, la dejadez, la corrupción, la apatía, en medio de la exclusión, ¿tú eliges nacer hoy? Celebrar la fiesta de la natalidad, celebrar la navidad es aceptar expandir la vida en gratuidad y amor.
    En esta Navidad, en la Noche Santa o la Noche Buena, te invitamos a contemplar el misterio del nacimiento de Jesús pensando que hoy quiere nacer de nuevo en el pesebre de tu corazón, para que también sea navidad en tu interior. Que distinguirte como hija, como hijo de Dios sean las luces que adornen tu fiesta.
    Pedro Poveda, en 1910 escribió unas hermosas meditaciones para la Navidad, compartimos una de ellas invitándote a permitirte junto a tu familia y amigos/as a vivir la navidad de manera coherente. Decídete y encuentra la señal:

    “Y tendrán estas señales: hallarán al Infante envuelto en pañales y puesto en un pesebre”
    Señales para hallar a Dios y señales para distinguirnos como hijos de Dios. No lo busques en la grandeza porque no lo encontrarás; búscalo en la humildad […]
    “Vino a su patria y casa y los suyos no lo recibieron” Veamos si hemos o no recibido a Dios cuando ha venido a nosotros en mil formas distintas; inspiraciones, consejos, avisos, etc. ¿Por qué? ¡Estaba ocupada la vivienda!
    “Pasemos a Belén, decían los pastores”. Escucharon la voz de Dios y seguidamente surge de ellos el deseo de ir a ver a Jesús. ¿Lo hacemos así nosotros? ¡Cuando será el día en que nos decidamos de una vez!
    “Y vinieron presurosos” los pastores. Ellos no se conformaron con el propósito, sino que luego pusieron manos a la obra ¡si lo hiciéramos así nosotros! Presurosos. ¿Lo entiendes?; una sola vez son llamados y corren hacia Belén. ¡Cuántas veces nos llamaron y nada digo! […]

    Si fuéramos humildes conoceríamos los secretos del pesebre […] Los pastores que eran humildes conocieron a Jesús […].
    Vivir la humildad, para dejar entrar a la humanidad nueva que Dios nos regala, sorprendiendo siempre nuestros esfuerzos y cálculos. (Parafraseando a Benjamín González Buelta en su nuevo libro La humildad de Dios, pag.52). Siguiendo la Biblia | Rita Ma. Ceballos