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    La paradoja del Hambre


    Actualidad mundial | Ramón Arturo Guerrero. La paradoja de: hambre mientras se bota la comida.  
    “Más de mil millones de personas (un sexto de la población mundial) sufre de hambre crónica. Y no es un problema de suministros, ya que el sistema alimentario continua produciendo lo suficiente para alimentar al mundo”. Informe de la Oficina de Ciencias del Gobierno británico, enero 2011.  
    Hambre e inseguridad alimentaria
    La FAO define la inseguridad alimentaria como “Situación que se da cuando las personas carecen de un acceso seguro a una cantidad suficiente de alimentos inocuos y nutritivos para un crecimiento y desarrollo normales y una vida activa y sana”. En promedio, una persona necesita unas 1,800 kcal al día como consumo mínimo de energía alimentaria.
    ¿Qué es el hambre crónica?: “Las personas que pasan hambre de forma crónica están subnutridas. No comen lo suficiente para tener la energía necesaria que les permita desarrollar una vida activa. Su subnutrición les dificulta el estudio, el trabajo o la práctica de cualquier actividad que requiera esfuerzo físico. La subnutrición es especialmente perjudicial para las mujeres y los niños. Los niños subnutridos no crecen de forma tan rápida como los niños saludables. Mentalmente pueden desarrollarse más despacio. El hambre constante debilita el sistema inmunológico y les hace más vulnerables a enfermedades e infecciones. Las madres que pasan hambre de forma continua dan a luz a bebés débiles y con falta de peso, y ellas mismas se enfrentan a un mayor riesgo de muerte. Cada día, millones de personas ingieren tan sólo la cantidad mínima de nutrientes para mantenerse con vida. Cada noche, cuando se acuestan, no tienen la certeza de que tendrán comida suficiente al día siguiente. Esta incertidumbre acerca de cuándo comerán de nuevo se llama “inseguridad alimentaria”.

    Realidad de la subnutrición
    La subnutrición es inaceptablemente alta. La FAO calcula que entre 2010 y 2012 el número de personas subnutridas se ha situado en unos 870 millones. Esto representa el 12.5% de la población mundial, o una de cada ocho personas. La gran mayoría, 852 millones, vive en países en desarrollo, donde la subnutrición se estima actualmente en 14.9% de la población.
    El mundo en desarrollo en su conjunto está mucho más cerca de lograr el Objetivo de Desarrollo del Milenio (ODM) de reducir a la mitad para 2015 el porcentaje de personas aquejadas de hambre crónica. No obstante, sigue habiendo diferencias considerables entre los distintos países y regiones. En el sudeste de Asia y en Asia oriental se ha registrado la reducción más pronunciada de la proporción de personas subnutridas en las regiones en desarrollo entre 1990-92 y 2010-12, mientras que en América Latina también

    Mitad de los alimentos va a la basura
    Las asombrosas conclusiones de un estudio británico publicado a comienzos de enero, aunque ya se sospechaban desde hace años, causaron alarma en los círculos de instituciones y gobiernos. Según la Institución de Ingenieros Mecánicos del Reino Unido, 2,000 millones de toneladas de alimentos terminan anualmente en la basura, lo que representa casi la mitad de la producción a escala mundial.
    Este despilfarro se debe a múltiples factores, entre ellos las estrictas fechas de caducidad, las ofertas comerciales que obligan a comprar en cantidad y las manías de los consumidores en los países ricos, señaló la entidad en su documento titulado “Global Food, Waste Not, Want Not” (Alimento Mundial, no tires, no quieras).
    Tim Fox, director de Energía y Medio Ambiente de la institución, consideró impactante la cantidad de alimentos desperdiciados, pues los autores estiman que hasta la mitad de la comida comprada en Europa y Estados Unidos termina en la basura, señalando oportunamente que esa comida podría utilizarse para alimentar a la creciente población y a los que hoy padecen hambre.
    El especialista dijo también que existe un despilfarro innecesario de tierra, agua y recursos energéticos que se utilizan en la producción, el procesamiento y la distribución de esos alimentos. Fox resaltó también como causas las técnicas de ingeniería y agrícolas e infraestructuras de transporte y de almacenamiento inadecuadas, la demanda de los supermercados por productos perfectos y las ofertas 2×1 que animan al consumidor a comprar más de lo necesario.

