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    La Niñez, etapa de acompañamiento

    Nuestra Fe | Osiris Núñez, msc  La niñez: una etapa de acompañamiento
    Hoy decimos que los niños nacen sabiendo más que antes, pues ya a muy temprana edad conocen temas y dan opiniones que antes eran impensables. Esta realidad es positiva, pues quiere decir que desde muy temprano los infantes van adquiriendo conocimientos, conociendo realidades, empiezan a desarrollar sus capacidades de comprensión, lo cual es muy bueno para el desarrollo del ser humano. Estos conocimientos no son adquiridos de la nada, sino que son transmitidos por los padres, por las personas cercanas a los niños con los cuales ellos se relacionan, y por los medios de comunicación que ellos utilizan, principalmente la televisión, radio e internet.
    Ante esta realidad, los padres han de ser prudentes con la información y los conocimientos que los niños van recibiendo. Hay dos factores que son esenciales en esta situación: la primera es la misma actitud del padre con el hijo, es decir, cómo se comunica con él, cómo le habla, cómo le explica las preguntas que este le hace, qué palabras emplea delante de él, qué acciones realiza ante su mirada. La segunda es, qué tanto control tienen los padres de los medios de comunicación por los cuales los niños también van conociendo e informándose, es decir, que tan informado están de lo que sus hijos ven, hablan y escuchan a través de ellos. Estos dos factores están llamados a formar, educar, a ayudar a crecer al niño, pero muchas veces estos factores influyen negativamente y en vez de formar, deforman, se convierten en factores negativos para los pequeños.
    Cada día se hace más necesario que la etapa de la niñez, sea una etapa de acompañamiento personalizado, pero no solamente de los profesores o catequistas, sino principalmente de los padres: los niños necesitan atención, necesitan cuidado, necesitan de padres cercanos, que dialoguen, que les escuchen, les aconsejen, les expliquen el por qué de las cosas. Los padres deben de ser a la vez padres y amigos que puedan generar confianza, de manera que ante cierta situación el niño pueda acercarse a sus padres y expresarles sus preocupaciones, sus dudas, y los padres puedan contestarles, orientarles y sobretodo comprenderles; para esto se necesita dedicar tiempo al compartir, asumir el verdadero rol de padres, asumir con responsabilidad la educación de los hijos, y no dejárselos a la televisión, a la música y al internet, no dejar que estos medios sean las niñeras de las casas.
    Los padres deben de preocuparse para que sus hijos reciban una educación sana y acorde con su edad, lo cual no es tan difícil, pues sólo hay que tener en cuenta algunos detalles en nuestras propias casas, que muchas veces pensamos que no tienen importancia pero que son esenciales, por ejemplo: un niño viendo programas de televisión con escenas cargadas de erotismo y violencia; escuchando canciones que lo incitan a la sexualidad y violencia; encerrado en su habitación navegando en internet sin ningún control de sus padres; o también en el tiempo libre, un adolescente en la calle solo, y los padres sin saber con quién anda y en qué anda. Son ejemplos sencillos, pero reales. No hay que privar a los niños de estos medios, sino saber elegir lo adecuado para su edad, para su formación, para su crecimiento, elegir lo propio para su edad.