• Noticias

    El Sínodo: experiencia de Comunión

    La Iglesia Hoy | Miguel Angel Ciaurriz, oar. Monseñor Grullón: "El Sínodo ha sido una experiencia de comunión"
    El pasado 28 de octubre concluyó el Sínodo de la Nueva Evangelización, sínodo que algunos analistas, esperemos que con razón, han llamado, “de la esperanza”. Entre los 262 obispos convocados por Roma, representando al episcopado dominicano, estuvo el obispo de la diócesis de San Juan de la Maguana, monseñor José Dolores Grullón. Era para él su segundo sínodo.
    Amigo del Hogar pidió a monseñor que compartiera sus vivencias e impresiones de este Sínodo en el que los obispos han puesto en manos del Pontífice 58 proposiciones para dinamizar en la Iglesia una nueva acción evangelizadora que ayude a transmitir con mayor firmeza la fe en los tiempos actuales. Aunque en el salón de actos del colegio Quisqueya le esperaban cientos de catequistas de la arquidiócesis de Santo Domingo que se han congregado para celebrar su día, nos da quince minutos que acabaron siendo treinta.

    Experiencia de comunión
    La experiencia de comunión vivida en este sínodo es lo primero que monseñor Grullón resalta de los días pasados en Roma. Le tocó sentarse junto a un obispo católico ortodoxo y varios obispos rusos. Esto le ha permitido entrar en contacto con un mundo y unas iglesias desconocidas para la mayoría de nosotros. Ha quedado impresionado, dice, de “la realidad que viven los países musulmanes que están cubiertos por la violencia, países como Siria, Iraq, Libia”.
    Algo que ha quedado claro en este sínodo es que la Nueva Evangelización la necesitamos todos, no solo los países que enfrentan serios procesos de descristianización como los del continente europeo. Pero tal vez es este viejo continente, antaño exportador de misioneros y hoy territorio de misión, el que se muestra más urgido de avivar un fuego que parece soterrado bajo las cenizas de mejores tiempos.
    Las experiencias de Nueva Evangelización, señala Grullón, tenidas en América Latina en los últimos años han sido ofrecidas a las demás iglesias como alternativas en la situación actual a las demás iglesias continentales. Será por eso que tuvieron que repartir entre los sinodales muchos ejemplares del documento de Aparecida porque los obispos latinoamericanos no hablaban de otra cosa que de “Aparecida por aquí y Aparecida por allá”.

    Las pequeñas comunidades agentes de la acción pastoral
    Lo que en su persona llevó al Sínodo la Iglesia dominicana fue la experiencia de las comunidades donde se celebra la liturgia con aire festivo y se vive la fe en ámbitos más pequeños que la parroquia. Este ha sido, nos dice, el principal aporte de la Iglesia Dominicana a este sínodo.
    En su ponencia en el aula sinodal planteó que “entre los sujetos privilegiados para realizar la Nueva Evangelización, además de las diócesis, las parroquias y las familias, están las pequeñas comunidades, integradas por un reducido grupo de personas que se reúnen como célula inicial de estructuración eclesial, para vivir su fe, formarse, evangelizar y emprender acciones comunitarias. Estas comunidades en República Dominicana surgen como fruto de una real conversión pastoral, de los responsables parroquiales, que deciden estructurar todo el Pueblo de Dios en comunidades evangelizadoras, vivas y dinámicas”.
    Convencido de que la renovación eclesial viene ahora desde el lado de los laicos más comprometidos, invita a todos los sacerdotes a apoyarla. “Los sacerdotes podemos paralizar la renovación eclesial que empujan laicos o la podemos adelantar”. Para que lo primero no se dé y lo segundo sea más determinante, dice el obispo de la diócesis de San Juan de la Maguana, es necesario en todos una conversión pastoral, concepto éste que costaba mucho entender a los obispos europeos.
    Una propuesta del representante dominicano que quedó recogida, “aunque de manera un tanto ambigua” fue la visita personal a las familias como método o estrategia evangelizadora, principalmente en todo lo que tiene que ver con la iniciación cristiana, sobre todo el bautismo.