    Vías de solución
    El estudio británico revela la escandalosa realidad de que anualmente se utilizan unos 550,000 millones de metros cúbicos de agua, escasa en muchos países y regiones, para cultivar productos que nunca llegan al consumidor.
    Fox llamó a los gobiernos, las agencias de desarrollo y organizaciones como la ONU a trabajar juntos para cambiar la mentalidad de la gente sobre el despilfarro y desalentar prácticas que conducen al desperdicio por parte de productores de alimentos, supermercados y consumidores.
    Un estudio publicado recientemente por la Universidad Aalto, de Finlandia, titulado “Lost food, wasted resources”, asegura que solamente con reducir a la mitad las pérdidas de alimentos, seria posible sostener a mil millones de habitantes con los niveles de producción actuales. Ese estudio en particular determinó que 25% de los suministros mundiales de alimentos se pierden en la cadena de distribución.
    Mientras tanto, la FAO se mantiene reclamando aumentos en la producción para reducir el hambre mundial, nada menos que 70% a partir de los niveles de 2005-06. Un número creciente de expertos favorece la vía de reducir las pérdidas y el desperdicio como recurso expedito para resolver el problema.
    RD en el mapa del hambre
    El número de personas que padecen hambre en América Latina y el Caribe se ha reducido de 65 a 49 millones en dos décadas, pero el descenso en los últimos años ha sido inferior al ritmo de crecimiento de la región, donde el problema no es la producción sino el acceso a los alimentos. Estas cifras proceden del "Panorama de la Seguridad Alimentaria y Nutricional en América Latina y el Caribe 2012", presentado hoy en Santiago de Chile por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), reza un cable de Efe distribuido el 22 de noviembre de 2012.
    Pero, una información originada en el Instituto Internacional de Investigación sobre Políticas Alimentarias, publicada el 11 de octubre pasado, resalta que según datos de Índice Global del Hambre 2012 (GHI), Haití se encuentra entre los cinco países con más hambre del mundo, junto a Burundi, Eritrea, Etiopía y Chad. Con un índice de 30,8, Haití encabeza la lista de países de América Latina y el Caribe con más hambre. Le siguen Guatemala con 12,7, Bolivia con 12,3, República Dominicana con 10, Ecuador con 7,5 y El Salvador con 5,7. Esta cifra se calcula teniendo en cuenta la proporción de la población malnutrida (en %), la prevalencia de menores de 5 años con bajo peso (en %) y la proporción de mortandad infantil antes de los 5 años (en %). ¡Cifras francamente vergonzosas para una sociedad que, como la dominicana, sus dirigentes se la dan tanto de modernos y avanzados!


    Desperdicio de alimentos en la cadena de producción y distribución
    Etapa Formas de desperdicio y pérdidas
    Cosecha Parte se queda en el campo; parte se la comen aves, insectos y ratones
    Transporte y distribución Parte se pudre; parte se estropea debido a pobre infraestructura
    Almacenamiento Plagas, enfermedades, derrames, contaminación y secado natural
    Trillado Pérdidas por usar técnicas inadecuadas
    Procesamiento primario
    Pérdidas al clasificar, limpiar, moler, empacar, remojar, secar
    Procesamiento secundario
    Pérdidas al mezclar, cocer, freír y cortar
    Control de calidad Productos descartados por estar debajo de estándares
    Empaque Daños al sellar, pesar o etiquetar; grano se sale de sacos; ratones
    Mercadeo Daños al transportar; perdidas por falta o exceso de refrigeración
    Pos consumo Mal manejo en los hogares, confusión con las fechas de expiración
    Final del uso Pérdidas al tirar alimentos todavía buenos mezclados con basura

    Fuente: Parfitt et al. “Food Waste Within Food Supply Chains: Quantification and Potential for Change to 2050” The Royal Society, 2010.