    La vieja Europa se descristianiza
    La diversidad, aún manifestada con el mayor de los respetos, genera cierta tensión en ocasiones. El Presidente del Pontificio Consejo Justicia y Paz, el Cardenal Peter Turkson, presentó un video en el que se advertía que en pocos años un país como Francia tendría más musulmanes que cristianos debido a que las familias de emigrantes árabes tienen un crecimiento demográfico tres veces mayor que el de las nativas de Francia.
    La reacción de algunos eclesiásticos del Vaticano, según manifestó la prensa, no se hizo esperar y el propio cardenal debió pedir disculpas a sus colegas por sus palabras. Al parecer lo dicho por una voz tan autorizada como la del cardenal africano no era políticamente correcto. No conviene irritar la sensibilidad musulmana en estos momentos.
    Sin embargo, monseñor Grullón asegura que las datos que presentó Turkson fueron corroborados como ciertos y reales por otros obispos y también eminencias cercanos a esta realidad. “Algunos cardenales se le echaron arriba porque era una noticia muy alarmista y podría interpretarse como un ataque el islamismo. La gente se cuida mucho de atacar al islamismo. Pero es la realidad que estamos viviendo nosotros en Europa”, le decían.

    Los temas espinosos quedan como estaban
    Escasos o nulos avances se han dado en asuntos como el de la comunión de los no casados por la Iglesia, el sacerdocio de la mujer o el celibato de libre opción para los sacerdotes, según han apuntado algunos medios católicos internacionales.
    En su mensaje final hace referencia a algo de esto el sínodo cuando dice: “Hay parejas que conviven sin el vínculo sacramental del matrimonio; se extienden situaciones familiares irregulares construidas sobre el fracaso de matrimonios anteriores: acontecimientos dolorosos que repercuten incluso sobre la educación en la fe de los hijos. A todos ellos les queremos decir que el amor de Dios no abandona a nadie, que la Iglesia los ama y es una casa acogedora con todos, que siguen siendo miembros de la Iglesia, aunque no pueden recibir la absolución sacramental ni la Eucaristía. Que las comunidades católicas estén abiertas a acompañar a cuantos viven estas situaciones y favorezcan caminos de conversión y de reconciliación”.
    Esta referencia parece quedarse muy corta. Algunos quisieron que se llegara un poco más lejos como el arzobispo de Basilea, de Suiza, Felix Gmur. Este prelado dijo: “Hoy, la Iglesia tiene que encontrar una solución para los casos de divorciados y vueltos a casar, que no pueden ser considerados simplemente como pecadores y por tanto no pueden comulgar. ¿Sólo son pecadores? Hay que analizar caso por caso. Yo conozco a una pareja casada desde hace 50 años y que cada uno estuvo casado antes por un breve periodo de tiempo. ¿50 años juntos no significan nada? ¿Sólo son pecadores? Tal vez la Iglesia debería estudiar un nuevo trato hacia ellos. Hay que tomar en serio este problema”.
    El tema, un tanto tabú, del celibato opcional de los curas también salió en el aula sinodal. El arzobispo greco-católico de Kiev, monseñor Sevcuk pidió que abriera paso a esa opción. En Ucrania, dijo, el 90% de los curas católicos están casados y. como líder de esa iglesia, pidió que la Iglesia católica occidental permita casarse a sus curas.
    También se alzaron algunas voces reclamando mayor aprovechamiento de la mujer en la Iglesia y un mayor espacio de responsabilidad. André Leonard, primado de Bélgica y arzobispo de Bruselas, recordó que los dos tercios de los miembros de la Iglesia son mujeres y, sin embargo, muchas de ellas se sienten discriminadas. “Sin el reconocimiento del papel de la mujer en la Iglesia, no será posible una nueva evangelización” dijo.
    De todos modos, dice monseñor Grullón, el sínodo no era para tratar estos asuntos, sino para relanzar una audaz acción evangelizadora en la Iglesia, “una nueva evangelización que exige de todos una conversión pastoral. Esos temas polémicos no eran temas para la Nueva Evangelización. Nos ocupamos de los contenidos centrales, fundamentales de la Nueva Evangelización ”.

    58 proposiciones
    El trabajo que en estas tres semanas del mes de octubre han realizado los 262 obispos y peritos reunidos en el Sínodo se recogen en 58 proposiciones que fueron presentadas al Papa en el aula Sinodal. No hay que olvidar que el Sínodo es meramente consultivo. Usualmente son proposiciones que no se dan a conocer para respetar ese carácter de consulta. En esta ocasión Benedicto XVI quiso, empero, que fueran conocidas oficiosamente, lo que sin duda deja entrever que tiene intención de respetarlas y de integrarlas en el documento postsinodal que convierte en doctrina las conclusiones de este encuentro universal de obispos.
    Toca ahora, dice monseñor Grullón que “los sacerdotes nos entusiasmemos, vivamos unidos y demos testimonio de que la Nueva Evangelización es vida, no es teoría”. La Iglesia Hoy | Miguel Angel Ciaurriz, oar